Las agricultoras preparan el asalto al poder en las cooperativas

Jornada en la UAL sobre la presencia femenina en el campo

Presentación de la I Jornada Mujeres y Cooperativismo
Presentación de la I Jornada Mujeres y Cooperativismo La Voz

La presencia de la mujer en el sector agroalimentario ha ido aumentando en los últimos; sin embargo la presencia de mujeres en los órganos directores de las cooperativas sigue siendo muy escasa, según explicaba ayer la presidenta de la Asociación de Mujeres Socias Cooperativistas Agroalimentarias de Almería (GEA), Inmaculada Idáñez.


El colectivo considera que ha llegado el momento de hacer más visible el papel que desempeñan las agricultoras y ganaderas y el primer paso es conseguir incrementar su presencia en los consejos rectores de las empresas cooperativas de las que muchas de ellas ya forman parte.


Asalto al poder
El camino a seguir es alcanzar esa participación en la toma de decisiones a través de las elecciones de los consejos rectores de las empresas. en los que pretenden ocupar puestos. Idáñez afirma que las mujeres “queremos presentarnos en futuras elecciones porque vemos que existe un déficit de nuestra presencia en los consejos y consideramos que no estamos representadas”-


Una posición la de GEA que ayer se ponía sobre la mesa en la I Jornada Mujeres y Cooperativismo, celebrada en la Universidad de Almería y organizada por las mujeres socias de cooperativas agroalimentarias. Un encuentro que la presidenta de GEA considera importante para abordar los problemas de las mujeres rurales y que tendrán continuidad en años sucesivos.


En femenino 
En la apertura de la jornada la vicerrectora para la Igualdad, Maribel Ramírez, se centraba en lo que pueden aportar las mujeres en un entorno económico tan dinámico como la agricultura y señalaba que “es importante construir una ‘economía en femenino’, ya que estoy convencida de que esa nueva economía puede contribuir a una sociedad más igualitaria más justa y más eficiente”.


Ramírez hizo un llamamiento a todas las mujeres a ser “protagonistas de grandes cambios en el Siglo XXI, cambios que mejorarán la situación de las mujeres en el mundo y aportarán nuevas visiones a todas las sociedades”.


Unidas 
Para Inmaculada Idáñez, los objetivos que se ha propuesto GEA son que las mujeres agricultoras y ganaderas relacionadas con el sector agroalimentario estén unidas, trabajen en equipo y que se vea que detrás de los alimentos que consumimos hay mujeres, un trabajo que no se pone en valor”.


Esa unión se va haciendo visible desde que, en julio del año pasado, se presentara la Asociación de Mujeres Socias Cooperativistas Agroalimentarias de Almería, que nació con un pequeño grupo de profesionales del sector y ya ha superado las cien socias.


Toma de decisiones La delegada provincial de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Aránzazu Martín, afirma que la participación de la mujer es un objetivo prioritario para conseguir mejoras en materia de igualdad en este sector.


Considera que la presencia femenina en los órganos de gestión de las empresas “nos indican importantes diferencias en los porcentajes de representación y en los papeles desempeñados por hombres y mujeres en las mismas”.


Vínculo real
Sostiene Martín que es necesario adoptar medidas que incidan en la eliminación de la existencia de muchas “mujeres invisibles” que se encuentran vinculadas a las explotaciones agrícolas y ganaderas sin poseer un relación jurídica o administrativa.


María del Mar López, diputada de Agricultura, señala que poco a poco se van dando pasos en el sector agroalimentario hacia la igualdad. El ejemplo es la iniciativa Sabores Almería, que suma numerosas empresas, muchas de ellas dirigidas por mujeres.


Invisibilidad
Inmaculada Idáñez, cree que las estadísticas no reflejan la realidad del trabajo de la mujer en la agricultura. Oficialmente  las mujeres representan el 26,2% de la población ocupada en este sector, pero Idáñez considera que ese porcentaje es muy superior “porque se tienen en cuenta los contratos formalizados, pero miles de mujeres trabajan cada día en las explotaciones sin contrato, sin aparecer en las estadísticas, es ese empleo invisible que es prácticamente imposible contabilizar”.


El hombre ha ido desplazando a la mujer a lo largo de la historia hasta dejarla en un segundo plano, a pesar de que desde la prehistoria fueron las mujeres las que se encargaron de los cultivos. Ahora se pretende que no sólo trabajen, sino que además tomen decisiones.

 

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