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De ser apedreada en Adra a icono trans y musa de Los Javis: se cumplen diez años de la muerte de La Veneno

La vida de la almeriense Cristina Ortiz inspiró uno de los grandes fenómenos de la ficción española, ya disponible en Netflix; vivió de todo: desde palizas a fama, intentos de suicidio, cárcel y una resurrección con libro de memorias publicado

Tres imágenes de La Veneno en distintas épocas.

Tres imágenes de La Veneno en distintas épocas.LA VOZ

Isabel Vargas
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Isabel Vargas

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El 15 de abril de 1996, Esta noche cruzamos el Mississippi emitía un reportaje sobre la prostitución callejera en el Parque del Oeste, en Madrid, donde aparecía una joven guapísima con mucho desparpajo, sin pelos en la lengua y una larga melena pelirroja. Contaba que su madre aún no sabía que había transicionado y que sus vecinos de Adra no iban a creérselo. Tras aquella aparición estelar, su presentador Pepe Navarro la buscó durante dos días para ficharla. Hasta le envió un ramo de rosas rojas. Su primera aparición en el programa alcanzó a una audiencia de ocho millones de personas. Había nacido una estrella: La Veneno.

Este lunes se cumplen diez años de su muerte. Víctima de abusos físicos y psicológicos por "maricón" durante la adolescencia, Cristina Ortiz Rodríguez (Adra, Almería, 1964-Madrid, 2016) pasó de aquello a convertirse en un icono para la comunidad queer y musa de Los Javis, quienes rodaron una serie sobre su vida basada en las memorias escritas a pachas entre la propia Veneno y la periodista Valeria Vegas, tituladas ¡Digo! Ni puta, ni santa (BigCartel, 2016) y con prólogo del dramaturgo Paco Bezerra. 

La almeriense inspiró uno de los grandes fenómenos de la ficción española, la serie Veneno de Los Javis. Cualquiera puede verla en Netflix desde la adquisición de la plataforma en septiembre. Estrenada en plena pandemia, Veneno cuenta la historia de esta "Geena Davis española" desde sus inicios, en su Adra natal, su ascenso a la fama, su bajada a los infiernos y su resurrección a raíz del lanzamientos de sus memorias.

Protagonizada por las actrices Jedet (que interpreta a la Veneno en plena transición y la suya propia, ya que en ese momento la iniciaba), Daniela Santiago e Isabel Torres, la producción "debería tener reservado un panteón de honor dentro de la ficción televisiva de nuestro país [...] por su forma de visibilizar y legitimar a un colectivo históricamente maltratado a través de un respeto y una sensibilidad inauditas", escribía Beatriz Martínez en su crítica para El Periódico.

"Tengo que ser lo que quiero ser, cueste lo que cueste"

En una entrevista a los padres de La Veneno, publicada en LA VOZ el 8 de mayo de 1996, su madre María Jesús Rodríguez relataba: "Con 23 años nos contó que se iba a poner el pecho [...] "Mama, tengo que ser lo que quiero ser, cueste lo que cueste". Ya últimamente me decía: "Mama, me voy de Adra". Aquel deseo de ser ella misma chocaba con el tratamiento del tema en la prensa de la época donde el colectivo trans estaba o estigmatizado o directamente invisibilizado.

Su primer paso previo al estrellato lo dio al mudarse a principios de los 90 a Madrid. En la capital trabajó como cocinera en un hospital y luego se prostituyó en el Parque del Oeste para poder sobrevivir. Su estrecha y duradera amistad con Paca la Piraña, fiel confidente, floreció allí mientras las dos curraban. Ambas se habían conocido tiempo antes en un club de Torremolinos.

Durante su primera aparición en Esta noche cruzamos el Mississipi demostró su vis cómica y quién era: una mujer de los pies a la cabeza con un genio y una espontaneidad natas. Aunque el precio fuera el rechazo de su familia. "Lloro por mi madre. Que mi madre no me acepte es mucho sufrimiento. En el pueblo era el típico maricón. No podía salir con nadie. Me decían Joselito el maricón. Me quería ir de mi pueblo, pero no me daban trabajo por ser maricón. Sufría muchísimo. Cuando llamo a mi madre me dice que no existo para ella", reconocía con aplomo al presentador.

