El club de juegos de mesa que triunfa en este instituto almeriense
Decenas de alumnos convierten el recreo en un espacio para jugar y socializar gracias a 'PicArte'

Alumnos disfrutando de 'PicArte'.
En muchos institutos, el recreo significa salir al patio, jugar al fútbol y tener conversaciones rápidas antes de volver a clase. Pero en el IES Pablo Ruiz Picasso de El Ejido hay un aula donde el tiempo del descanso se vive de otra manera: con cartas, dados, risas… y mucha estrategia.
Allí funciona 'PicArte', un club de juegos de mesa que transforma los recreos en un pequeño punto de encuentro para decenas de estudiantes que prefieren cambiar el ruido del patio por una partida rápida con amigos.
La iniciativa la impulsan las profesoras Marian Gómez y Delfina Máiquez, grandes aficionadas a los juegos de mesa. El proyecto comenzó en 2018 como una actividad de tarde subvencionada por la Unión Europea. Aunque aquella financiación terminó y la pandemia obligó a parar muchas iniciativas, la idea no desapareció: “Nos quedamos con la colección de juegos y con las ganas de seguir”, explica Marian Gómez. “Así que decidimos trasladarlo a los recreos”.
Un recreo diferente
El funcionamiento es sencillo. Cualquier alumno puede pasar por el aula durante el recreo del lunes y el miércoles y unirse a una partida. No hace falta apuntarse ni comprometerse a asistir siempre, puedes ir cuando te apetezca.
Eso sí, los juegos están pensados para el limitado tiempo del recreo. “Tienen que ser rápidos y dinámicos, los llamados 'fillers', para tener partidas que duren poco”, cuenta la profesora. Entre los favoritos del alumnado aparecen títulos como '¿Quién soy?', 'Dobble' o 'Polilla Tramposa'.

Algunos de los juegos de mesa disponibles en 'PicArte'.
El objetivo, sin embargo, va más allá de entretenerse: “A través de los juegos trabajamos la paciencia, la observación, el respeto a las reglas y también las emociones”, explica Marian. “Además es una forma de comunicarse y desconectar un poco de la tecnología”.
Un espacio para todos
El club se ha convertido en un refugio para quienes prefieren un recreo más tranquilo: “Hay alumnado que no quiere estar en el patio por cualquier motivo y aquí tiene su espacio para disfrutar con compañeros”, explica la profesora.
Por otro lado, la acogida del alumnado, este curso, ha sido igual de buena o más que siempre, hasta el punto de llenar el aula. En algunos recreos pueden reunirse hasta treinta estudiantes, y cuando se alcanza ese número ya no cabe nadie más.
Y cuando el aula se llena de voces y risas, para Marian Gómez es buena señal: “Si hay mucho alboroto es porque se lo están pasando bien”.
“Aquí nadie se queda solo”
Entre quienes frecuentan el club están Adam Ismaini, alumno de 3º de ESO, que suele acudir al menos una vez a la semana con su grupo de amigos: “Son juegos muy divertidos y nos lo pasamos muy bien”, cuenta. Para él, además, la actividad tiene algo especial: “Nadie se queda solo. Siempre te aceptan en cualquier grupo si no tienes a nadie con quien jugar”.
Su compañero Ilyass Bahraoui, también de 3º de ESO, empezó a ir el curso pasado y ahora es uno de los habituales: “Es un muy buen plan para estar con los amigos aunque sea media horita”, explica. Además, destaca que el club permite conocer a gente de otros cursos: “Hay juegos que necesitan más personas y acabamos invitando a gente que no conocíamos, porque al fin y al cabo todos podemos ser compañeros”.
La idea, en definitiva, es clara: aprender también puede hacerse jugando.
Mientras tanto, en cada recreo se repite la misma escena: mesas llenas de juegos, ilusión, estudiantes concentrados… y algún que otro grito de emoción cuando alguien gana la partida. Porque con 'Picarte', mientras el timbre del recreo marca el tiempo del patio, dentro de este aula tan especial se libra otra batalla muy distinta: la de los juegos, los reflejos y las risas. Un lugar donde cada partida es una excusa perfecta para compartir, aprender y demostrar que, a veces, la mejor jugada del día ocurre lejos de las pantallas.