La Voz de Almeria

Sucesos

El plan de T. y B., los dos almerienses que decidieron suicidarse juntos en Gérgal tras conocerse en Salud Mental

La joven de 24 años murió asfixiada por unas bridas y su acompañante fue trasladado grave a Torrecárdenas, donde permanece ingresado

Calle Bacares de Gérgal, donde ocurrió la tragedia.

Calle Bacares de Gérgal, donde ocurrió la tragedia.La Voz

Miguel Antonio Rodríguez Cárdenas
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En la calle Bacares del pequeño municipio de Gérgal se encuentra una coqueta casa rural que ha sido escenario de un macabro suceso que mantiene conmocionados a los poco más de 1.000 habitantes de la localidad de la comarca de Los Filabres.

Son dos años los que la vivienda turística lleva activa después de haber sido reformada y el pasado Jueves Santo, 2 de abril, en el interior de la casita, un espacio moderno y diáfano que se anuncia como un lugar perfecto para familias o parejas que buscan una escapada romántica, la tranquilidad se rompió por completo pasadas las 21:00 horas cuando irrumpió una patrulla de la Guardia Civil acompañada de agentes de la Policía Local, efectivos de bomberos y sanitarios.

Unos minutos antes el servicio de Emergencias 112 de Andalucía había recibido una llamada de alerta de un hombre que se estaba asfixiando. Era T., un paciente de Salud Mental de 39 años de edad que el día de antes había reservado online la vivienda rural. Pero no era un accidente, él y B., una joven de 24 años a la que había conocido unos días antes en la Unidad de Salud Mental del Hospital de Baza y con quien había planeado llevar a cabo un suicidio conjunto. Ella murió, él sigue vivo ingresado en el Hospital Universitario de Torrecárdenas.

Una vivienda rural alquilada

Lo estuvieron hablando durante varios días, los mismo que ambos pasaron en el hospital granadino ingresados tras haber protagonizado otros intentos de suicidio. T. se puso manos a la obra, entró en internet, eligió el sitio y reservó una pequeña y moderna casa rural en la calle Bacares de Gérgal, a tan solo 120 metros del Ayuntamiento y a 200 del consultorio.

Todo estaba listo, los dos habían acordado llevar a cabo su propia muerte, pero el Miércoles Santo, tan solo un día antes de la trágica quedada, pudo evitarse, pero no ocurrió así. Según han explicado a LA VOZ fuentes cercanas al caso, T. envió varios mensajes y llamó en varias ocasiones a B. "Está todo listo, ya he hecho la reserva". Pero esta no contestaba y T.canceló la reserva. Sí respondió ella al final de la tarde, se excusó con que había estado ocupada pero se reafirmó en su decisión. "Sí, quiero hacerlo". Y él volvió a reservar. Ya todo estaba listo. Iban a hacerlo.

Al día siguiente, los dos amigos que días antes se habían conocido en el Hospital de Baza, llegaron a Gérgal dispuestos a llevar a cabo su macabro plan. Fue una persona de la zona la que les dio las llaves de la vivienda y los acompañó hasta la casita de planta baja de la calle Bacares, un inmueble utilizado para alquiler vacacional que gestiona una persona que no reside en el pueblo y que ha asegurado a este periódico que no tuvo contacto alguno con la pareja de amigos. "No los conozco, todo se hace online y hay una persona allí que es la que se encarga de recibir a los huéspedes y del mantenimiento de la casa", explican.

Asfixiados

Ya estaban en el lugar elegido y tan solo quedaba una cosa: hacer realidad su plan. Para ello, su primera intención era morir por inhalación de CO2, pero el primer intento no surtió el efecto que buscaban. Prendieron fuego en el cuarto baño, pero el humo no acabó con su vida y decidieron ir un paso más allá. Y la última decisión le costó la vida a B. y dejó malherido a T.

Ambos, en uno de los cuartos de baño de la vivienda, se ataron tres bridas de plástico de gran tamaño en el cuello y las cerraron con fuerza. Ahí encontró la muerte B., la joven de tan solo 24 años que tenía un largo historial de visitas a Salud Mental. Pero no ocurrió así con T., de 39 y con un historial aún más largo. Él, con ella ya fallecida, cogió su teléfono móvil mientras se asfixiaba y marcó el 1-1-2.

Tras recibir la llamada, el Centro de Coordinación de Emergencias 112 de Andalucía avisó de inmediato a la Guardia Civil, a Bomberos del Poniente y a los sanitarios, quienes se desplazaron hasta el lugar. Allí llegó una pareja de agentes de la Benemérita y vieron la macabra escena. "Ella estaba muerta y el chico tenía tres bridas gordas en el cuello y estaba inflado con los ojos ya fuera", detallan fuentes cercanas a la investigación.

Ante tal imagen, y afligidos por no haber podido salvar la vida de la joven de 24 años, cogieron unos alicates y un cuchillo y cuidadosamente pudieron quitar las bridas del cuello de T. una a una, quien pudo respirar y ser atendido por los sanitarios, quienes le trasladaron de inmediato al Hospital Universitario de Torrecárdenas donde permanece ingresado. 

La patrulla de la Guardia Civil, en una actuación rápida y certera, logró salvar la vida del hombre de 39 años, pero el recuerdo de la chica fallecida será difícil de olvidar. Con tan solo 24 años había muerto después de así haberlo acordado con su acompañante. 

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