La Voz de Almeria

Opinión

Voces que alteran o tranquilizan

Voces que alteran o tranquilizan

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Apenas y aún antes de nacer mi querida y recordada madre sintió el dulce embeleso del cual yo participé  mucho antes y cuyo  recuerdo irá junto a mí hasta la tumba sin, olvidar aquella frase: “Muerte tu equidad alabo”-  Era  hermoso vivir bajo la patria potestad en el lejano horizonte, distinto por completo al estatus social que padecen los jóvenes, forzados por la falta de empleo a vivir en el hogar familiar mucho más tiempo del que desearían por no hablar de otras situaciones de trágica y kafkiana marginación.
En estos momentos la voz fuerte y hermosa de mi cónyuge me insta para ver las noticias. Lo primero, un Rajoy decrépito y con buenas intenciones, por lo menos eso me pareció, y puede que con el nuevo Papa, Francisco, le sean perdonados sus muchos pecados. Y hablando de Roma… Me han gustado estas palabras del nuevo pontífice: “El cura no es un gestor, debe estar donde haya sufrimiento”  Yo, un humilde escritor, he pensado siempre que las monjas deben dedicarse a otros quehaceres mas prácticos en vez de catequizar. Otra cuestión es que la jerarquía les permita desempeñar tareas que, hasta ahora, han estado reservadas a los varones, relegándolas a labores menos importantes. Son alarmantes las noticias sobre Chipre. Las decisiones, poco democráticas de la troika para que los bancos acreedores cobren las deudas causadas por su temeraria gestión, nos han hecho perder derechos adquiridos con mucho esfuerzo y ahora se atreven con los ahorros. ¿Qué va a ser lo siguiente? Hora es ya,  y con el fin de agradar a mis lectores,  surge la  voz de mi estimada amiga del  alma  Carmen  Alcalde: “Cae la lluvia, sobre el monte, sobre el llano, llanto  de Otoño, lágrimas piadosas por la muerte del cálido Verano”.
No merece  la pena ni recordarlo, sin embargo fui maltratado de boca  por una nena sin un ápice de educación. Si quiero mencionar que la última vez que visité a Purificación Arqueros la noté tensa y preocupada, Si fui la causa, mea culpa.
El lunes próximo pasado me llamaron desde Albox, con tonos cariñosos,  Pedro y Apolonia. Ambos tenian una fonda y, en la época en que yo tenía que viajar frecuentemente por la provincia,  les anunciaba el día de llegada y estos señores me  preguntaban lo que quería comer y me complacían si era posible. Era la época en la que estuve, creo que veintiun  años, en el I.N.E, bajo el amparo de Miguel Romero Carreño, al que en esta ocasión saludo con todo respeto. Su esposa y la mia estudiaron Magisterio juntas. De su esposa, quedo a sus pies.


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