“Siento un extraño vértigo”: Raúl Quinto reúne media vida de poesía en un libro
Rodeado de amigos, presenta este martes 17 en la Villaespesa ‘Un idioma siempre al borde de la extinción’ (La Bella Varsovia)

El escritor Raúl Quinto, en la Plaza de España de Avilés.
Las cerca de 400 páginas de ‘Un idioma siempre al borde de la extinción’ (La Bella Varsovia) recogen casi un cuarto de siglo (de 2002 a 2026) de la producción poética de su autor, Raúl Quinto (Cartagena, 1978).
Media vida entre versos, buscando las palabras con las que entender mejor el mundo que le rodea. Un mundo que ha cambiado a lo largo de este tiempo, como lo ha hecho el propio escritor, Premio Nacional de Narrativa en 2024 por ‘Martinete del rey sombra’. “Quizás ahora esté más abocado a la narrativa, pero cuando escribo prosa también lo hago desde la poesía. No sé cuándo saldrá el siguiente libro de poemas después de esta recopilación; eso sí, la poesía no la abandono jamás, no sé escribir de otra manera”, asegura.
Los versos aquí reunidos pertenecen a sus siete poemarios: ‘Grietas’ (2002), ‘La piel del vigilante’ (2005), ‘Poemas del Cabo de Gata’ (2007), ‘La flor de la tortura’ (2008), ‘Ruido blanco’ (2012), ‘La lengua rota’ (2019) y ‘Sola’ (2020).
El volumen se completa con poemas dispersos, publicados en revistas y antologías, y un título inédito, ‘Cuaderno de la peste de 1348’ (2026), nacido durante el confinamiento. “Mi percepción del mundo en ese momento estaba totalmente alterada. Entonces, una de las cosas que hacía por las noches, para intentar conectar con una realidad más sana, era escribir”, recuerda Quinto, profesor de Historia en Bachillerato Internacional en el IES Celia Viñas.
De este modo, documentándose sobre la peste de 1348, nació una “especie de pequeño relato” a través de “extraños poemas minimalistas” que jugaban con el sonido para “simular y conectar con esa sensación del fin del mundo”.
Mirando hacia atrás (sin ira)
Quinto presenta ‘Un idioma siempre al borde de la extinción’ este martes 17 de febrero a las 19 horas en la Biblioteca Villaespesa. Lo hace con una lectura de poemas en la que estará acompañado de más de una decena de amigos vinculados a las letras almerienses. “Más que una promoción, será una celebración de una vida vista a través de la poesía. He querido enfocarlo más que una fiesta que como una presentación al uso”, destaca.
En su voz, y en la de otros, sonarán sus versos. En ellos cobran vida los mismos temas y preocupaciones que luego ha trasladado a su obra en prosa, en esa narrativa híbrida que late en títulos como ‘Idioteca’, ‘Yosotros’, ‘Hijo’, ‘La canción de NOF4’, ‘Martinete del rey sombra’ y ‘La ballena azul’ (con la que vuelve a optar al Premio Andalucía de la Crítica). “Ahí están los límites de la belleza, dónde termina y dónde comienza el horror, esa línea fina que las separa. Y la historia y la memoria, la identidad, quiénes somos, los límites del yo...”.
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Ahora, con su obra poética recopilada, Quinto se reencuentra con aquel autor, aún inexperto, que escribió ‘Grietas’. “Entonces era otra persona, y el mundo era otro también”. Un ejercicio que sirve asimismo para ver cómo “dialogan” esos poemas “con el momento en el que fueron escritos”, reflexiona.
La recopilación no es, ni mucho menos, como remarcaba al principio de estas líneas, una despedida de la poesía. Sí el testimonio del “paso del tiempo” y del “aprendizaje”, de un “camino” que tiene un origen y que le ha convertido en un referente de la poesía española de nuestros días. “Es un viaje que me produce un extraño vértigo, porque ese recorrido también es el de mi propia vida”, concluye.
Los amigos presentes y los ausentes
Organizada por el Centro Andaluz de las Letras, la lectura de poemas para recibir ‘Un idioma siempre al borde de la extinción’ (un verso de una de sus obras, ‘La lengua rota’) reunirá en la Villaespesa a Isabel Giménez Caro, Juan Manuel Gil, Juan Pardo Vidal, Germán Guirado, Rubén Martín, Toño Jerez, Sr. Curri, Ana María Romero Yebra, Liborio Martínez, Ezequiel Giménez, Ana Tapia e Israel-Leví Aragón Padilla.
Amigos presentes que arroparán a Raúl Quinto. “Hay otros que no han podido estar por distintas circunstancias, como Elena Medel. Ella ya no dirige La Bella Varsovia, pero fue mi editora durante mucho tiempo y sin ella esto no tendría sentido”, dice. En el recuerdo, los ya ausentes José Andújar, “quien fue mi profesor”, y Ana Santos, la siempre añorada editora de El Gaviero.