Un médico de Almería, vicepresidente nacional de cirugía facial: “Los filtros crean rostros falsos”
El dermatólogo José Luis Martínez-Amo forma parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Facial

José Luis Martínez-Amo, vicepresidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Facial
No todos los reconocimientos llegan de golpe ni por casualidad. Algunos son el resultado de años de trabajo silencioso, formación constante y una vocación que se cultiva con paciencia. El dermatólogo almeriense José Luis Martínez-Amo Gámez ha sido nombrado vicepresidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Facial (SECPF), un paso que consolida su trayectoria profesional y lo sitúa en uno de los principales órganos de decisión de esta especialidad a nivel nacional.
El nombramiento, que ejercerá hasta 2028, supone un nuevo reto para Martínez-Amo, que ya formaba parte de la junta directiva desde hace seis años. La propuesta del actual presidente, el doctor Nabil Fakih Gómez, fue recibida con sorpresa y con ilusión a partes iguales. Asumir la vicepresidencia supone una mayor responsabilidad y una implicación aún más activa en el día a día de la sociedad, en un momento clave para el crecimiento y la consolidación de la cirugía plástica facial en España.
Trayectoria e inquietud
La carrera de Martínez-Amo se ha construido desde la curiosidad y el inconformismo. Formado en la Universidad de Granada y especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología por el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, tuvo claro desde el inicio de su residencia que la cirugía sería una parte esencial de su futuro profesional. “Siempre fui muy inquieto y tenía claro que esos años eran para aprender y exprimir al máximo la experiencia”, recuerda.
Esa actitud le llevó a rotar por numerosos centros y a formarse junto a algunos de los grandes referentes nacionales de la cirugía facial. Su paso por la Clínica Ruber, con especialistas como Ricardo Ruiz, y el aprendizaje junto a Íñigo de Felipe en Barcelona marcaron un punto de inflexión en su manera de trabajar. “Salir de tu entorno, ver cómo trabajan otros y aprender de ellos te transforma como médico”, afirma. Una filosofía que ha guiado su trayectoria y que hoy se refleja en un perfil profesional sólido y en constante evolución.

José Luis Martínez-Amo en una intervención
Sumar miradas
Esa forma de entender la medicina, basada en aprender de otros y salir constantemente de la zona de confort, es la que lo llevó a implicarse activamente en la SECPF. Lo que encontró allí fue un espacio donde distintas especialidades comparten conocimiento y experiencia con un objetivo común: mejorar la atención al paciente desde una visión global del rostro.
La SECPF integra a dermatólogos, cirujanos plásticos, otorrinolaringólogos, maxilofaciales y oftalmólogos especializados en oculoplastia, una combinación que, según Martínez-Amo, “te obliga a mirar los problemas desde distintos ángulos y a cuestionarte tu propia forma de trabajar”. Esa convivencia entre disciplinas ha sido clave para el crecimiento de la sociedad, que en los últimos años ha experimentado un notable aumento de socios y actividad científica. “Cada especialidad aporta su manera de hacer las cosas y eso nos hace mejores profesionales”, subraya.

José Luis Martínez-Amo junto a un equipo de especialistas de diversos países
Proteger al paciente
El crecimiento y la proyección de la SECPF van acompañados de una mayor responsabilidad hacia la sociedad. En un contexto en el que los tratamientos faciales se han popularizado y forman parte del día a día de muchas personas, uno de los principales retos del sector es que el paciente cuente con información clara, veraz y comprensible antes de tomar cualquier decisión. “El paciente tiene que saber quién le está tratando y qué formación tiene”, subraya.
La proliferación de centros estéticos y la presión de la publicidad, especialmente en redes sociales, han generado un escenario complejo. Mensajes llamativos, resultados inmediatos y precios bajos pueden resultar atractivos, pero no siempre garantizan seguridad ni calidad asistencial. “Vemos pacientes que han sido tratados en lugares sin las garantías necesarias, muchas veces guiados por anuncios o recomendaciones poco rigurosas”, advierte.
Frente a esta realidad, la SECPF trabaja para reforzar su papel como referente científico y divulgativo. El objetivo es que el paciente identifique la sociedad como un sello de confianza, asociado a profesionales cualificados y a una práctica médica responsable. Para ello, la formación continua y la colaboración entre especialidades son pilares fundamentales. Además, la sociedad apuesta por acercar información rigurosa al público general, poniendo el acento en la seguridad del paciente y en la importancia de una correcta indicación médica. “No todo el mundo necesita lo mismo, ni todo vale para todos”, recuerda, defendiendo una medicina personalizada, alejada de modas y soluciones rápidas.
La realidad almeriense
Desde su consulta en Almería, la realidad diaria confirma muchas de las tendencias que se analizan a nivel nacional. La demanda de tratamientos faciales no deja de crecer, tanto en el ámbito reconstructivo como en el estético, y cada vez llegan pacientes más informados, pero también más influidos por la cultura de la imagen. “No hablamos solo de estética, sino de reconstrucción tras cáncer de piel, donde el reto no es únicamente eliminar la lesión, sino conseguir un buen resultado funcional y estético”, explica.
En el terreno de la estética médica, tratamientos como el láser o los inyectables se han normalizado, impulsados en parte por la exposición constante en redes sociales. Sin embargo, esa visibilidad también tiene riesgos. “Los filtros crean rostros irreales y pueden llevar a querer parecer algo que no se es”, señala, reivindicando el papel del médico como guía. “Muchas veces hay que decirle al paciente qué le conviene y qué no”, añade.
Mirando al futuro, la innovación tecnológica marcará de forma decisiva la evolución de la especialidad. La inteligencia artificial ya forma parte del presente y se perfila como una herramienta útil en el diagnóstico, la planificación y la formación, siempre que se utilice con criterio. “La medicina cambia constantemente y lo que se hacía hace 15 o 20 años hoy puede ser completamente distinto”, recuerda, insistiendo en la importancia de mantenerse actualizado.
La formación continua y el intercambio de conocimiento, especialmente a través de los vínculos con otros países y con Iberoamérica, completan una visión de futuro basada en la mejora constante. Con su nuevo papel en la SECPF, la experiencia clínica y el contacto directo con los pacientes en Almería se convierten también en una aportación valiosa para el conjunto de la especialidad, reforzando la idea de que la excelencia médica se construye desde el trabajo diario y la vocación.