Esto no tiene nombre
La segunda mejor entrada de la temporada y el equipo era penúltimo y sin opciones de salir del descenso por los marcadores

La felicidad se refleja en los seguidores del Almería.
Me quito el sombrero ante esos 7. 964 aficionados que estuvieron en el Mediterráneo. No hay una afición igual. Con el equipo penúltimo de la fila y sin opciones de abandonar el descenso la segunda mejor entrada de la temporada.
Los seguidores del Almería se lo merecen todo a tenor de su fidelidad al club. Es cierto que muchas veces no hace ruido pero vienen de tantas decepciones que necesitan creérselo como sus futbolistas. Sufren mucho.
Cuando Carlos Miralles cantaba al Carrusel la cifra de aficionados no me lo podía creer. Vale la pena ser del Almería a tenor de su afición. Ellos siguen estando por encima del equipo. La segunda mejor entrada de la temporada.
Y lo mejor de todo es el mensaje que le mandan a sus muchachos. Los jugadores ya saben que están arropados por malos que sean los tiempos y les arroparán. Los profesionales no están solos en esta aventura.
Decía Manolo García que cada uno de los abonados “se merece un monumento” y es verdad. Lo dice uno de los padres de este Almería y sabe de afición como nadie.
Estamos todos felices por esa a afición.
Felices porque sigue Soriano.
Felices por la respuesta de la cantera.
Por la implicación de todos en la victoria.
Porque este es el camino que nos llevará a salir del pozo.
La felicidad dura una semana en el fútbol por culpa de los resultados pero lo de la afición siendo un tema de números no es fruta de los resultados y si de la fidelidad a unos colores.
A veces me pregunto como estaría el Mediterráneo con el Almería primero o segundo. Vamos si me apuran en plaza de play se llenaría cada jornada.
Lo de la afición no tiene nombre.
Si yo fuera profesional del fútbol me dejaría el alma en el campo por corresponder a tanto cariño.