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Cultura

Del pintalabios de su madre al cine de terror: Laura Parra, la maquilladora almeriense que persigue su sueño

De refugiarse entre sombras y bases a sacar un 9,52 en Caracterización y Maquillaje Profesional, la joven sueña con trabajar algún día en efectos especiales

Laura Parra, maquilladora almeriense. A la izquierda, un resultado tipo 'social'. A la derecha, un maquillaje artístico ambientado en una ninfa.

Laura Parra, maquilladora almeriense. A la izquierda, un resultado tipo 'social'. A la derecha, un maquillaje artístico ambientado en una ninfa.Laura Parra

Elena Ortuño
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Quizás la hayan visto cruzando un paso de peatones en El Zapillo y no la hayan reconocido. O puede que, mientras caminaban con el móvil en la mano, el algoritmo les haya plantado en la pantalla uno de sus vídeos de Instagram: ella, en primer plano. Y, aun así, quizá tampoco la habrían reconocido. ¿La razón? Que Laura Parra (@_lpa21) tiene el don de convertirse en quien quiera. 

Hoy puede ser ella; mañana, un brujo, un cromañón, un pirata, un vaquero o un dragón. Porque, como decía aquella popular serie de dibujos animados: "Martín Matín, cada mañana al despertar, no te imaginas qué pasará". Y con Laura, efectivamente, nunca se sabe qué personaje puede aparecer al otro lado del espejo.

Detrás de cada transformación hay una historia, y la de Laura también tiene un punto de inflexión. Un antes y un después que llegó cuando se decidió enfrentar a uno de sus mayores retos: presentarse a un concurso nacional de maquillaje para participar en Los Juegos del Makeup, un reality digital impulsado por la que siempre fue su ejemplo a seguir: Nuria Adraos.

Maquillaje de Laura Parra inspirado en La noche estrellada, de Vincent van Gogh.

Maquillaje de Laura Parra inspirado en La noche estrellada, de Vincent van Gogh.Laura Parra

El punto de inflexión: un concurso nacional

La almeriense supo ver en aquella convocatoria una oportunidad: un escaparate en el que el público podría descubrir a nuevos talentos del mundo del maquillaje. Y ella, acostumbrada a convivir con la inseguridad, decidió por una vez dejarla a un lado. "Creía verdaderamente que tenía potencial para que me cogiesen. Así que decidí intentarlo", cuenta, encogiéndose de hombros y con una tímida sonrisa en los labios.

Para el vídeo de presentación escogió convertirse en una sirena oscura, una imagen con la que quiso representar cómo la ansiedad la ha llegado a ahogar en algunos de los momentos más importantes de su vida. "Las sirenas viven en el mar, el mar es el lugar en el que los descuidados se ahogan, y yo quise transmitir eso mismo", explica.

Lo que ocurrió después superó cualquier expectativa. 126.000 visualizaciones. Lo que había comenzado como un simple vídeo de casting empezó a crecer como una bola de nieve. "Empezó a hacerse como la típica bola de nieve que empieza a rodar y es cada vez más grande. Hasta que de repente un día me siguió ella. Me siguió Nuria". La emoción fue tal que todavía lo cuenta con incredulidad: "Estuve llorando dos días de la felicidad".

Aunque al final no logró ganar el concurso, ganó mucha visualización y algo aún más importante: "Me enfrenté a mis miedos. Fue un paso enorme para mí. Ahora ya sé que si en esta no ha sido, lo intentaré en la siguiente y si no, en la siguiente... en algún momento será mi momento", afirma rotunda.

Desde bien pequeñita

Su relación con el maquillaje no comenzó antes de que aprendiese a leer, pero casi. Cuenta la almeriense que de pequeña, con 6 o 7 años, tenía dificultades para gestionar sus emociones: "Era una niña muy nerviosa". Había algo, sin embargo, que sabía calmarla.

Maquillaje de Laura Parra con el que practicó las edades.

