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Cuqui velas: “Nacieron del amor y del dolor, y hoy llevan esperanza a otras familias”

Un proyecto artesanal y solidario que lleva luz desde Almería para la investigación contra el cáncer

Unas manos sostienen una de las Cuqui velas, un proyecto artesanal y solidario con sello almeriense.

Unas manos sostienen una de las Cuqui velas, un proyecto artesanal y solidario con sello almeriense.La Voz

Melanie Lupiáñez
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Las Cuqui velas nacieron del “dolor y del amor”. La artesana que con mimo lleva luz a España desde Almería había perdido a su marido, su compañero de vida durante 50 años. En tan solo dos meses el cáncer acabó con él. Entonces se puso a hacer velas, las ganancias las transformó en donaciones para la investigación contra el cáncer para el hospital Sant Joan de Déu. Ella prefiere que se reconozca su trabajo y mantenerse en el anonimato. Las velas pueden comprarse desde su Instagram @cuquivelas, gestionado por sus hijas. Este medio lo utilizan con transparencia y publican las donaciones que hacen de hasta 11.000 euros para luchar contra el cáncer.

Después de la muerte de su marido, necesitaba algo que la ayudara a transformar ese sentimiento tan profundo. En su casa siempre hubo velas: las encendía en comidas familiares, fines de semana, cualquier día. Como sus hijas lo sabían le regalaron un kit para hacer sus propias velas. Aquello encendió algo dentro de ella. Fue como una pequeña transformación.

“Perdí a mi marido tan rápido. En dos meses se fue. Era un cáncer muy avanzado y no fumaba, así que nos cayó encima sin avisar. Él no tuvo la oportunidad de luchar, pero quizá otros sí puedan hacerlo gracias a la investigación”.

Velas contra el cáncer

Hace tres años en el Día del Padre se puso en marcha Cuqui velas, llamado así porque era el apodo cariñoso por el que su marido la llamaba. Todavía le resulta difícil contener la emoción, lo conoció cuando tenía 12 años, fue el único hombre de su vida y fueron muy felices juntos. A él le gustaba mucho ayudar, las velas continúan su legado.

La mayoría del dinero que obtienen de vender las Cuqui velas lo donan a la investigación contra el cáncer. “Si la investigación puede evitar que una familia no pase por lo que nosotras hemos pasado con la muerte de mi marido, ya nos vale,” dice la artesana.

Hacen velas para bodas, bautizos y comuniones y demás eventos. Han crecido de manera muy natural. “Gente cercana empezó a pedirme velas. Luego llegaron los eventos… Y lo más bonito es que todos querían que ese recordatorio fuera solidario. Yo no vendo velas: recibimos donaciones voluntarias y entregamos la vela como agradecimiento. La gente elige a qué causa quiere destinar su aportación, y nosotros nos encargamos de gestionarlo con total transparencia”, detalla.

La mayoría de las veces la persona que hace el encargo elige la causa solidaria. Puede ser el hospital donde trataron a su familiar, una fundación de investigación concreta, una asociación local… Las Cuqui velas hacen de puente. Pero tienen especial cariño por el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Por sus líneas de investigación avanzadas contra el cáncer infantil, y el trato que dan a cada donación, por pequeña que sea. Envían diplomas personalizados a las familias donantes. Ese detalle humano conquistó a las Cuquis.

800km para entregar 130 velas

“Una familia de Barcelona confió en nosotras cuando apenas empezábamos. Querían 130 velas para una boda, y querían destinarlas a una asociación de cáncer. No sabíamos ni cómo enviar algo tan delicado por transporte, así que dijimos: vamos en coche. Mi marido siempre soñó con un Mercedes, y ese coche quedó en casa. Con él nos fuimos mi hija y yo, parando en Alicante, luego en Valencia, hasta llegar a Barcelona con todas las velas intactas. Cuando entregamos aquel pedido, sentí que mi marido viajaba con nosotras”, recuerda con cariño la artesana que puede hacer las 130 velas en una noche si tiene que cumplir con una fecha.

Ella se ha dedicado toda su vida al trabajo duro, es de esa generación que no se permite estar parada, primero en Torrecárdenas y después en el taller con su marido. Actualmente al frente de las velas son un equipo de mujeres trabajadoras: sus dos hijas que llevan las redes sociales y la parte administrativa de la asociación, sus dos nietas y ella. “Nos apoyamos las unas a las otras para salir adelante”.

El primer cheque

“El momento más bonito fue el primer cheque entregado. Ver aquel dinero reunido con tanto esfuerzo y tanta generosidad… Sentimos que algo bueno estaba naciendo de nuestro dolor. Allí supe que este proyecto tenía sentido”.

La peculiaridad de estas velas hechas a mano, son solidarias, ecológicas, hechas con cera de soja, nada de parafina, ni productos químicos. Llevan una estrella de anís y flores secas artesanalmente. Todo es natural. Están hechas de forma que los ingredientes tengan el menor coste para que la mayor parte del beneficio vaya a la donación. Cada una se entrega en una caja de cartón con un sello y una nota, mimo y esmero en cada detalle.

“Queremos seguir ayudando mientras podamos. Las velas nacieron del amor y del dolor, y mientras sigan iluminando un poquito a alguien, seguiremos haciéndolas”, concluye la artesana.

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