José Miguel, el almeriense que ha inventado el inodoro canino: "Es una comodidad para el perro y la persona"
El invento de este vecino de Los Gallardos ya se prueba en la provincia

José Miguel Ramos junto al inodoro canino.
José Miguel Ramos García, vecino de Los Gallardos, lleva toda la vida entre tierras, obras y máquinas. A los 18 años se metió en el mundo de la maquinaria pesada y, desde entonces, ha trabajado en la autovía del Mediterráneo, en el AVE y en caminos y calles de la provincia. A sus 57 años, no piensa todavía en jubilarse. Su ilusión es seguir trabajando y, si puede, sacar adelante el invento al que ahora dedica buena parte de sus esfuerzos: un inodoro canino que recoge las necesidades de los perros y las conduce directamente al alcantarillado.
La idea nació mientras esperaba a su hija a la salida de unas clases de flamenco en Almería. Se fijó en algo que le dio que pensar: las aceras manchadas de orines y excrementos de perro. “Me daba pena por nosotros y por la gente que viene de fuera, que se llevará mala impresión de nuestra ciudad”, recuerda. Hoy, con los folletos preparados y los primeros ejemplares fabricados, José Miguel busca organizarse para dar el siguiente paso: que su váter para perros deje de ser una idea y empiece a encontrar su sitio en calles y hogares.
La provincia de Almería cuenta con 156.596 perros registrados, según los últimos datos difundidos a partir del Registro Andaluz de Identificación Animal (RAIA). Por lo que este invento único y patentado sería muy útil para mantener las calles limpias, hacer cumplir las normas y para el propio bienestar del animal.
¿Y qué es exactamente lo que ha inventado?
Es un inodoro diseñado para que los perros puedan hacer sus necesidades. Se puede instalar en la vía pública, en parques, urbanizaciones o en una casa particular. En cualquier acera que tenga, aproximadamente, un metro y medio de anchura ya se podría colocar. Y sirve tanto para perros grandes como pequeños, machos y hembras.
¿Cuánto tiempo ha tardado en desarrollar el prototipo?
Desde principios de 2023, más o menos. Tengo una parcela en el campo y allí instalé un prototipo. Me llevé perros de familiares y amigos, hembras, machos, pequeños, grandes… Fui haciendo pruebas, viendo los fallos y perfeccionándolo. Cuando ya estaba como yo quería, lo fabriqué.
¿Y cómo funciona?
El inodoro tiene un desagüe que va conectado a un sifón antiolores y, de ahí, a la tubería del alcantarillado. Cuando el perro hace sus necesidades, el dueño solo tiene que coger el grifo extensible y limpiarlo. El agua es de la red y va directamente al alcantarillado. No tienes que recoger nada.
También ha pensado en el bienestar del animal, ¿no?
Sí. Hay personas que trabajan y tienen al perro en casa. El animal tiene que esperar a que llegue el dueño para salir. Si tienes el inodoro en el patio, en el porche o en el jardín, el perro puede hacer sus necesidades cuando tenga ganas. Y si el dueño se encuentra mal o hace mal tiempo, tampoco tiene que sacarlo obligatoriamente. Es una comodidad para el animal y para la persona.
Y el invento tiene una segunda función.
Sí, también sirve como ducha. Lleva un grifo extensible que alcanza todos los rincones del inodoro y que se puede utilizar para bañar al perro. Tiene una anilla para sujetarlo, porque sabemos que la mayoría no se están quietos cuando los bañas. Así, una persona sola puede hacerlo perfectamente.
¿Y cuántos ha vendido hasta ahora?
Ahora mismo estoy empezando. Hay dos en el resort camino Didugal y otro en el camping de los Gallardos.
¿Ha llamado a las puertas de los ayuntamientos?
Sí, he estado personalmente en muchísimos ayuntamientos de la provincia de Almería y en otros he mandado correos electrónicos. La verdad es que a todo el mundo le gusta mucho el proyecto, pero de momento no me ha llamado ninguno para instalarlo. Todavía no tengo contestación.
¿Qué les plantea cuando se lo presenta?
Les explico las ventajas que tiene. Si se instalaran en las calles, se podría ahorrar dinero en limpieza. Ahora hay que pasar con camiones cisterna y trabajadores fregando las aceras. Además, los orines son muy corrosivos y terminan afectando al mobiliario urbano. Se estropean semáforos, papeleras y otras cosas. Si hubiera inodoros cada dos o tres calles, o donde se estudiara que hicieran falta, creo que se ahorraría bastante.
¿Y también podría servir para mejorar el cumplimiento de las normas?
Yo se lo he planteado así: si a la gente se le ponen lugares donde llevar al perro y donde recoger sus necesidades, también se le puede exigir que los utilice. Si no hay un sitio donde llevarlo, es más complicado. Pero si ya hay un aparato instalado que recoge la orina y los excrementos, entonces, si no se hace uso de él, se podría sancionar, como cuando no respetas una señal de tráfico.
¿Dónde pueden contactar con usted?
A través de jminodoros@gmail.com. Quien esté interesado puede ponerse en contacto conmigo y le explico cómo funciona.