El juez dicta libertad para todos los detenidos en la ‘Operación Izabela’

Dicta leves medidas cautelares para los detenidos, incluido un guardia civil acusado de drogas

Dispositivo de la Guardia Civil en el Puerto Deportivo de Aguadulce
Dispositivo de la Guardia Civil en el Puerto Deportivo de Aguadulce La Voz

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número Uno de Roquetas de Mar ordenó la puesta en libertad de una veintena de detenidos en la denominada Operación Izabela, desarrollada por la Guardia Civil en seis localidades de la provincia de Almería.


Entre los arrestados se encuentra un agente de la Benemérita destinado en el cuartel de Roquetas de Mar y actualmente en activo, al que la investigación del grupo especializado OCON Sur describe como presunto colaborador de una banda internacional dedicada al tráfico de hachís a gran escala, como adelantó LA VOZ DE ALMERÍA el miércoles.


El juzgado ordenó la puesta en libertad para los investigados y solo se efectuó la comparecencia de cuatro de ellos para tomar una decisión. El Ministerio Fiscal no solicitó prisión provisional y los detenidos, incluido el agente de la Guardia Civil presuntamente corrupto, abandonaron los calabozos.




En cualquier caso, la investigación se mantiene abierta y el juez instructor adopta medidas cautelares como la prohibición de la salida de territorio nacional, la obligación de comparecer cuando sean requeridos y la retirada del pasaporte.


Las detenciones se llevaron a cabo fundamentalmente el pasado lunes en una intervención centrada en el Puerto Deportivo de Aguadulce (Roquetas). Como informaron fuentes oficiales de la Guardia Civil, el dispositivo estaba compuesto por 250 efectivos de OCON Sur, la Comandancia de Almería,  el Grupo de Acción Rápida (GAR) y del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, así como del Centro Regional de Análisis e Inteligencia Contra el Narcotráfico (CRAIN).




El foco estaba puesto en una red internacional conectada con Marruecos y dedicada a la exportación de grandes alijos de hachís.   Como adelantó LA VOZ DE ALMERÍA, la investigación produjo el decomiso de un alijo de 1.200 kilos en el mes de octubre y uno menor de 66 kilos en el mes de febrero, ambos presuntamente conectadas con un capo del narcotráfico radicado en Almería.


Durante las gestiones se hallaron indicios de la presunta participación de un agente destinado en el cuartel de Roquetas de Mar que, según consta en las diligencias, habría hecho coincidir sus turnos con operaciones de desembarco de la droga.

Tolerancia cero

La Guardia Civil en su conjunto y OCON Sur en particular han hecho un enorme esfuerzo para acabar con agentes corruptos entre sus filas. Aunque los números evidencian pocos casos, cualquier chivatazo desde dentro puede llevar al traste a las investigaciones antidroga. Por eso la Operación Izabela se considera un éxito desde esta perspectiva.


Fuentes policiales consultadas defienden el esfuerzo de los agentes por cumplir con el servicio público y luchar contra las redes de narcotráfico y critican con dureza a quienes traicionar el uniforme. En Almería se han producido en los últimos meses dos detenciones de guardias en Níjar, inmediatamente apartados. Además, hace unos días fue arrestado otro agentes destinado en el puesto de El Ejido igualmente acusado de facilitar información confidencial a organizaciones criminales.  Tolerancia cero contra la corrupción.


Dos agentes, dos casos

La operación iniciada el año pasado explotó el lunes con 20 detenidos y 13 registros en Roquetas de Mar, El Ejido, Rioja, Vícar, Garrucha y Adra. Según consta en las diligencias, la investigación estaba liderada por OCON Sur, una unidad especializada en la lucha contra el tráfico de drogas a gran escala y nacida de la respuesta contra el narco en el Estrecho de Gibraltar. La investigación pone el punto de mira de manera especial sobre el agente J., destinado en Roquetas de Mar y presuntamente colaborador de “confianza” del capo de la droga C. I. Se le acusa de “facilitar información confidencial” a miembros de la organización gracias a su posición como guardia civil “en activo” y dar “asesoramiento, colaboración y labores de vigilancia” a cambio de “favores” y dinero. El otro agente pertenece a un caso en El Ejido, una investigación paralela a Izabela.



 

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