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Dos ceramistas de Cabo de Gata llevan a Madrid una obra premiada por la UNED sobre tres científicas olvidadas

Pepa Guzmán y Rafael Molina, fundadores de Sal de Coco, han creado una instalación con 750 cubos hechos a mano, columnas perforadas y piezas suspendidas

La obra 'Hacer visible lo invisible', reconocida con el Premio de Artes Plásticas de la UNED 2026 y sus creadores, Pepa Guzmán y Rafael Molina, de Sal de Coco.

La obra 'Hacer visible lo invisible', reconocida con el Premio de Artes Plásticas de la UNED 2026 y sus creadores, Pepa Guzmán y Rafael Molina, de Sal de Coco.Cedida a LA VOZ

Sara Ruiz
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Hay historias que permanecen ocultas durante décadas, esperando que alguien vuelva a encontrarlas. Historias de mujeres que se adelantaron a su tiempo, que dedicaron su vida a descubrir lo que otros todavía no comprendían y cuyos nombres terminaron quedando a la sombra de los grandes protagonistas de su época. Casi un siglo después, la luz, el arte y la memoria se encuentran para devolverles el lugar que merecen. Y lo hacen a través de algo tan delicado como una pieza de cerámica, capaz de contar mucho más de lo que se ve a simple vista.

Detrás de esta historia están Pepa Guzmán y Rafael Molina, los artesanos que dan vida a Sal de Coco, un taller de cerámica situado en el Club de Mar de Almería y profundamente vinculado a los paisajes de Cabo de Gata, donde ambos viven. Su pasión por este oficio los ha llevado ahora hasta Madrid, donde este jueves 29 de octubre presentaron 'Hacer visible lo invisible', una instalación reconocida con el Premio de Artes Plásticas de la UNED 2026 que rinde homenaje a tres científicas españolas: Dorotea Barnés, Felisa Martín Bravo y María Teresa Toral.

'Hacer visible lo invisible'

'Hacer visible lo invisible'Cedida a LA VOZ

Una llamada que lo cambió todo

Todo comenzó este verano, cuando Pepa recibió la llamada de Alba Ripoll, una almeriense que trabaja en la UNED en Madrid en la Unidad de Protocolo y Actividades Culturales, que tiempo atrás había participado en uno de los monográficos de Sal de Coco. Quería contarle que la sexta edición de los premios nacionales de la UNED giraría en torno a la Generación del 27, cuyo centenario se celebrará en 2027, y animarla a participar. Lo que parecía una simple propuesta terminó despertando la curiosidad de los dos artesanos, que comenzaron a investigar a los protagonistas de aquella época hasta encontrarse con tres historias que apenas conocían.

Entre los grandes nombres de la literatura y el arte descubrieron a Dorotea Barnés, Felisa Martín Bravo y María Teresa Toral, tres mujeres que habían dedicado su vida a la ciencia en una época en la que abrirse camino en los laboratorios no resultaba nada sencillo. La primera fue pionera en España en el estudio de la luz mediante la espectroscopia; la segunda hizo historia como la primera mujer doctora en Física del país y destacó en meteorología; y la tercera sobresalió por sus investigaciones sobre los pesos atómicos y moleculares. Sus aportaciones contribuyeron al avance del conocimiento, aunque sus nombres quedaron durante décadas en un segundo plano.

Aquellas tres vidas terminaron convirtiéndose en el punto de partida de 'Hacer visible lo invisible'. Pepa y Rafael no querían crear tres homenajes independientes, sino encontrar una manera de reunir sus investigaciones en una misma obra. Y fue entonces cuando descubrieron que muchas de las piezas que llevaban años elaborando en su taller podían contar, de repente, una historia completamente distinta.

'Hacer visible lo invisible'

'Hacer visible lo invisible'Cedida a LA VOZ

Una 'ciudad' de cerámica

Así, las columnas perforadas que habitualmente utilizaban como lámparas pasaron a representar la luz y los espectros estudiados por Dorotea Barnés. Del techo cuelgan unas piezas que recuerdan a nubes o anémonas, inspiradas en las investigaciones de Felisa Martín Bravo sobre la atmósfera y los fenómenos meteorológicos. Y, a ras de suelo, 750 cubos elaborados a mano evocan los pesos atómicos y moleculares que investigó María Teresa Toral. Tres formas diferentes de interpretar la ciencia que terminan encontrándose en una misma composición.

Lo curioso es que, al contemplar el conjunto, no todo el mundo ve lo mismo. Pepa cuenta que hay quienes descubren una gran ciudad del futuro, con edificios que se elevan hacia el cielo y formas suspendidas sobre ellos. Una especie de orden dentro del desorden, en el que la luz atraviesa las piezas, dibuja sombras y transforma el espacio. La instalación deja así que cada visitante encuentre su propia interpretación, más allá de las historias que inspiraron su creación.

Durante buena parte del verano, Pepa y Rafael han trabajado en los preparativos de una obra que tendrá una presentación muy especial. Este jueves, la cerámica se acompañó de una puesta en escena de luz y música que fue descubriendo sus diferentes elementos ante el público. Las sombras y los reflejos cambiaron a medida que avanzó la experiencia, dando movimiento a unas piezas que, aunque permanecieron inmóviles, parecieron cobrar vida con cada nueva iluminación.

'Hacer visible lo invisible'

'Hacer visible lo invisible'Cedida a LA VOZ

De Cabo de Gata a Madrid

Detrás de este reconocimiento hay también una historia de amor por la artesanía y por la tierra en la que viven. Pepa y Rafael han encontrado en los paisajes, colores y formas de Cabo de Gata una fuente constante de inspiración para sus creaciones. Una pasión que comparten cada semana con los que acuden a Sal de Coco, donde la cerámica se ha convertido también en una manera de desconectar de las prisas, aprender un oficio tradicional y disfrutar del placer de crear algo con las propias manos.

Su trayectoria ha recibido otros reconocimientos, como la Carta de Artesana concedida a Pepa Guzmán por la Junta de Andalucía, además de la distinción de Punto de Interés Turístico. Pero este nuevo premio tiene un significado especial: llevar su trabajo más allá de Almería y demostrar hasta dónde puede llegar una creación nacida en un taller artesanal. Una oportunidad para dar visibilidad a un oficio detrás del que se esconden muchas horas de dedicación, paciencia y creatividad.

Ahora, cuando han llegado al Campus Científico y Tecnológico de la UNED, en Las Rozas, la historia que comenzó con aquella llamada de verano ha cerrado un círculo. Tres mujeres que durante décadas permanecieron a la sombra vuelven a ocupar el lugar que merecen, esta vez gracias a las manos de dos ceramistas almerienses que han encontrado en su oficio una manera de hacer visible lo invisible.

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