Cuando las vacunas representan la diferencia entre vivir o morir
Francisco Giménez cuenta su experiencia como cooperante en una campaña de vacunación contra la meningitis en Costa de Marfil

Francisco Giménez durante la campaña de vacunación contra la meningitis en Costa de Marfil hace poco más de un mes.
Recientemente hemos asistido en Almería a la 14ª edición de las Jornadas Internacionales de Actualización en Vacunas, donde expertos nacionales e internacionales han expuesto los más novedoso en este campo con el lema “La mejor vacuna del mundo: el conocimiento”. Uno de los temas que más atención ha suscitado ha sido el desarrollo de nuevas vacunas frente a la meningitis, enfermedad temible que en Europa ha disminuido considerablemente en los últimos años gracias a la inmunización. Tras finalizar las jornadas he tenido la oportunidad de participar como cooperante en una campaña de vacunación frente a meningitis en Costa de Marfil.
Epidemias
El Norte de Costa de Marfil y Burkina Faso han padecido durante los últimos años varias epidemias de meningitis que han dejado muerte y secuelas importantes en una de las zonas más pobres de África, donde la malaria y el sida ya dejan lo suyo. A diferencia de nuestro medio, la precariedad de la asistencia sanitaria en estas zonas hace que un enfermo de meningitis tenga pocas posibilidades de salir adelante. Gracias a la financiación del Rotary Club se ha podidos llevar a cabo una campaña de vacunación de meningitis en esta zona con el objetivo de prevenir futuros brotes epidémicos.
Bouna
El epicentro de la campaña ha sido Bouna, una población situada en una llanura al norte de Costa de Marfil, cerca de las fronteras con Burkina Faso y Ghana. Cerdos diminutos, pollos escuálidos, cabras y ovejas enanas deambulan por las calles de tierra repletas de plásticos y basuras. Viviendas a medio hacer, zanjas a uno y otro lado de las calles que sirven como desagüe. Sequedad y polvo a pesar de la cercanía de la selva espesa. El hotel más lujoso de la zona ofrece habitaciones sucias con baño en condiciones poco salubres. No hay restaurantes, pero uno de los lideres de la comunidad nos ofrece su casa para que la expedición pueda desayunar, almorzar y cenar comida familiar de lo mejor de la zona pero difícilmente digerible para el occidental. Sin embargo al segundo día el hambre hace que comas cualquier cosa. Cuando ves las condiciones en las que vive la mayor parte de la población, te das cuenta que esta casa, a pesar de sus condiciones, es lo mejor en muchos kilómetros y que tenemos mucha suerte por tener su hospitalidad.
Vacunación
Comienza la vacunación, como siempre en los colegios con los nervios y la excitación de los niños, maestros y sus familias que ven las vacunas como algo vital que va a mejorar sus vidas, lo que realmente son. Los niños se agolpan en las colas, unos con miedo a las agujas y otros con el deseo de que el doctor blanco llegado de muy lejos les administre el pinchazo que pueda salvarle la vida. En esos momentos de tensión hay muchas cosas que impresionan pero la mirada profunda del niño africano que te llega al corazón nunca se te olvida. Cuando ves esto, te das cuenta de lo enormemente afortunados que somos por donde hemos nacido y piensas que si fueras el padre de esos chiquillos también intentarías cruzar África hacia el norte para poder darle al menos una oportunidad a tus hijos en Europa.
Salvar vidas
Las vacunas salvan vidas, pero además previenen secuelas de enfermedades ayudando a que los jóvenes puedan desarrollar mejor su potencial y de esta manera aumentar las posibilidades de mejoría social y económica. Sin duda, hacen falta muchas más cosas que vacunas para África, pero estos pequeños granitos de arena pueden convertirse en una montaña en el futuro.