"Me inventaría lo que fuera para vivir en Almería": Anabel pasó de escribir un blog de moda a ser empresaria
La fundadora de El Baúl de Bella cuenta con dos establecimientos, uno en Almería y otro Aguadulce, además cuenta con una comunidad virtual de más de 20.000 seguidores en Instagram

Anabel en el Baúl de Bella.
“Me inventaría lo que fuera para vivir en Almería”. La frase no es solo una declaración de intenciones, sino casi una forma de entender la vida para Anabel Fernández, una almeriense que siempre tuvo claro que su sitio estaba en su tierra, incluso cuando decidió marcharse a Madrid para formarse en el mundo de la moda.
Aquel viaje, pensado como una etapa de aprendizaje, acabó siendo el punto de partida de un recorrido que hoy se traduce en dos tiendas de ropa en la provincia de Almería y en una comunidad digital que supera los 20.000 seguidores en Instagram, donde comparte ideas, consejos y una manera muy cercana de entender el estilo femenino.
De Madrid a Almería
La historia de Anabel Fernández no se entiende sin una idea que la acompañó incluso cuando estaba lejos: volver. Se marchó a Madrid para estudiar moda, amplió su formación en patronaje en la Escuela de Artes de Almería y vivió una etapa intensa de aprendizaje, pero siempre con la sensación de que aquello era temporal.

Anabel Hernández.
“Desde el día uno que me fui a Madrid tenía claro que quería volver. Yo me inventaría lo que fuera para poder vivir en Almería. No me veía viviendo en Madrid”, recuerda con claridad.
Ese vínculo con su tierra fue decisivo a la hora de tomar su siguiente paso. Aunque el sector de la moda no ofrecía grandes oportunidades en Almería, Anabel decidió no esperar a que aparecieran, sino crearlas ella misma. Fue entonces cuando comenzó a tomar forma la idea de emprender.
“Siempre me ha gustado la moda y aquí no había mucha salida, así que decidí montar mi propia tienda”, explica.
El Baúl de Bella: un blog se convierte en el origen
Antes de convertirse en empresaria, Anabel ya había empezado a construir su propio universo en el mundo digital. Su blog de moda, que mantenía durante su etapa de formación, fue el primer espacio donde empezó a expresar su visión del estilo y la ropa, y el origen del nombre que más tarde daría a su negocio.
El primer paso físico llegó en Las Negras, en Níjar, donde abrió una tienda de verano pensada para el ritmo de la costa almeriense y la temporada estival. Un proyecto pequeño, muy ligado al entorno, pero que marcó el inicio de su trayectoria como emprendedora.
“Era una tienda de verano, con vestidos, caftanes, cestas de mimbre… todo muy enfocado a la playa y a la temporada estival”, recuerda.
Aquel modelo funcionó durante varias temporadas, pero con el tiempo su vida personal empezó a cambiar y con ello también su manera de entender el trabajo.
La maternidad supuso un punto de inflexión en su trayectoria profesional. El modelo de tienda estacional implicaba meses de trabajo sin descanso, con jornadas intensas de lunes a domingo, algo difícil de mantener en su nueva etapa vital.

Anabel Hernández en el Baúl de Bella.
“Trabajar en una tienda de temporada es de lunes a lunes, sin horario. Yo quería disfrutar de mi hija, poder tener vida familiar y normalizar un poco los fines de semana”, explica.
Lejos de abandonar el proyecto, Anabel decidió transformarlo. Ese cambio dio lugar a la apertura de una tienda permanente en Almería capital y, posteriormente, a una segunda en Aguadulce, consolidando así un modelo de negocio más estable y compatible con su vida personal.
Dos tiendas y una forma muy concreta de entender a la clienta
Hoy, El Baúl de Bella es el resultado de ese proceso de evolución constante. Y es que si hay una frase que caracteriza a la empresaria es: "yo no me pienso las cosas yo las hago". Este espíritu decidido y valiente ha sido decisivo para que hoy Anabel cuente con dos tiendas físicas en la provincia y una filosofía muy definida: ofrecer moda pensada para mujeres reales, con prendas que encajen en su día a día y en el estilo de vida almeriense.
“El 80% de la tienda es ropa informal y casual. Intento elegir prendas pensando en las necesidades reales de las mujeres de aquí”, señala.
Más allá de las tendencias, su trabajo se centra en la utilidad, la comodidad y la versatilidad, teniendo siempre en cuenta factores como el clima o las rutinas diarias de sus clientas.
Instagram como extensión del negocio y de la comunidad
En paralelo al crecimiento de sus tiendas, Anabel ha sabido construir una comunidad sólida en redes sociales. Con más de 20.000 seguidores en Instagram, su perfil se ha convertido en algo más que un escaparate de productos: es también un espacio de asesoramiento y conversación.

Anabel Hernández en el Baúl de Bella.
Su objetivo, explica, no es únicamente vender ropa, sino ayudar a las mujeres a sentirse seguras con lo que llevan y a aprovechar mejor lo que ya tienen en su armario.
“Intento aportar valor, no solo vender. Dar ideas, enseñar cómo combinar la ropa y ayudar a las mujeres a sacar partido a lo que tienen”, afirma.
Esa misma filosofía se traslada a sus tiendas físicas, donde el trato cercano sigue siendo una de las claves que diferencian su proyecto en un contexto cada vez más dominado por las grandes cadenas y la compra online. “Hay que ofrecer algo diferente: trato cercano, asesoramiento y confianza”, resume.
Un crecimiento medido y un futuro sin prisas
Después de más de una década de trayectoria, Anabel Fernández sigue mirando hacia adelante, aunque con una visión prudente del crecimiento. No descarta ampliar el negocio en el futuro, pero prefiere hacerlo con calma y sin perder la esencia que ha construido hasta ahora.
Entre sus ideas está la posibilidad de abrir nuevas tiendas en otros puntos de la provincia, como El Ejido o incluso en ciudades como Granada, aunque insiste en que el momento actual exige estabilidad más que expansión.
“Me gustaría abrir más tiendas en el futuro, pero ahora mismo prefiero esperar un poco”, reconoce.
Mientras tanto, continúa al frente de sus dos establecimientos y de una comunidad digital en crecimiento, manteniendo una idea que atraviesa toda su historia: construir su vida profesional en Almería sin renunciar a lo que siempre tuvo claro, quedarse en su tierra.