“Llegué al voleibol hace 36 años gracias a una charla de bar en las Cuatro Calles”
Francisco José Sáez desvela sus historias: “El fichaje de Rafa Pascual se cerró en la habitación de un hotel de Barcelona”

Una foto que define cómo es Paco Pepe Sáez: una persona cercana y sonriente que disfruta con sus familiares y amigos.
Se ha jubilado después de 38 años en el Colegio Nuestra Señora del Milagro, pero detrás de su trayectoria como docente se esconde una larga historia en el mundo del voleibol. Lo practicó un tiempo en San Estanislao, en Málaga, aunque realmente le tiraba más el balonmano. Francisco José Sáez Murcia (Almería, 1957), cuenta en ‘Pegados a la cal’ cómo se introdujo definitivamente en el voley. El Club Voleibol Almería empezaba a dar sus primeros pasos y había un bar, en las Cuatro Calles, al que Paco Pepe acudía con su mujer y su hija: “Por entonces Curro aún no había nacido y allí nos encontrábamos con la leyenda Moisés Ruiz y los jugadores del equipo cada semana. Claro, de tanto vernos surgió el vínculo entre Moisés y yo. De una charla de bar nació una amistad y también mi camino en el voleibol. Fue en 1990 y tengo el honor de haber compartido tantos momentos con él”.
Podcasts
Francisco José Sáez: “Tengo 69 años y tanto en clase como en pista siempre sonrío a la vida”
Carlos Miralles
En 1992, con el CV Estudiantes Pryca, surgió un acuerdo curioso: “No nos daban dinero ni nada por el estilo. Su aportación era distinta y clave para nosotros. Nos íbamos los viernes a Pryca, llenábamos un carro con comida y como viajábamos en autocar, parábamos en la cuneta, sacábamos todo y a comer. Presentábamos el ticket en Pryca cada vez que jugábamos fuera y listo”. Un año más tarde, en 1993, contactó con él Juan Docio, que era amigo de Ramón Sedeño, para firmar por Unicaja Almería.

La celebración de Unicaja tras ganar la Copa del Rey en El Ejido, con Rafa Pascual, en 1995.
Un fichaje histórico que les llevó a Barcelona
Recuerda Paco Pepe cómo se cerró el fichaje de Rafa Pascual, el mejor jugador español de la historia, para que reforzara a Unicaja con motivo de la Copa del Rey de 1995, que se celebró en El Ejido: “La Selección Española jugaba en Barcelona y Rafa Pascual estaba convocado. Como ya había terminado la Liga en Italia, fuimos a su hotel y la reunión no fue en la recepción ni en un restaurante, sino en su habitación. Juan Docio y yo hablamos con él y tenía muchísimas ganas de vivir un reto así con Unicaja. Cerramos su fichaje en secreto hasta que comenzó la Copa”.

Rafa Pascual, un jugador único e irrepetible en el voleibol español.
Un "sí, señor", "no, señor", del mítico José Matheus
Como anécdota, otro fichaje mítico de Unicaja fue el de José Matheus, y allí también estaban Paco Pepe y Juan Docio: “Nos presentamos en Valladolid para hablar con él. Lo único que pudimos sacarle de conversación fue un “sí, señor”, “no, señor”. No hubo manera de que hablara más. Al final fichó con nosotros y ahí está su historia con el club, impresionante”. Cuando montaban el taraflex en pista para los partidos de Champions en el Rafael Florido “nos quedábamos directivos y empleados para jugar un ratillo”.

En el Palacio Mediterráneo, donde disfruta cada semana de los partidos de Mintonette.
Se fue de Unicaja Almería... y le llamó Mintonette
Salió de Unicaja en 2005 y se hizo abonado del Almería junto a su hijo Curro. Hace más de una década su vida volvió a cambiar. Un día llegó a casa “y ahí estaba Fortunato Sánchez. Buscaba un presidente para el club, Mintonette, y me pilló de sorpresa. Conocí también a Ángel, Juan Ignacio, José Ramón… Al principio me costó porque pasaba del voleibol sénior, donde solo supervisabas, a una entidad con más de 1.000 deportistas”.
"Mientras vea que puedo seguir siendo útil ahí estaré. Si meto la pata espero quiero que me lo digan"
Mientras haya niños en Almería que quieran jugar al voleibol, “Mintonette seguirá ahí. Tenemos tantos equipos que Fortu, que se desvive por el club, tiene que dividirlos por colores para salir a competir”. Cuenta Paco Pepe que aún le queda cuerda en el mundo del voleibol: “Mientras que yo vea que puedo ser útil, ahí estaré. Incluso en el colegio se lo decía a mis compañeros, que si metía la pata me lo dijesen. Siempre quiero aportar, llevar una palabra agradable en cada momento a las personas, y como aún me encuentro bien, ahí sigo”.