La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Vicky Zoyo, la maquilladora de Roquetas de Mar que ha conquistado las pasarelas y el mundo del cine

Tras casi dos décadas de trayectoria, por las manos de esta roquetera han pasado actrices como Macarena Gómez o Lucía Hoyos, además de otras personalidades como Laura Baena o Mar Segura

Vicky Zoyo maquilladora de Roquetas de Mar.

Vicky Zoyo maquilladora de Roquetas de Mar.La Voz

Marina Ginés
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Con casi dos décadas de trayectoria profesional, Vicky Zoyo se ha convertido en una de las grandes referencias del maquillaje y la estética en Almería. Por sus manos han pasado actrices de la talla de Macarena Gómez, Petra Martínez o Lucía Hoyos; personalidades tan conocidas como la activista Laura Baena, la actriz Mar Segura o la modelo Elia Hermoso. 

Ha participado en los Premios Carmen del Cine Andaluz, en la Fashion Week de Madrid, en producciones teatrales, grandes eventos de moda e incluso formó parte del equipo español de maquillaje de la película Wonder Woman. Sin embargo, detrás de ese currículum repleto de focos, alfombras rojas y nombres reconocidos se esconde una historia mucho más cercana: la de una joven que comenzó atendiendo a una vecina y dos amigas en una pequeña habitación de la casa de sus padres.

Vicky Zoyo maquillando en su estudio.

Vicky Zoyo maquillando en su estudio.La Voz

Aunque nació en Burgos Vicky se considera una roquetera más. Llegó a la ciudad con apenas cuatro años y es ahí donde ha desarrollado prácticamente toda su vida en el municipio. Desde allí ha construido una carrera basada en el esfuerzo, la formación continua y una vocación que, curiosamente, descubrió por casualidad.

Vicky tiene un bagaje tan extenso como variado, la roquetera ha participado en Los Goya, en la Fashion Week de Madrid, ha formado parte de producciones cinematográficas tan importantes como Wonder Woman, ha trabajado en los Premios Carmen del Cine Andaluz y ha colaborado en grandes eventos relacionados con la moda, la cultura y el espectáculo. 

Sin embargo, cuando Vicky Zoyo echa la vista atrás para repasar su trayectoria profesional, los focos, las alfombras rojas y los nombres conocidos ocupan un lugar secundario. Lo primero que recuerda son sus clientas de toda la vida, esas con las que ya ha generado un vínculo. "Puede parecer que peco de humilde pero que ellas sigan confiando en mí son el gran hito de mi carrera", cuenta emocionada. 

Una vocación inesperada

Su intención inicial era desarrollar una carrera relacionada con el mundo artístico. Vicky había cursado Bachillerato de Arte y soñaba con dedicarse al diseño gráfico, pero fue una conversación con su madre la que terminó cambiando el rumbo de su futuro. Cuando llegó el momento de decidir qué estudiar, le sugirió probar suerte en el ámbito de la estética. Aquella recomendación acabó convirtiéndose en una de las decisiones más importantes de su vida.

“Descubrí lo que se llama a día de hoy la vocación”, recuerda. “Nunca jamás he hecho algo que no me guste”.

Vicky Zoyo maquillando en su estudio.

Vicky Zoyo maquillando en su estudio.La Voz

Mientras muchas personas tardan años en encontrar aquello que realmente les apasiona, Vicky tuvo la suerte de descubrirlo siendo todavía muy joven. Con apenas 19 años ya compaginaba formación y trabajo, una experiencia que le permitió adquirir conocimientos prácticos desde el principio y comprender que quería dedicar su vida al cuidado de la imagen y al bienestar de las personas. Sin embargo, el camino hacia el éxito profesional distó mucho de ser sencillo.

Un nuevo comienzo en solitario

La crisis económica de 2008 marcó un antes y un después en la vida de miles de jóvenes españoles y Vicky no fue una excepción. Tras perder su empleo se encontró en una situación complicada, pero lejos de rendirse, decidió aprovechar los conocimientos que había acumulado durante años para comenzar una nueva etapa profesional por cuenta propia.

