La isla almeriense que casi nadie puede visitar: un refugio estratégico con una espectacular reserva marina
Más cerca de África que de muchas ciudades españolas, este pequeño territorio destaca por su importancia estratégica, su biodiversidad y sus aguas protegidas

El fondo marino de la Isla de Alborán.
A más de 80 kilómetros de la costa de Almería emerge una pequeña porción de tierra que muchos españoles desconocen. Un enclave estratégico situado en pleno mar Mediterráneo que, pese a pertenecer a España, permanece fuera de los circuitos turísticos y cuenta con un acceso muy restringido.
La Foodineta
1.000 tartas de queso gratis en Almería para celebrar una nueva apertura en el Centro Comercial Torrecárdenas
Evaristo Martínez
Con apenas siete hectáreas de superficie, esta isla volcánica da nombre al mar de Alborán, la zona más occidental del Mediterráneo. Su ubicación, prácticamente a medio camino entre la Península Ibérica y el norte de África, la ha convertido durante siglos en un punto de enorme importancia geográfica y militar.
La Isla de Alborán, un enclave estratégico
Se trata de la Isla de Alborán y, a diferencia de otros destinos insulares españoles, no recibe turistas de forma habitual. El acceso está limitado y requiere autorizaciones especiales debido a su carácter estratégico y a la protección medioambiental de su entorno. En la isla se encuentra un destacamento militar encargado de garantizar la soberanía española y de mantener las instalaciones existentes.
Aunque el acceso a la Isla de Alborán está restringido y no existe un turismo regular hacia este enclave, hay algunas excepciones puntuales que permiten contemplarla de cerca. Estos viajes, dirigidos a pequeños grupos y condicionados por la meteorología, ofrecen una oportunidad poco habitual para conocer este remoto territorio almeriense mientras se realizan actividades como avistamiento de cetáceos, pesca o astronomía nocturna.

MAPA - Archivo
Pero más allá de su interés geopolítico, Alborán destaca por su extraordinaria riqueza natural. Las aguas que rodean la isla albergan algunos de los ecosistemas marinos más valiosos del Mediterráneo occidental. La zona está protegida como Reserva Marina y constituye un refugio para numerosas especies de peces, corales, cetáceos y aves marinas.
Un laboratorio natural cerca del litoral almeriense
Su origen volcánico también la convierte en un lugar singular. El paisaje, dominado por terrenos áridos y escasa vegetación, contrasta con la gran biodiversidad que se desarrolla bajo la superficie del mar. Los científicos consideran este enclave un auténtico laboratorio natural para el estudio de los ecosistemas mediterráneos.
Uno de los elementos más reconocibles de la isla es su faro, construido en el siglo XIX para facilitar la navegación en una de las rutas marítimas más transitadas entre Europa y África. Aunque actualmente funciona de manera automatizada, sigue siendo un símbolo de este remoto territorio español.

Isla de Alborán.
La Isla de Alborán representa uno de los lugares más desconocidos del país. Lejos de las masificaciones turísticas y rodeada por kilómetros de mar abierto, este pequeño enclave continúa siendo un territorio reservado para investigadores, militares y personal autorizado, mientras conserva algunos de los fondos marinos mejor preservados del Mediterráneo.
Un rincón único de España que, pese a su reducido tamaño, desempeña un papel clave tanto para la biodiversidad como para la presencia española en una de las zonas más estratégicas del Mediterráneo.