Gorri: “Abrir La Salada fue la gran decisión de mi vida: ya son 14 años y nunca cambiará de nombre”
El almeriense, conocido en todos los rincones de la ciudad, abre su corazón: “A mí los despachos me gustan poco”

José Antonio Belmonte Jiménez, 'Gorri', habla de su restaurante y de la vida en el pódcast 'Pegados a la cal', de la Cadena SER.
¿Quién no conoce a Gorri en Almería? José Antonio Belmonte Jiménez tiene 41 años y tras dejar el fútbol por culpa de una lesión en el tendón rotuliano de la rodilla, continuó trabajando para ganarse la vida cuidando a sus vecinos de El Zapillo y de toda la ciudad. Abrió el Bar/Restaurante La Salada (Calle Palmera), junto a su socio, Álvaro Sáez, si bien un año y medio más tarde ya se quedó él al frente: “Me han dicho muchas veces que le cambie el nombre, que le ponga el Bar del Gorri, pero nunca lo voy a hacer. Es como un hijo para mí”. El local ha cumplido 14 años como punto de encuentro de celebridades.
También trabaja para Almería en el equipo de gobierno de María del Mar Vázquez, y reconoce en el pódcast ‘Pegados a la cal’ que no es un hombre de despacho: “Soy de calle. Vengo de un barrio de pescadores y me muevo por la capital para echar una mano en lo que puedo. Mi objetivo es resolver cualquier problema con la mayor celeridad posible”. Lleva 5 años en el mundo político y agradece a las personas “que me empujaron a entrar porque intento hacer todo lo posible por la ciudad”.
Un prometedor central que se retiró por una lesión
La vida deportiva de Gorri empezó en El Zapillo, pasó a Los Molinos y de ahí siete años en la UD Almería, con la que estuvo cerca de debutar con Paco Flores en 2005, pero se lesionó del tendón rotuliano en un entrenamiento cuando su carrera como central iba disparada. De ahí pasó a Comarca de Níjar, Polideportivo Ejido, San Isidro y colgó las botas en el Español del Alquián.

Gorri fue jugador de la UD Almería, donde estuvo durante siete temporadas.
La hostelería le viene de familia: "Va en la sangre"
Desde pequeño sabía que la hostelería corría por sus venas: “Mi bisabuelo tenía un bar en la calle Trajano y trabajaba con mi tío Bernardo; mi abuelo Antonio Jiménez regentó en la Urbanización de Roquetas un bar que se llamaba Bahamas... Y yo cuando tenía 11 años ya fregaba platos en un bar de la Avenida Cabo de Gata, que se llamaba La Dorada, en El Zapillo, donde iban los futbolistas del Almería. Luego echaba horas en el ambigú con Pepe Guirado, en Los Molinos, para irme con mi novia al cine…”.

El gran Gorri junto a Jaime Villa y Pepe Guirado, un entrenador que le marcó mucho.
Fundó 'La Salada' y ahora es un punto de encuentro
Abrió La Salada hace ya 14 años y se sincera: “Fue la gran decisión en mi vida”. Como nunca podrá saber hasta qué punto le hubiera llevado el fútbol, Gorri sentencia: “La vida es sabia y re reconduce. Si me hubiese cuidado un poco más, si esa lesión no llega igual hubiese llegado más arriba, pero el deporte me ha dejado cosas muy buenas, compañeros que ya son de tu familia, y que el negocio que regento reúna a gente de aquella época”.

Gorri y Álvaro Sáez fueron los encargados de poner en marcha La Salada.
"Nació siendo La Salada y siempre llevará ese nombre"
Todos en El Zapillo conocen La Salada, o el Bar del Gorri, pero confirma en la entrevista con LA VOZ y Cadena SER que este negocio se seguirá llamando así mientras esté abierto: “Le pusimos La Salada por el barrio, por el mar, por nuestro Paseo Marítimo, y de hecho mucha gente me dice que le cambie el nombre y le ponga el mío, pero no lo voy a hacer porque es como mi hijo. El negocio nació así y si algún día muere será así”. El objetivo es ofrecer el mejor producto, sobre todo pescado y marisco fresco, de primera calidad: “Por ejemplo, cuando llega gente de vuestro gremio, de la radio, intentamos que se sientan como en casa, en familia; suelen repetir y nos recomiendan”.

El cantante José Mercé se pasa por La Salada cada vez que viene por Almería.
Hace cinco años se metió en el mundo político
Gorri quiso dar un paso más, siempre con la ayuda y el empuje de su familia y amigos. Le ofrecieron entrar en el equipo de gobierno del PP en la capital y no le vino grande, ya que “la política la vivo de cerca por mi abuelo, Antonio Jiménez, que fue secretario de Gabriel Amat durante muchísimos años. Cuando fui dejando el fútbol me reenganché y en aquellas tertulias con mis amigos empezamos y hasta el día de hoy con la mejor persona que puede tener Almería como alcaldesa, que es María del Mar Vázquez”.

Los periodistas que siguen al Atlético de Madrid siempre hacen parada en La Salada.
"El Zapillo es mi barrio, mi mundo, mi familia"
Marta es su mujer, la persona con la que comparte experiencias y vida desde los 15 años, y no duda en señalar que “la familia es un pilar clave. Mis padres también me inculcaron los mejores valores, me acuerdo mucho de mis abuelos… A veces le quitas tiempo a los tuyos por el negocio, pero es lo que tiene estar todo el día en la calle y lo entienden”.
"A veces le quitas tiempo a los tuyos, pero lo entienden. Son un pilar básico para mí"
Deja una reflexión importante sobre su barrio, su hogar, El Zapillo: “Lo es todo para mí. Allí está mi gente, mi familia, mi día a día y es el mejor barrio del mundo. Es algo diferente y especial”. Sí se suele tomar un pequeño respiro en Aguamarga: “Allí desconecto . Mi mujer y yo adquirimos una casa y es el sitio de nuestro lugar de recreo”.