Vicky Zoyo maquilladora de Roquetas de Mar.

Vicky Zoyo maquilladora de Roquetas de Mar.La Voz

Sus comienzos fueron tan humildes como valientes. Instaló una camilla en una habitación de la casa de sus padres y empezó a atender a las pocas personas que confiaban entonces en ella. “Lo único que hacía era a una vecina y dos amigas”, recuerda entre risas. 

Aquella pequeña cartera de clientas fue creciendo poco a poco hasta permitirle dar nuevos pasos. Más tarde trabajó desde una habitación habilitada en casa de su suegra, colaboró con otros negocios del sector y terminó gestionando prácticamente sola un servicio de estética dentro de una peluquería, donde comenzó a construir una clientela fiel.

Cuando surgió la oportunidad de abrir su propio negocio, tomó una decisión que todavía hoy recuerda con vértigo. “No tenía nada ahorrado, absolutamente nada. Mi último sueldo fueron 475 euros y los di para el alquiler”, explica. 

A los 24 años se convirtió en autónoma y comenzó una etapa marcada por el esfuerzo, la incertidumbre y jornadas interminables. “Echaba 14 horas al día”, asegura. Lejos de los discursos idealizados sobre el emprendimiento, Vicky habla desde la experiencia de quien tuvo que sacar adelante un proyecto sin respaldo económico y aprendiendo sobre la marcha. “Hice mi primer pedido a lo justo, justo, justo, y lo tenía que pagar trabajando”, recuerda.

De Roquetas a los grandes eventos nacionales

Lo que llegó después no fue fruto de un golpe de suerte ni de una oportunidad inesperada. Su crecimiento profesional se construyó paso a paso, gracias a la formación constante, la experiencia acumulada y la confianza de cientos de clientes que fueron recomendando su trabajo. “Ha sido pasito a pasito, logro con logro”, resume.

Vicky Zoyo maquillando para un evento.

Vicky Zoyo maquillando para un evento.La Voz

Con el paso de los años comenzaron a llegar oportunidades que jamás habría imaginado cuando trabajaba desde aquella habitación improvisada. Vicky ha participado en importantes eventos de moda, colaboró en producciones teatrales y cinematográficas, formó parte de equipos de maquillaje en proyectos de alcance nacional y tuvo la oportunidad de trabajar con actrices como Macarena Gómez, Petra Martínez o Lucía Hoyos. También pasaron por sus manos personalidades tan conocidas como Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres; la actriz Mar Segura o la modelo Elia Hermoso.

A pesar de ello, mantiene intacta la humildad de quien sigue viendo cada nuevo reto como una oportunidad para aprender. De hecho, uno de los momentos en los que realmente tomó conciencia del camino recorrido fue durante un importante evento de moda, arte y cultura en el que tuvo que coordinar a un equipo de trece maquilladores. “Me dio un poco de vértigo y pensé: ¿cuándo he llegado yo aquí?”, recuerda.

Mucho más que maquillaje

Aunque el cine, la televisión y las pasarelas aportan visibilidad a su trabajo, Vicky tiene claro que el verdadero valor de su profesión se encuentra en otro lugar. Quienes la conocen destacan su cercanía, una cualidad que ella considera fundamental y que explica buena parte de su éxito durante todos estos años.

“Lo que más me gusta de mi trabajo es conectar con las personas”, afirma. Para ella, cada tratamiento, cada sesión de maquillaje y cada cita representan mucho más que un servicio estético. Son momentos de confianza, conversación y acompañamiento en los que muchas personas encuentran un espacio para sentirse mejor consigo mismas. “El maquillaje genera emociones”, asegura convencida.

Quizá por eso, después de casi veinte años de trayectoria, de trabajar con actrices, participar en grandes eventos y formar parte de producciones cinematográficas internacionales, sigue emocionándose al hablar de las clientas que la han acompañado desde sus comienzos. Porque detrás de cada logro profesional, de cada desfile y de cada rodaje, continúa estando aquella joven que empezó con una simple camilla, muchas ganas de trabajar y una vocación que descubrió casi por casualidad en una pequeña habitación de la casa de sus padres.

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