La Policía Local de Almería que ha participado en la búsqueda de Boro, el perro perdido en Adamuz
La almeriense María Capel ha sido una de las profesionales implicadas en el operativo de búsqueda del animal desaparecido en la tragedia ferroviaria ocurrida en Córdoba

María, junto a su perrito Zero
Mientras España miraba a Adamuz con el corazón encogido por la tragedia vivida el pasado domingo, en silencio se desplegaba otro operativo. No aparecía en los grandes titulares, pero hablaba de algo profundamente humano: la lucha por salvar a Boro, el perro que había quedado atrapado entre el miedo, el caos y la devastación en Córdoba.
Entre las personas que acudieron a la llamada estaba María Capel, policía local de Almería de 37 años, rescatista animal y defensora incansable de quienes no pueden pedir ayuda. Tenía todo preparado para viajar al punto cero del rescate: una furgoneta con jaula, su propio dron, baterías cargadas y horas de experiencia a sus espaldas.
Una red de personas unidas por la misma causa: Boro
La coordinación del rescate de Boro fue posible gracias a Desi, responsable de la protectora Luz de Canes y amiga de la familia, junto a las integrantes de TAU, impulsoras de la convocatoria. En el punto cero de la catástrofe, el dispositivo estuvo dirigido por Rubén, bombero forestal y jefe del operativo sobre el terreno.
La consigna era clara: solo accederían personas con experiencia para no entorpecer la captura. La joven almeriense fue una de las seleccionadas por su trayectoria y por los medios que podía aportar.

María Capel, rumbo a Adamuz (Córdoba)
Salió de madrugada rumbo a Adamuz tras dejar todo preparado la noche anterior. Sin embargo, durante el trayecto, la furgoneta sufrió una avería. La organización le facilitó un taxi para continuar el viaje, pero cuando quedaba poco más de una hora para llegar, el mensaje apareció en el grupo reducido de rescate: “LO TENEMOS”.
El perro de Adamuz ha sido localizado con vida
La emoción fue inmediata, pero también la reflexión. “Mi objetivo era ayudar a capturar al perro, no estar allí por visibilidad mediática”, explica. El coste económico de continuar el viaje para tener que regresar después era elevado, por lo que pidió al taxista que diera la vuelta.

Boro, en una foto publicada por PACMA
Regresó a Almería y llegó a casa más tarde acompañando a la furgoneta en la grúa, con una certeza clara: lo importante era que Boro estaba a salvo.

Su propio dron, uno de los dispositivos utilizados para la búsqueda de Boro
Defender a un animal también es defender valores
Tras el rescate, las redes sociales reflejaron posturas enfrentadas. Hubo quienes cuestionaron el despliegue por salvar “a un perro”. Para ella, la respuesta es clara: un perro no es solo un perro, es un ser vivo, sintiente y vulnerable.
“La protección animal no resta importancia a las tragedias humanas, suma humanidad”, defiende. En una comunidad como Andalucía, con altos índices de maltrato animal, insiste en la necesidad de más educación, conciencia y compromiso social.

Una de las jaulas que portaban en la furgoneta para la búsqueda de Boro
Vocación policial y compromiso con Almería
Ejerce como Policía Local en Almería desde el año 2021 y, desde su incorporación al cuerpo, ha desarrollado su labor de manera ininterrumpida en la Jefatura de la capital, sin haber pasado por otros destinos.
Graduada en Derecho, siempre se ha sentido atraída por el ámbito jurídico y de la seguridad pública, aunque nunca se vio ejerciendo una profesión entre cuatro paredes. Su vocación la llevó a buscar un trabajo dinámico, en contacto directo con la calle, con su ciudad y con las personas.

María junto a una de sus mascotas
Entre las motivaciones que la impulsaron a opositar destaca especialmente la posibilidad de desarrollar funciones propias de la Policía Local, como la protección animal, una competencia clave en el entorno urbano. Actualmente se encuentra adscrita a la unidad canina junto a Aria, una perrita adoptada del centro de protección animal de Almería, cumpliendo así un sueño tanto profesional como personal.
Una familia formada por animales rescatados
En la actualidad convive con dos perros, Zero y Sally. Esta última es una perrita desecho de la caza que fue adoptada hace aproximadamente tres meses. Además, comparte su hogar con una hurona que llegó a su vida como consecuencia de una intervención policial.
Todos ellos forman parte de su familia y simbolizan un compromiso personal y profesional firme con la protección y el bienestar animal.

María Capel, policía local en Almería capital
Rescate y protección animal más allá del uniforme
Más allá del trabajo policial, desarrolla una intensa labor en el rescate y cuidado de animales. Muchos de estos rescates están vinculados a intervenciones policiales, aunque también colabora de forma habitual con asociaciones protectoras cuando lo necesitan.
Tanto es así que ha sido casa de acogida en varias ocasiones y, desde que pudo independizarme, ha utilizado su propio hogar como refugio temporal para animales en situación de abandono. Normalmente gestiona todo de manera autónoma, con sus propios medios, asumiendo los gastos veterinarios, alimentación, desplazamientos y cuidados necesarios, siempre de forma totalmente desinteresada.
Su amor por los animales nace desde la infancia. Ha crecido siendo testigo tanto de situaciones de respeto como de maltrato, experiencias que marcaron profundamente su forma de ver el mundo. En su entorno familiar siempre se fomentó el respeto hacia los animales, lo que reforzó aún más esa sensibilidad.