Arenas promete concentración
Arenas promete concentración
Si Javier Arenas no hubiera sido ministro durante ocho años en un gobierno de España hasta es posible que sus promesas nos sonaran bien. En sus tiempos de poder los problemas de la agricultura almeriense eran los mismos: un desastre en lo comercial. Cierto es que Marruecos no tenía tantos tomates a vender como ahora, y ello nos hacía que no viéramos la tormenta que se anunciaba. No nos compramos los pararrayos, ni siquiera unos paraguas, y con la llegada de la tormenta la ruina se cierne sobre nuestro campo. Que no es de hoy, señores Arenas y Amat, que los bancos (siempre los bancos) no dan préstamos de campaña desde hace unas cuantas, y cuando las cajas se atreven a ello, ven como el agricultor lleva un mínimo de tres o cuatro años, que se dice pronto, vendiendo por debajo de los costos, con lo que la devolución del préstamo no se ha podido hacer. El mensaje de los directores de las sucursales, algunos de ellos cesados en su categoría por ayudar a algún agricultor, es que vendan, pues ni siquiera les quieren hipotecar las fincas. Nos encanta la promesa de Arenas, pero fue lo mismo que hizo Rubalcaba en su visita a la capital: “Su mayor preocupación era la agricultura almeriense y se iban a controlar las fronteras”. Al día siguiente su problema era otro y se olvidó del campo almeriense. Lógico, es lo que suelen hacer casi todos los políticos, hoy prometo, mañana, con el voto en su bolsillo, ya veremos lo que se hace. De la concentración en la venta se ha venido hablando en Almería desde hace treinta años, pero nadie desde los gobiernos en el poder (PSOE-PP) le han metido el diente. ¿Lo hará Rajoy-Arenas?