Cosas que olvidar no quiero
“Las derechas se emplearon a muerte haciendo gravitar la culpa de la crisis mundial en Zapatero”
Uno de los acontecimientos más graves y de más trascendencia ocurridos en nuestro país desde que llegó la democracia fue la mayoría absoluta del PP, hace ahora dos años. Un político gris, puesto a dedo por Aznar y discutido entre los suyos, con un nivel de credibilidad muy bajo según las últimas estadísticas, (no pasa del suspenso, 2´5) se alzó con el mayor triunfo electoral que se conoce desde la Transición.
Partiendo de esta mayoría absoluta o dictadura aritmética, como también se llama, las bancas conservadoras en el Congreso van aprobando reformas sin miedo. La oposición no cuenta para nada. Cuando sube Rubalcaba a la tribuna comienza un movimiento de gente que sale al bar o a comprarse el billete para el fin de semana, y por referirme a lo último, la ley Wert de educación que tanto interesa a todos los españoles ha sido aprobada solo y exclusivamente por el PP. ¡Santas pascuas pues! La pasada campaña electoral merece una tesis doctoral. Las derechas se emplearon a muerte haciendo gravitar toda la culpa de la crisis mundial en la figura dubitativa de Zapatero. Es claro que la crisis no provenía del socialismo sino del propio sistema capitalista tipo Lehman Brothers y demás golfos de las finanzas internacionales. A los estrategas de Génova el origen del mal no les interesaba. Había que recoger todo el descontento de las clases medias incluso aliándose con la ultraizquierda ocupadora de fincas, como ha revelado ahora el recién condenado Cañamero, confeccionar un atractivo programa falso que luego no cumplió y predicar a bombo y platillo que aquí se había acabado el paro. Hoy tenemos un millón más de parados. Hay quien defiende que aquellos famosos brotes verdes anunciados por Elena Salgado se ajustaban a la verdad. La mejoría se vino abajo por la subida del precio de los carburantes, herencia de la guerra de Irak y más tarde de la de Libia. Fue en este plan como vino la excusa de la herencia recibida. Las reformas son en realidad exigencias de la CE. El Presidente está ya haciendo campaña con su tarantela de que ya hemos salido de la crisis. Sin embargo en Europa no se fían. Veremos en qué queda el crecimiento no acelerado de Montoro.