La 'batalla' de Neelam: 7 años para que la Justicia le devuelva a su hija
El proceso abordó una demanda de paternidad, otra de sustracción de la niña y la absolución de la madre

Audiencia Provincial de Almería.
Después de un largo periplo judicial y personal, madre e hija comienzan una nueva etapa de su vida: juntas, buscan colegio para la niña y tratan de reconstruir la cotidianidad que tanto tiempo les arrebató la distancia y los tribunales. Tras siete años de litigios, demandas de paternidad, registros de apellidos y sentencias, la niña de siete años ha vuelto finalmente al hogar de su madre biológica, cerrando un capítulo que puso a prueba la paciencia y la esperanza de Neelam.
Todo comenzó en octubre de 2017, cuando Neelam. inició una relación sentimental con D.A. en el municipio de Berja. La relación duró diez meses, y durante ese tiempo la mujer quedó embarazada. La niña nacía en mayo de 2018, mientras la pareja aún mantenía vínculo.
Sin embargo, la relación se rompió cuando D.A. se enteró del embarazo y decidió abandonar a la mujer. Tras el nacimiento, la madre se hizo cargo sola de la niña hasta que, en octubre de 2020, inició una relación con A.M. Durante este tiempo, la niña fue registrada con los apellidos de la nueva pareja, figurando este como padre en el libro de familia.
Reconocimiento de un padre, impugnación de otro
Al poco tiempo, la relación con A.M. llegó a su fin, y Neelam consideró que era necesario otorgar a la menor la identidad de su padre biológico, D.A. Los trámites de custodia y visitas se realizaron de manera privada, en una vivienda particular, “sin asistencia de abogados ni ratificación judicial”, según explica la madre.
En esos momentos, Neelam comenzó a vivir temporalmente con dos conocidos para poder cumplir con el convenio de visitas, pero pronto decidió mudarse a casa de su abuela. Según relata, el ambiente de la primera vivienda “no era propicio para los niños” debido al consumo de estupefacientes que se producía allí.
El 5 de octubre de 2020, A.M. interpuso una demanda contra Neelam por un presunto delito de incumplimiento de deberes inherentes a la patria potestad, en la que se incluían denuncias de descuido, consumo de estupefacientes y falta de atención, así como episodios de lesiones en la menor. La madre ha defendido en los juzgados que estas denuncias “fueron una venganza por la demanda de paternidad” y que, cuando se marchó de la casa de los conocidos, estos la apoyaron para no perder los beneficios económicos derivados de la convivencia. En 2020, estos cargos derivaron en una condena contra Neelam, y la niña pasó a vivir con A.M. y su pareja.
Una demanda por "sustracción"
En 2022, mediante la representación de su abogado Javier Cano Velázquez, Neelam interpuso una demanda de paternidad solicitando que D.A. se sometiera a las pruebas pertinentes y se validara como padre biológico de la menor, con el objetivo de impugnar la paternidad del hombre que figuraba en el registro. Al mismo tiempo, se presentó una denuncia por “sustracción” de la menor contra la pareja que la había tenido durante siete años sin ser su padre biológico. Según Cano, la madre había solicitado durante años la devolución de la niña, pero sorprendentemente se le había negado en repetidas ocasiones.
El caso llegó a la Audiencia Provincial, donde se revisaron con detalle las pruebas médicas y forenses sobre la menor. Los informes no mostraron alteraciones significativas en su salud ni en su desarrollo nutricional. Tras examinarla, los peritos concluyeron que la niña presentaba un buen estado general, comprendía las preguntas que se le hacían y mostraba afecto hacia su madre. “Por lo que debe primar la presunción de inocencia ante la insuficiencia de pruebas”, señaló Cano.
El tribunal también valoró que Neelam y el denunciante habían terminado su relación poco después del nacimiento de la menor y que existían varios procedimientos judiciales en curso relacionados con la paternidad y la custodia, lo que evidenciaba un conflicto de intereses.
Finalmente, la Audiencia Provincial absolvió a Neelam de los cargos imputados, al no considerar que hubiera desatendido de forma consciente y voluntaria los cuidados derivados de la patria potestad.
Hoy, madre e hija comienzan a reconstruir su vida juntas, con la posibilidad de establecer rutinas normales y buscar colegio para la niña. Después de años de incertidumbre, denuncias y recursos judiciales, la historia concluye con la reafirmación del derecho de Neelam a ejercer la custodia de su hija.