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"Lo que empezó como un juego de dados cambió sus vidas para siempre"

La presentación de la primera novela de la almeriense María del Mar González será el próximo 13 de mayo

María del Mar González con su novela 'El alma azul de las mariposas'.

María del Mar González con su novela 'El alma azul de las mariposas'.La Voz

Elena Ortuño
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Una isla simbólica. Cinco mujeres. Un juego de dados. Cada capítulo, un año. Cada año, un desafío. Así se estructura El alma azul de las mariposas, la primera novela de María del Mar González, una autora que hasta ahora se había definido a sí misma como poeta. "La historia está contada desde el alma", explica. "Cada año se elige un reto al azar, y a partir de ahí empieza el viaje. Literal y emocional".

La protagonista es Sara, una mujer que narra en primera persona una transformación profunda, atravesada por lugares como Edimburgo, la India, Almería o Dubái. La novela transcurre en un arco de diez años y arranca en una ciudad lluviosa del norte, pero con el sur latiendo en el fondo. "Está escrita desde una necesidad vital de comprender el alma. El alma como lugar de retorno, como guía", resume la autora.

Desde Escocia hasta las páginas de una novela

La semilla se plantó en 2011. "Fue en una conversación con una amiga en Edimburgo", recuerda. "Imaginamos qué pasaría si durante diez años, en cada cumpleaños, sacáramos un papel al azar con un reto. Y así el juego se convirtió en la sinopsis de la novela".

Desde entonces, fue un texto escrito a pausas, en cuadernos, archivos dispersos, notas de voz. Una escritura que maduró durante años, atravesada por viajes, maternidad, silencios y relecturas. "Es una obra cocinada a fuego lento. La retomaba, la dejaba, y volvía a ella cuando algo en mí pedía que siguiera. Como si fuera creciendo conmigo".

Más allá de la anécdota, El alma azul de las mariposas es una narración de búsqueda interior, de ruptura con patrones heredados y de conexión con lo esencial. Una novela sobre mujeres que no encajan del todo, que se reinventan, que se atreven a soltar.

Sobre la autora

Empezó a escribir poesía con 14 años, ganó premios como el Premio Hispanoamericano de Poesía en Lengua Castellana 'Diego de Losada' o el certamen de poesía 'Blas Infante' y durante décadas cultivó la palabra desde la intimidad. "Hasta ahora, siempre me definí como poeta. Pero sentí que esta historia solo podía contarse como novela", confiesa.

En 2014 abrió un blog llamado La lengua de las mariposas, donde comenzó a explorar un lenguaje más libre, en crónica personal y poesía en prosa. Es también terapeuta gestáltica y profesora de talleres de escritura emocional. Y todo eso, como era de esperar, se cuela en el texto.

"La escritura me ha salvado muchas veces. Y esta novela ha sido parte de ese proceso". Más de veinte años después de sus primeros poemas publicados, la autora se lanza por primera vez a la narrativa con un libro que condensa todas sus pasiones: la palabra, el alma y el viaje.

Una historia más allá de las aparencias

Aunque en ningún momento se habla de religiones, El alma azul de las mariposas está atravesada por lo espiritual. "Es una espiritualidad cotidiana, sin dogmas. Habla del alma frente al ego, de esa parte nuestra que busca, que se pregunta, que intuye", explica.

El título no es casual. "La mariposa azul representa la transformación. Pero no solo un cambio externo, sino una evolución del ser. Es un símbolo que me ha acompañado siempre". La experiencia como terapeuta y su formación en gestalt están presentes de fondo, entre líneas, en el modo en que los personajes enfrentan sus emociones, su dolor y sus decisiones.

Cabo de gata como telón de fondo

Aunque la historia arranca en Escocia y viaja por Asia o el norte de África, Almería es el anclaje emocional. "El desierto, el mar, los caminos de tierra… para mí Cabo de Gata es el lugar del alma", dice. La novela comienza y termina allí. Y no por casualidad. "Cuando me pierdo, necesito volver. Y no es solo un lugar geográfico. Es un lugar interno".

Muchos escenarios de la novela -Dubái, la India, Edimburgo- son lugares que la autora conoce bien. "Viví en todos ellos. Y en todos dejé algo mío", confiesa. Tiene un hijo que se define como "un andaluz de los Highlands", y esa frase se cuela también en el texto.

¿Estamos ante una autoficción? La autora lo matiza: "No es mi historia, pero sí está hecha con mis materiales. Al final, escribimos sobre lo que necesitamos comprender. Yo necesitaba escribir quién soy y quiénes somos".

Así, la novela se convierte también en un espejo generacional: mujeres nacidas en los 70 y 80 que llegaron al cambio de milenio con un pie en la tradición y otro en el abismo. Que aprendieron a viajar fuera y dentro. Que buscan, que dudan, que juegan. Como Sara, la protagonista, cuyas alas van creciendo un centímetro más después de cada capítulo.

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