El papiro
El papiro
De nuevo la aparición de un papiro remueve los limos oscuros en donde se sustenta el aparato argumental (no sabemos por cuanto tiempo) del celibato eclesiástico. En l896, se descubrió el llamado "Evangelio de María", traducido y analizado por el egiptólogo Carl Schmidt, que hablaba del protagonismo de la mujer en las primeras comunidades cristianas.
A esta clase de libros siempre le faltan páginas importantes; son rollos polémicos por cuanto ponen patas arriba cuestiones discutidas como la de si Jesús estuvo casado, o si es medianamente justo el tratamiento que la Iglesia católica ha infligido a la mujer a través de los siglos por culpa de aquella recomendación paulina de que las féminas deben callar. Es normal que la jerarquía se levante enseguida y haga valer toda su erudición histórico-pastoral para que el tema pase al olvido. Sin embargo los papiros son siempre extemporáneos e incordiantes, aparecen cuando menos se les espera agitando al piadoso mujerío. En este momento, la falta de vocaciones unida a los escándalos pederastas y otras atrocidades, fomenta la presencia femenina en las parroquias, lo cual no deja de ser una paradoja si nos atenemos al maltrato tradicional que asociaba a la mujer al pecado. Tampoco el matrimonio cristiano, dentro de la sociedad religiosa e incluso pagana, puede decirse que ha perdido su "punch" hacia el cielo. Lo que ocurre es que al papiro de Karen sobre la hipótesis de un Jesús casado tira por tierra la base doctrinal del celibato.