Maquillaje de Laura Parra con el que practicó las edades.Laura Parra

Empezó a jugar con los pintalabios que su madre y su abuela tenían en su casa. No se limitó a pintarse la boca: con una sola barra de labios llegó a hacerse maquillajes por toda la cara, descubriendo ya entonces esa fascinación por transformar su rostro. 

Años después, cuando se marchó a Almería para estudiar Derecho, aquella afición adquirió un significado distinto. La universidad la sumió en una etapa complicada y, mientras sentía que se alejaba del camino que había elegido, comenzó a refugiarse en su habitación para experimentar con sombras, bases y todo aquello que encontraba a su alcance. Allí, frente al tocador, su cabeza parecía darle una tregua.

"Algo dentro de mí me decía que no estaba en el lugar indicado. Empecé a suspender, yo, que siempre he sido de sobresalientes, y terminé entrando en una espiral negativa, hasta que mi cabeza dijo: hasta aquí", recuerda. 

Fue entonces cuando empezó a entender que el maquillaje no era simplemente un hobby. Era el lugar al que acudía cuando todo lo demás pesaba demasiado. "Mi mayor enemigo soy yo", reconoce. Y frente a ese enemigo encontró una forma de expresarse sin necesidad de hablar: "Todo lo que siento por dentro, que no sé expresarlo con palabras o que me cohíbe, sale en forma de arte". 

"Todo lo que siento por dentro sale en forma de arte"Laura Parra

Es por ello que en su perfil en redes sociales se pueden encontrar desde maquillajes sangrientos y bizarros hasta otros muy coloridos y alegres. Todo depende de su estado de ánimo: "No me dejo llevar por modas. Si he tenido un día muy malo, sale un maquillaje más oscuro. Si he tenido un día bueno, suele salir más luminoso".

Maquillaje de Laura Parra: un payaso oscuro que representa emociones negativas.

Maquillaje de Laura Parra: un payaso oscuro que representa emociones negativas.Laura Parra

Del suspenso al 9,25

Tuvo que abandonar Derecho y pasar varios años tras la barra de un bar para encontrar aquello que hoy la hace feliz: el Grado Superior de Caracterización y Maquillaje Profesional, en el IES Alhadra. "En el primer momento que me senté y mi profesor empezó a hablar sobre maquillaje sentí que aquel era mi sitio. Me dije: aquí sí. Aquí sí puedo ser yo".

La almeriense se encuentra hoy en el segundo curso del grado. Terminó el primero con una media de 9,25 y tiene claro cuáles quiere que sean sus próximos pasos: concluir el curso con matrícula, estudiar un máster y dedicarse a la caracterización en películas de cine de terror.

Entre clases, trabajos y estudios, la joven siempre logra sacar tiempo para experimentar con su pasión. Y cuando lo hace, el reloj parece dejar de existir. Para uno de sus trabajos, inspirado en Hora de aventuras, una serie que siempre le ha encantado, Laura empezó a maquillarse aproximadamente a las siete de la tarde y no terminó hasta las cinco de la mañana: diez horas para convertir su propio cuerpo en un lienzo. "Entro en trance, a los mejor se pasan tres horas y para mí han sido diez minutos", explica.

Laura Parra

Pero encontrar su sitio no significa que el camino haya sido fácil. Laura sigue recibiendo críticas por sus maquillajes y por exponerse en redes sociales. Aun así, ha decidido seguir adelante y no dejar que las opiniones de los demás marquen sus límites: "Me da igual lo que piense la gente. A mí esto me hace feliz y no voy a permitir que nadie me diga hasta dónde puedo llegar".

Y precisamente ese es el mensaje que quiere dejar: hacer aquello que nos haga felices, sin miedo a las críticas y sin pensar que para empezar hace falta tenerlo todo. En su caso, ni siquiera necesita productos de lujo: asegura que trabaja con cosméticos de gama media o baja. Porque, para Laura, lo importante no está en el precio del maletín, sino en la inspiración, la originalidad y, sobre todo, en la práctica.

La suya es una historia que demuestra que los límites muchas veces no están en lo que tenemos, sino en lo que nos atrevemos a hacer. Y Laura lo tiene claro: "Haced lo que os haga felices".

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