Los billetes verdes del Kanfort
La marca de betún más famosa de los años 60 repartió premios por toda la ciudad

Una vecina de la calle Borja se llevó 1.750 pesetas en 1966 en el concurso de la marca Kanfort.
Crecimos con aquellos botes de pasta cilíndricos que llevaban una pequeña aguja incorporada en el tapón para que al cerrarlos penetrara en la esponja por la que salía el líquido milagroso que nos dejaba los zapatos usados como si fueran nuevos. Crecimos con el Kanfort, aquel betún de los domingos, que era el día de salir a la calle con los zapatos relucientes y con la ropa limpia.
Almería
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Llevar el calzado brillante era un síntoma de pulcritud y también de progreso social. Si algo caracterizó a la nueva clase media que empezó a multiplicarse en los años sesenta fue el detalle de los zapatos relucientes con un par de manos de Kanfort encima.
Los ‘Gorila’, que eran el calzado más usado para ir al colegio, se quedaban como recién comprados con una sola pasada de Kanfort marrón, que podías comprar en cualquier tienda de comestibles en una época donde este tipo de comercios vendían de todo, desde betún hasta aspirinas para el dolor de cabeza.
Una de las imágenes que llevó grabadas en la memoria de los domingos de mi infancia, es la de mi madre repasando los zapatos con Kanfort y poniéndolos a secar en el patio para que estuvieran listos para la hora de ir a misa. Aquel betún tenía poderes mágicos, ya que te transformaba tu estampa de niño travieso y callejero; cuando salías, con la ropa de los domingos y los zapatos brillantes, parecías un ángel recién llegado del cielo.

Una vecina de la calle Borja se llevó 1.750 pesetas en 1966 en el concurso de la marca Kanfort.
La popularidad que llegó a alcanzar esta marca de betún se debió en gran medida al éxito de sus campañas publicitarias, primero por la radio y después por la televisión.
En Almería tuvo mucho impacto en concursos patrocinado por Kanfort que se emitía semanalmente por las antenas de la Cadena SER. El más famoso se llamaba ‘Cambie sin ver y ganará con Kanfort’. A los participantes se les ofrecía un premio inicial (dinero en efectivo o un artículo de valor). Luego, se les presentaba una caja cerrada o una opción desconocida. El concursante debía decidir si se quedaba con lo que ya tenía o si aceptaba “cambiar sin ver”, arriesgándose a ganar un premio mayor o, en ocasiones, un objeto sin valor.
En 1964, toda Almería se enteró de que la vecina Milagros Ibáñez, del barrio del Reducto, había ganado ocho mil pesetas en el concurso de Kanfort. La tarde en la que el representante del producto en Almería, Félix Blanco, se presentó en la tienda de Joaquín Avilés Reyes para entregar el premio, medio Reducto se congregó delante del establecimiento para ver como aquel enviado de Dios iba depositando los billetes verdes, uno a uno, en la mano de la señora Milagros, cuyo nombre hacía honor al premio recibido.
En 1964, con ocho mil pesetas dabas la entrada para un piso y te podías comprar una lavadora de las primeras que habían salido al mercado. Al día siguiente la noticia había corrido como la pólvora por todos los barrios de la ciudad y era raro el domicilio donde no hubiera un bote de Kanfort. También fue muy sonado el premio que obtuvo la señora Lola Esteban, vecina de la calle Navarro Rodrigo, que se llevó cerca de siete mil pesetas en la perfumería Iberia de la Puerta de Purchena.
Fue entonces cuando los aparatos de radio se convirtieron en elementos de primera necesidad dentro de las casas. Ya fuera para escuchar los concursos o para oír los discos dedicados, la radio nos acompañaba a todas horas como si formara parte de nuestro cuerpo y de nuestra indumentaria.
Más de una vez nuestras madres, con toda la razón del mundo, se quejaban de que no dejábamos el transistor ni para ir al váter. Para nosotros, los que no podíamos vivir sin aquel aparato mágico, no había un lugar más apropiado que el cuarto de baño para escuchar la radio. Sentados en el retrete o metidos en la ducha, la radio nos proporcionaba un estado de bienestar espiritual que nunca llegamos a tener con la tele.