Antonio Sánchez Gálvez
Un hombre honesto y bueno
Muy conocido en el barrio de Los Molinos, en el cual vivió toda su vida

Mi padre compraba a diario La voz de Almería. Lo recuerdo siempre leyéndola en sus ratos de descanso. En sus últimos años de vida mostraba especial interés a las cartas que, como esta, enviaban los familiares a sus seres queridos que habían fallecido. Alguna vez le vi emocionarse con estos escritos. Mi hermana, mi hermano y yo, junto con sus ocho nietos y su pequeño bisnieto que sigue recordando al “abuelo viejito”, queremos rendirle este pequeño homenaje ya que realmente lo merece. Fue un buen padre, buen esposo, buen hermano y una persona con un gran corazón que jamás le hizo mal a nadie y siempre pendiente de su familia. Querido padre, tu corazón se paró de repente tras hacerte unas pruebas por indicación de tu médico. Todas las pruebas dieron total normalidad pero te subieron a planta para una prueba que debían hacerte al día siguiente. Te quedaste con mi hermana Toñi ya que teníamos que repartirnos para atender a mamá. Te pusiste algo nervioso y querías salir de allí y volver a casa. Te inyectaron un calmante y a las pocas horas tu corazón comenzó a fallar. Nuestra hermana se encontró en esos terribles momentos sola con el personal sanitario que te atendía. No le dio tiempo de avisarnos. Todo fue muy rápido. No pudimos estar en esos momentos contigo…, solo nuestra hermana pudo coger tu mano. Querido papá, eras un viejecito de casi 92 años, pero alguien muy importante para nosotros. Nunca olvidaremos tu particular sentido del humor, lo cariñoso que eras y todo lo que has hecho por nosotros. Ya estás con tus queridos padres y con tu querida hermana María, que se fue contigo 4 meses después. Tu inseparable esposa María (nuestra madre) sigue con nosotros en este mundo, sin memoria, por culpa del alzhéimer. Gracias papá. Siempre estarás en nuestro corazón. Tus hijos Mª Rosa, Toñi y Paco.