Diego de Haro, el niño que creció entre bombos y hoy abastece a los grandes conciertos de Almería con sus baterías
Músico profesional, luthier y proveedor de instrumentos, atesora una de las colecciones más completas de Andalucía de baterías, con piezas como la Ludwig de Ringo Starr

El batería de Sorbas Diego de Haro tocando en un show de Paulina Rubio.
Si un gran artista desembarca en Almería, es muy probable que la batería sobre la que retumba el ritmo de la noche haya pasado por las manos de un hombre: Diego de Haro. Con más de tres décadas de idilio absoluto con la percusión, este sorbeño se ha convertido en una de las figuras indispensables —aunque invisibles— de la música en vivo en Almería.
A través de su empresa de 'backline', Diego suministra el instrumental necesario para los eventos de mayor envergadura, desde el festival Solazo hasta los directos de Manuel Carrasco, Malú o Falete (en la pasada Feria de Almería). Si un artista exige en su 'rider' una batería concreta, un amplificador vintage o cualquier otro elemento difícil de encontrar, él se encarga de hacerlo realidad.
Músico e interiorista —capaz de arreglar desde el reloj de su pueblo hasta construirse un barco de madera—, revisa cada pieza al milímetro para que, cuando las luces se enciendan y el artista salga al escenario, todo responda con la máxima precisión.
De dormir en el bombo a los grandes escenarios
Diego de Haro no eligió la batería: ya estaba allí. "Con dos años me dormía en el bombo de mi padre", recuerda. Aquello no era una afición; era su forma de hablar con el mundo. Quizá no podía ser de otra manera: hijo de Antonio de Haro, fundador del grupo Alcazaba, y sobrino de María José de Haro —la primera cantante femenina de una banda almeriense—, nació en 1982, justo cuando sus padres grababan un disco en Televisión Española junto a José Pérez Sánchez, ‘Pepito’, el cantante de Los Puntos.
Para él, tocar no requirió el tedioso aprendizaje del método clásico: fue una extensión natural del habla. Tras pasar por el conservatorio y comprobar que la formación reglada de la época no encajaba con su manera intuitiva de entender la música, comenzó a curtirse sobre los escenarios.
Lo hizo desde muy joven, cuando pasó por el programa Veo Veo, de Teresa Rabal, donde compartió vivencias con un jovencísimo Pablo López. Después llegarían miles de kilómetros de carretera con, primero con su padre y hermano Antonio, luego con la banda Marengo, una gira nacional de cuatro años con El Koala y actuaciones junto a la estrella mexicana
La batería de Ringo Starr y otras joyas
Sin embargo, además de su faceta como músico late una pasión artesanal: la recuperación de viejas baterías olvidadas. En su taller reúne hoy una de las colecciones más interesantes de Andalucía, con más de 30 baterías. Entre ellas destacan auténticas joyas vintage como una Ludwig de 1962 en acabado Black Oyster —idéntica a la que inmortalizó Ringo Starr con The Beatles—: "Esta me la piden en el festival de Almería, de Madrid o Barcelona. Creo que es única batería de estilo en alquiler en España".
También custodia una Sonor Signature de los ochenta, el mismo modelo que utilizaba Manuel Reyes con Medina Azahara, a quien considera su referente e influencia en la batería rock. Mención especial merecen sus diez baterías Hónsuy, la marca española con la que tocaba su padre. "Tenían mala fama, pero porque los baterías que compraban Hónsuy no sabían tocar y los baterías buenos se compraban directamente una Ludwig. Pero yo que las tengo y pongo una al lado de la otra, te puedo decir que con los ojos cerrados no eras capaz de reconocerlas; los cascos están mejor fabricados que los de las Ludwig del 60", asegura Diego.
Con paciencia, despieza los cascos, pule los cromados, ajusta las roscas y vuelve a lijar la madera hasta que el instrumento recupera el alma. Después de años investigando, comprando y probando baterías para entender por qué unas suenan y otras no, De Haro asegura haber encontrado la clave: "Una buena batería es una caja de madera viva que necesita respirar. El sonido no depende tanto del marketing de las maderas como de sus capas y de un fresado impecable".
La empresa de backline almeriense
De esa obsesión nació su aventura personal para que a Almería no le falte un buen equipo cuando llegan las grandes giras. La idea germinó cuando Dani Clarés lo llamó ante la falta de material profesional en la provincia, sabiendo que Diego guardaba un auténtico arsenal en su taller. Naciendo así 'Fastline', la suministradora de material de conciertos de Almería.
La importancia de su labor es decisiva: sin el servicio que presta Diego desde Almería, las productoras y festivales se verían obligados a fletar el instrumental de alquiler desde plazas como Málaga, Murcia o Madrid, lo que encarecería los costes de transporte y complicaría la logística de cualquier evento en la provincia.
La batería de Amarillo, la primera piedra para el museo de la batería de almeriense
Lejos de conformarse con cuidar el sonido ajeno, Diego de Haro trabaja actualmente en su álbum, un proyecto personal donde vuelca sus tres décadas de vivencias en los escenarios. Pero el sueño más íntimo de Diego va más allá de acumular piezas: su objetivo es crear un museo de baterías de los grupos míticos de Almería para salvaguardar la memoria sonora de la provincia antes de que se pierda.
En su taller recupera instrumentos históricos de músicos locales de los años 70 y 80, entre los que destaca la batería del legendario Grupo Amarillo, cedida por su batería Kiko. La pieza llegó bastante deteriorada y actualmente la está restaurando por completo: "Le he hecho de nuevo el logo de las letras a mano. Conservar todo esto me hacía mucha ilusión porque de crío yo me relacionaba con todos estos músicos, con gente como el Gasolina y compañía. Estos grupos almerienses fueron los Beatles de Almería, pioneros de los que aprendimos todos, y si no cuidamos este patrimonio, dentro de unos años no quedará nada", reflexiona.