La Voz de Almeria

Almería

Vuelven los ingenieros técnicos capilares

Los peluqueros empiezan a abrir las puertas con estrictas medidas higiénicas

Manolo Salado, el peluquero de la Avenida de Pablo Iglesias, volvió al trabajo tras un mes y medio de ausencia.

Manolo Salado, el peluquero de la Avenida de Pablo Iglesias, volvió al trabajo tras un mes y medio de ausencia.Eduardo Pino

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Han vuelto los peluqueros al trabajo y lo hacen convertidos en auténticos ‘ingenieros técnicos capilares’, tan bien equipados, tan pulcros, que se diría que van a entrar a operar de un momento a otro. Ya no cabe llamarles barberos, ni peluqueros tampoco, la crisis sanitaria los ha elevado un peldaño en el escalafón profesional.

Uno de los primeros que ha abierto las puertas, tras un mes y medio de cierre, ha sido Manuel Salado, en la Avenida de Pablo Iglesias. Más que un barbero parecía un cirujano con su mascarilla reglamentaria, sus guantes, su bata blanca y un escenario tan limpio que se podía comer en el mismo suelo. Aquella imagen de otros tiempos de las peluquerías de caballeros cubiertas por un dedo de pelos se ha terminado, y ahora empieza una nueva época marcada por la limpieza absoluta y por las medidas preventivas que requiere un negocio donde el contacto físico es inevitable.

La primera hora de trabajo ha sido tan intensa que los peluqueros hubieran necesitado un secretario solo para coger el teléfono y tomar nota de los clientes que querían apuntarse en la lista de espera. Ya se han terminado también, al menos por ahora, las tertulias en la barbería en las que mientras a uno lo atendían, cinco esperaban sentados hablando de fútbol y leyendo los periódicos. El nuevo sistema es que no haya nadie esperando en la sala, que el cliente llame antes por teléfono y llegue en el momento justo de ser atendido. Tanto la peluquería de Manolo Salado, como la de Rafael Torres Caravaca en la calle Padre Santaella, que también ha abierto ya sus puertas, han llenado en un par de horas media libreta con los nombres de los clientes que estaban locos por una poda.


tracking