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Un agricultor destroza 10 hectáreas de cultivo en un día tras seguir el consejo de la IA

Pidió indicaciones para combatir una plaga y ahora tendrá que afrontar 20.000 euros en daños

Imagen de archivo de un cultivo destrozado.

Imagen de archivo de un cultivo destrozado.Leonardo Vázquez Cano - Pexels

Alberto Godoy
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Un agricultor cargó el dron con la mezcla que le había dado un chatbot y fumigó sus diez hectáreas de cultivo sin dudar. Al amanecer, el campo era otro: las malas hierbas habían desaparecido, pero también lo habían hecho sus plantas. En cuestión de horas, una recomendación generada por inteligencia artificial había convertido una cosecha en espera en un terreno lleno de plantas muertas.

La historia, destapada en julio por el medio taiwanés CTWant y replicada después por El Confidencial y otros medios, tiene como protagonista a un agricultor de 67 años de Chuzhou (China) que llevaba alrededor de un año usando un asistente de IA para organizar tareas agrícolas, elegir fertilizantes y resolver dudas puntuales sobre su explotación. Al principio desconfiaba, pero los resultados fueron mejorando y la herramienta se convirtió en un apoyo habitual. Hasta que una consulta sobre plagas y malas hierbas cambió el signo de la temporada.

La recomendación que salió cara

El agricultor preguntó al sistema cómo podía combatir determinadas plagas y vegetación invasora en sus plantas de sésamo. El chatbot generó una 'receta' con varios productos: herbicidas e insecticidas combinados para actuar contra malas hierbas e insectos.

Entre los compuestos mencionados en las distintas versiones del caso aparecen el flupyrimethalin (o flupirimetalín) y el fomesafen (fomésafène), junto con otros principios como tiametoxam y, en algunas crónicas, flufenacet. Wu preparó la mezcla, la cargó en su dron agrícola y fumigó la práctica totalidad de su campo, unas 10 hectáreas (alrededor de 100.000 m²).

Al día siguiente, el panorama era otro: las malas hierbas habían muerto, pero también lo habían hecho las plántulas de sésamo. "La maleza y las plántulas murieron al mismo tiempo, y las plántulas de sésamo murieron aún más rápido", describió después el propio Wu.

El herbicida que no debía estar ahí

Cuando el agricultor volvió a consultar al mismo chatbot para entender qué había ocurrido, la respuesta apuntó a uno de los componentes: el fomesafen, un herbicida diseñado principalmente para combatir malas hierbas de hoja ancha en cultivos como la soja. El problema es que el sésamo pertenece también al grupo de especies de hoja ancha y es especialmente sensible a este producto en fases tempranas de crecimiento.

En otras versiones del caso se señala además que parte de la fórmula, en concreto el flufenacet, estaba pensado para aplicarse de forma localizada sobre manchas de maleza, no para una pulverización generalizada sobre todo el campo. Al tratar la superficie completa con un dron, el producto afectó por igual a la vegetación invasora y al cultivo.

Confianza acumulada y aviso ignorado

El episodio no parte de un uso puntual y desesperado de la IA. Wu llevaba meses apoyándose en el chatbot para decisiones rutinarias y, según ha relatado el medio, esa trayectoria exitosa le llevó a relajar el escepticismo inicial. La seguridad con la que responden estos sistemas, sumada a la ausencia de errores previos, generó una sensación de autoridad que terminó en una aplicación sin contraste técnico.

Como ocurre en la mayoría de los chatbots, la interfaz incluía mensajes del tipo "es posible que el texto generado por IA contenga errores; por favor, compruébalo". Wu reconoció no haber reparado en ese aviso, un detalle que varios medios destacan como síntoma de la "fatiga de advertencias" que afecta también a otros ámbitos digitales.

Pérdidas cuantificadas y sin compensación

Las pérdidas económicas se han cifrado en torno a los 22.000 dólares (unos 20.000 euros al cambio actual), según recoge International Business Times. Cuando la historia salió a la luz, la empresa proveedora de la IA explicó que el sistema no cuenta con una base de conocimiento agrícola propia, sino que genera respuestas a partir de información disponible en internet, y recomendó contrastar siempre con expertos. Hasta el momento, no ha ofrecido ninguna compensación al agricultor.

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