'Almería sin salidas', la campaña reivindicativa de los 80 que sigue siendo válida 40 años después
La campaña publicitaria tuvo carácter nacional y nació impulsada por la Cámara de Comercio de Almería

Fragmento de la campaña publicitaria de finales de los 80 para reivindicar la falta de comunicaciones en Almería.
Solo en las últimas semanas, Almería ha sufrido la cancelación de un vuelo con Sevilla, un tren hacia Granada no pudo salir de la estación de Huércal de Almería por una incidencia y Vueling ha recortado el número de frecuencias de la conexión aérea con Barcelona. Lejos de vivir en un día de la marmota en el que las comunicaciones de Almería son, simplemente, malas, la cosa evoluciona: a peor. Así, podría hablarse de una ‘Almería sin salidas’ que también puede sonarle a muchos a ‘déjà vu’.
Corría el año 1987 y nacía ‘Almería sin salidas’, una iniciativa de carácter reivindicativo creada en el ámbito empresarial para luchar contra la incomunicación de la provincia de Almería. Se trataba, entonces, de una provincia sin autovías: ni la A-7 existía, ni mucho menos la A-92. De hecho, el germen de la protesta tuvo lugar cuando se supo que el Gobierno de Felipe González no tenía previsto incluir la costa almeriense en la E-15, la llamada Autovía del Mediterráneo que finalmente sí recorrería el litoral.
La campaña nació en la Cámara de Comercio presidida por José Vallejo y tuvo un carácter eminentemente publicitario. No en vano, nació de la privilegiada mente creativa de Enrique Martínez Leyva (Plataforma x las marcas) y consistió, fundamentalmente, en una campaña publicitaria en medios de carácter nacional que pretendía visibilizar un problema: al igual que aquel famoso ‘Teruel Existe’ que llegaría años después, en el año 87 la provincia tenía que contarle al resto de España que Almería corría el peligro de quedarse incomunicada, sin salidas, como una isla en una esquina de su propia península.
Apoyada por ASEMPAL y algunas otras asociaciones, Almería sin salidas fue una campaña que también tuve repercusión en la prensa local, como muestra la imagen que acompaña a estas líneas, un recorte de prensa de LA VOZ en el verano de 1987.
“El desarrollo de Almería está perdiendo gas”, rezaba la campaña. “Las consecuencias a medio plazo pueden ser graves”, detallaba el texto publicitario de los anuncios:

Recorte de prensa de verano de 1987.
Aquella campaña gozó de éxito en cuanto a apoyos empresariales en la provincia y lo cierto es que consiguió sus resultados: visibilizó el problema y, finalmente, aunque con décadas de retrasos, las dos principales autovías de la zona vienen a entrecruzarse por varios puntos de la geografía provincial.
Lo paradójico es que casi 40 años más tarde, el lema creado por Martínez Leyva es igualmente válido. Está de actualidad. A diferencia de las modas y del actual amor por lo ‘vintage’, lo de ‘Almería sin salidas’ no es un vinilo, ni una serie con marcado estilo retro. Es un problema real que afecta a almerienses de toda clase y condición en su día a día.
La lista de deudas con la provincia de Almería en materia de comunicación es tan larga que es fácil olvidar alguna. Pero por intentarlo, que no quede.
Almería es la única capital de provincia a la que no llega la andaluza A-92, que viene a morir en Viator. Además, mientras se construye una conexión ferroviaria de alta velocidad que unirá Almería con el Levante español, los trenes con el resto de Andalucía acumulan retrasos, averías y suponen un largo viaje que puede parecer un suspiro en comparación con la duración del tren de Madrid. Los aviones como única salida razonable son disparatadamente caros en la mayoría de las ocasiones, ofreciendo escasas frecuencias en casos como Sevilla o Barcelona, y aviones con insuficiente capacidad en el caso de Madrid. Eso, sin mencionar la necesaria comunicación interior: la autovía hacia el Poniente pide a gritos un tercer carril y tanto esa zona como la del Bajo Andarax acumulan tal cantidad de población que la existencia de un servicio ferroviario de Cercanías se hace cada vez más necesario.
A falta de las reclamaciones en materia de comunicación que se hayan podido escapar en este breve repaso, lo cierto es que no solo es válida la campaña reivindicativa de finales de los años 80 del siglo pasado en pleno 2026 sino que, además, parece necesario que Enrique Martínez Leyva vuelva a sacar la varita mágica para decirle al mundo que Almería sigue sin salidas 40 años después.