Política ficción
Política ficción
Coincidiendo con la campaña electoral en Cataluña me entregué a la lectura de la novela de Eduardo Mendoza que lleva por título “La aventura del tocador de señoras”. Se trata de un texto inteligente, entre la crítica y el humor, que alude al mundo del crimen y la corrupción sin ocultar tampoco que el caldo de cultivo se halla entre las turbiedades de la sociedad catalana. Un peluquero no demasiado espabilado se enfrenta al entramado de “lianas invisibles” y sufre las consecuencias. Para empezar le ponen una bomba en la peluquería y luego está a punto de morir mientras investiga a los posibles autores de la muerte de un tal Pardalot, el dueño de la empresa “El Caco Español. SL”. El nombre del registro no deja de ser significativo. En definitiva el crimen no se aclara porque allí todos los personajes son fantasmas, nadie es lo que parece, y en el fondo no es la verdad lo que buscan. Mientras leía la novela me era imposible no hacer saltos hacia la realidad, teniendo en cuenta que por esos días toda la prensa, tanto la nacional como la propia de Cataluña, habla de robos, soberanismo, independencia. borradores falsos. Conocemos ya los resultados de las elecciones y ahora hablan de batacazo. Mas es menos y la gente, en fin, tiene la sensación de que no valió la pena adelantar las elecciones para que el sistema de partidos quedara peor que antes. Se demuestra así que Mas no quería hablar ni de deudas ni de corrupciones. Su propósito fue agitar el sentimentalismo herido de la Cataluña de otro tiempo. No es la primera vez ni será la última, pero con esta política de ficción y mentiras no vamos a ningún sitio.