Tras participar en el famoso programa su vida cambió radicalmente. "No tenía teléfono. Ahora tengo un móvil que no para de sonar y una vida por delante muy distinta a la que llevaba. Sé que mis padres estará ahora más tranquilos", explicaba en una entrevista a LA VOZ en mayo de 1996. Aquellos años de vino y rosas incluyen la grabación de varios discos, compartir planos con Alfredo Landa en la serie En plena forma (1997) donde aparecía en seis capítulos y su colaboración habitual en La sonrisa del pelicano, late night presentado por Navarro y emitido por la cadena Antena 3.

Apedreada en su propio pueblo

No se puede pasar por alto el capítulo sufrido el mismo año de su descubrimiento televisivo, en 1996, cuando La Veneno regresó a Adra subida a una limusina. Durante esa visita, acompañada del equipo de Esta noche cruzamos el Mississippi, el rechazo de los abderitanos hacia ella provocó tensión e incluso algunos vecinos le tiraron piedras al grito de "maricón".

La vedette abderitana viviría una historia digna de culebrón con ascenso y caída, que incluye capítulo en una prisión de hombres por estafar al seguro (incluso denunciaría haber sufrido violaciones y maltrato por parte de los funcionarios), varios intentos de suicidio y hasta la participación en el programa ¿Donde estás corazón? para perder peso. También pasó por los platós de Sálvame Deluxe (muchas veces acompañada de Paca la Piraña).

Publicación de sus memorias

En octubre de 2016, salieron a la venta sus memorias redactadas por Valeria Vegas y financiadas de manera autónoma porque ninguna editorial quería publicarlas. El libro con cuatro ediciones se agotó antes de lanzarse. Un mes después de la gran fiesta de presentación en Madrid, la almeriense fallecía tras cuatro días en coma en La Paz tras recibir un golpe en la cabeza. Su muerte dio que hablar en los medios: la familia pidió realizar una tercera autopsia. La justicia dictaminó finalmente que había sido un accidente doméstico lo que había propiciado su fallecimiento.

¿Quién es la Veneno para la Generación Z?

Para la Generación Z, La Veneno fue primero un meme que se cruza en internet con sus "Diiiiiigo" y sus "Que me caaaaaaso". Su figura como celebrity de los 90 y su drama personal como persona trans y figura pública pasa desapercibida. Una vez leen sus memorias y ven la serie de Los Javis, le dan profundidad. "A mucha gente le ha dado fuerza para hacer ese ejercicio de introspección y salir del armario, o a través de ella se ha desestigmatizado a las personas trans", aseguran jóvenes almerienses.

Villano Antillano: "Su historia me ha cambiado la vida para siempre"

La cantante Villano Antillano admitió en una entrevista en Shangay que La Veneno es una de las personas que más le han inspirado y que, cuando la descubrió, le hizo cuestionarse muchas cosas. "Su historia me ha cambiado la vida para siempre. Me hace muy feliz que se la esté reconociendo por lo que ha significado, y resulta muy esperanzador que ahora seamos nosotras las que contamos nuestras historias. Ya no se trata de personas cis hetero haciendo una película o una serie sobre lo que piensan que es formar parte de la comunidad LGTBIQ", destacó.

A muchos les gusta que fuese tan punki de aquella manera, saliendo en televisión a defenderse como trabajadora sexual. No era Bibi Andersen, ni había leído a Judith Butler, pero detrás de esas ocurrencias y salidas de tono, se escondía una persona que había sufrido todo tipo de insultos (además de una infancia y adolescencia marcada por el rechazo a su persona, y más tarde una primera juventud atravesada por el trauma del desarraigo familiar). Podía equivocarse al hablar de términos y géneros, pero tenía muy claro quién era.

Su amiga y biógrafa, Valeria Vegas, escribió una columna de opinión muy emotiva en Vanity Fair tras su fallecimiento. "Traspasaba edades, sexo y clases sociales porque poseía algo capaz de fascinar a cualquiera: era un animal libre. Alguien verdaderamente espontáneo y que no tenía filtro. Al fin y al cabo, era la única que no necesitaba un guión en Esta noche cruzamos el Mississippi, junto a actores como Carlos Iglesias, Nuria González y Florentino Fernández".

Según Vegas, el poder de la Veneno "radicaba en la naturalidad con todas sus consecuencias y Pepe Navarro lo sabía". "Nos deja un legado de frivolidad, libertad y valentía. No pretendía ser ejemplarizante ni estandarte de ninguna causa. Cristina, la Veneno, solo se representó a sí misma", zanjaba en el emotivo artículo. Un legado que, diez años más tarde, sigue más vivo que nunca.

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