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La temperatura de las encinas revela el estrés antes de que sea visible

Un avance del IAS-CSIC abre nuevas vías para proteger las dehesas frente a la sequía y el cambio climático

Ejemplares de encina (Quercus ilex).

Ejemplares de encina (Quercus ilex).AGRICULTURA 2000

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La temperatura de las copas de las encinas podría convertirse en una de las herramientas más eficaces para anticipar el deterioro de las dehesas mediterráneas. Un equipo de investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) ha demostrado que las imágenes térmicas permiten detectar de forma temprana el estrés hídrico y evaluar el grado de decaimiento de los árboles antes de que aparezcan los síntomas visibles.

El estudio, publicado en la revista científica Remote Sensing of Environment, supone un importante avance en el uso de la teledetección aplicada a los ecosistemas forestales. La investigación adapta y valida el índice de estrés hídrico CWSI para encinas, una herramienta utilizada tradicionalmente en cultivos agrícolas y que ahora demuestra su utilidad en sistemas naturales tan complejos como las dehesas.

Para alcanzar estos resultados, los investigadores analizaron más de una década de información obtenida entre 2012 y 2024 mediante campañas aéreas con cámaras térmicas, sensores infrarrojos instalados sobre las copas de los árboles y mediciones fisiológicas realizadas directamente en el campo en diferentes zonas de Huelva y Córdoba.

Los datos confirman que existe una relación directa entre la temperatura de la copa y el estado hídrico de la encina. Cuando el árbol dispone de suficiente agua, mantiene activa la transpiración y su temperatura disminuye. Sin embargo, cuando comienza a sufrir déficit hídrico, reduce ese proceso natural y la copa se calienta, generando una señal térmica que puede medirse con precisión.

La validación del índice CWSI permite comparar el nivel de estrés entre distintas campañas, localizaciones y condiciones meteorológicas, ofreciendo una referencia objetiva para identificar árboles vulnerables y evaluar la evolución del decaimiento con independencia de las variaciones climáticas de cada año.

Esta capacidad de diagnóstico representa una herramienta de gran interés para la gestión forestal, ya que facilita la identificación precoz de zonas de riesgo, la planificación de actuaciones selvícolas y la optimización de los recursos destinados a la conservación de las dehesas, uno de los ecosistemas más valiosos del Mediterráneo y especialmente expuesto a los efectos de la sequía, la degradación del suelo y la proliferación de patógenos.

La investigación se ha desarrollado en el marco de los proyectos Quercusat, Espectramed y D-Traits de la Universidad de Córdoba, responsables del diseño experimental, la adquisición de datos y el procesamiento de la información. Además, esta línea de trabajo continúa avanzando con el proyecto europeo TREAD, coordinado por el IAS-CSIC, cuyo objetivo es desarrollar nuevas herramientas de teledetección para mejorar el seguimiento del estrés hídrico y del decaimiento forestal en escenarios de cambio climático.

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