La doble moral
La doble moral
Conforme pasan los meses, empiezo a creer que el PP tuvo hasta suerte con no gobernar Andalucía. Mientras pierde votos y credibilidad a nivel nacional, encuentra aquí su nuevo “sparring” de entrenamiento para denunciar la corrupción, para repetir una y mil veces que su preocupación esencial es sacarnos de la crisis y crear empleo. Cualquier observador que lea los periódicos diariamente habrá constatado ya que la mayoría de sus plumas, militantes o afines, se han trasladado al asunto andaluz como compensación temática del griterío contestatario que producen los recortes en otros ámbitos. Es algo que no he entendido nunca y es la razón de por qué el PP se erige en inquisidor en Andalucía y aparece tan blando y tibio en las comunidades donde gobierna. Tenemos así una moral española de dos velocidades o si prefieren una doble moral de situación. Aquí exploto hasta la náusea el follón de los ERES y allí me callo los interminables Gürtel con sus presuntas ramificaciones respecto a la probable financiación del partido. Tengo escrito que hay situaciones en que este Gobierno hasta parece socialista. Su programa electoral tendría mucho más sentido si no hubieran pasado seis meses esfumando las fáciles promesas. De ahí la conveniencia de celebrar el próximo congreso en Sevilla donde seguro que van a poner en circulación todos los consabidos mantras de las reformas cuya eficacia social está aún por ver. Al contrario, el paro aumenta, el malestar crece. A tenor del éxito anterior, el PP piensa que es terreno abonado, solo que el andaluz ya tiene amarga experiencia.