Así se vivió la reconstrucción del Partido Popular de Almería
Crónica de la tarde en la que se dibujó el PP de los próximos años tras el duro golpe de la semana pasada

Más de 200 personas acudieron a la junta directiva del PP de Almería en Roquetas de Mar.
Siete días después del impacto, el PP de Almería respira con otra cara. De hecho, respira tras haberse quedado sin aliento.
En una sala abarrotada por más de 200 personas (había tanta gente que fueron muchos los que se tuvieron que quedar de pie), Ramón Fernández-Pacheco dibujaba la nueva hoja de ruta de un partido renovado.
Política
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Fue el alcalde más joven de España, luego consejero de la Junta y ahora lidera el PP de su provincia, certificando el salto de político prometedor a hombre fuerte en la Andalucía de Juanma Moreno.
Buena muestra de ello es que, tras el cordón sanitario que se levantó a toda velocidad desde San Telmo cuando fueron detenidos Javier A. García y Fernando Giménez, el apoyo a Fernández-Pacheco y el renovado PP tiene pocos precedentes.
A su lado no solo estaba Antonio Repullo, ese secretario general del PP andaluz que ha pasado en Almería todo el fin de semana cosiendo junto a Fernández-Pacheco la reconstrucción del partido; también estaban los presidentes del PP en las siete provincias restantes, conformando un bloque que grita “unidad” y lo hace “con más fuerza”, expresiones usadas por el propio consejero antes de que pudieran entrar los medios de comunicación a la sala.
Y no solo tiene mérito que vinieran hasta Roquetas un señor de Huelva y otro de Cádiz (entre otros) a arropar al PP de Almería. También estaban el alcalde de la lejana Pulpí o el presidente en funciones, Ángel Escobar, en la certificación de que su mandato será breve. Todos los allí presentes, a su modo y manera, hicieron un esfuerzo para levantar al PP almeriense tras la cornada de la UCO.
Pero ese esfuerzo no era palpable. El ambiente, decíamos, era otro. Inimaginable hace solo unos días. Quizás con la esperanza que da mirar al futuro o como queriendo pensar que esto ha sido un mal sueño. “No nos queda otra”, se oía en un corrillo, en el que se sentenciaba que “vamos p’alante”. Concejales, delegados, asesores, alcaldes, senadores... Todos, juntos hacia delante. Y bajo la atenta mirada de un póster de Gabriel Amat.