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El Contador Cofrade

"¿Dónde está el obispo?": una ausencia ilógica (otra vez)

Antonio Gómez Cantero, protagonista involuntario del pregón de la Semana Santa de Almería 2025

El escenario del Teatro Apolo, sin el obispo en el Pregón de la Semana Santa de Almería.

El escenario del Teatro Apolo, sin el obispo en el Pregón de la Semana Santa de Almería.

Álvaro Hernández
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Pocas personas tienen la capacidad de convertirse en protagonistas de un sitio en el que no están. Una de ellas, al menos desde el pasado domingo, es el obispo de la Diócesis de Almería, Antonio Gómez Cantero. ¿El motivo? No acudió al pregón de la Semana Santa de la ciudad, causando así cierto asombro y curiosidad en el patio de butacas del Teatro Apolo, donde más de uno se preguntó lo inevitable: "¿Dónde está el obispo?".

La extrañeza ante la ausencia episcopal es de lo más razonable. Al menos en los últimos 15 años, nunca un obispo ha faltado a la cita. Así, la falta del prelado podría considerarse una ausencia histórica sin miedo a caer en la exageración. En su lugar, acudió el vicario general de la Diócesis, Ignacio López Román.

Tal y como cuenta este lunes la propia web del Obispado, el motivo de la ausencia de Gómez Cantero fue una cuestión de agenda (y prioridades, claro). Mientras José Ángel Vázquez anunciaba en el Teatro Apolo la Semana Santa de Almería, el obispo se encontraba presidiendo la misa de la iglesia parroquial de la Sagrada Familia de Almerimar.

Una ausencia que se repite

Nadie pone en tela de juicio la relevancia de la visita a la parroquia de Almerimar, una comunidad que necesita a su obispo tanto o más que los cofrades de la capital. Pero, más allá de poner en la báscula de las prioridades dos actos que claramente chocaban en la agenda de una única persona, cabe destacar y recordar que esta no es la primera ausencia del prelado en este 2025 ante un colectivo que, según nos bautizan las autoridades, es "el más numeroso de la ciudad", dentro y fuera de la Iglesia.

Así, Antonio Gómez Cantero tampoco acudió a la presentación del cartel de la Semana Santa de Almería de 2025, obra de Pablo Cortés del Pueblo. Tampoco estuvo presente en el viacrucis general de las hermandades, un acto que aúna a todas las cofradías de la capital en torno a la oración y que se celebró en el interior de la Catedral. Y ahora, el pregón. 

La importancia de cada uno de estos actos es siempre relativa y, sobre todo, subjetiva. Pero en previsión de no poder acudir al más relevante de todos ellos (el pregón), no habría estado de más acudir a alguno de los anteriores. Eso y, sobre todo, reservar para las agendas de 2026, 2027, 2028, 2029, 2030 y sucesivos (en caso de seguir siendo el prelado de Almería para entonces) una fecha: el Domingo de Pasión, ese que antecede al de Ramos. El Domingo de Lázaro. El quinto de Cuaresma. Ese. Ese día es el pregón de la Semana Santa de Almería.

El apoyo al pregón de la Semana Santa es casi unánime en la Iglesia andaluza, con la extraña excepción de Almería en 2025. Todos los obispos y arzobispos han ido a los pregones de su ciudad más importante, salvando dos: Rico Pavés se ausentó del de Jerez por encontrarse en El Rocío como Presidente de la Comisión Episcopal de Evangelización, Catequesis y Catecumenado apoyando a la asociación 'Camino del Rocío sin barreras'; mientras que en Córdoba tampoco estuvo presente el obispo, pero hay que tener en cuenta que acaba de ser nombrado un prelado que aún no ha tomado posesión. 

Presencia en la sociedad

A estas tres ausencias, hay quienes suman uno en la lista del debe: el pasado 5 de enero, el obispo tampoco estuvo presente en la bienvenida habitual a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, acto en el que habitualmente también suele estar el prelado.

Precisamente, en tiempos en los que los católicos tratan de recordar que eso de la Navidad tiene una motivación religiosa ante la habitual desaparición de símbolos relacionados con el origen de la Navidad, desaparecer de un acto así es ayudar a convertir la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar en un mero acto civil y pagano.

Antonio Gómez Cantero goza, sin lugar a dudas, del cariño y una popularidad con pocos precedentes cercanos al frente de la Diócesis de Almería. De hecho, en el caso de que estas ausencias encadenadas hubieran sido protagonizadas por su antecesor, Adolfo González Montes, más de uno habría encendido una hoguera a las puertas de la Catedral pidiendo dimisiones y clamando ante tanta injusticia. Gómez Cantero, por ahora, tiene crédito suficiente. Llegó siendo cercano, como el obispo del pueblo. Varias decisiones pueden terminar convirtiéndolo en el obispo de los pueblos. 

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