El 9 del Almería no le marca ni al arcoíris
Miguel de la Fuente tiene la confianza de Pimienta y el reconocimiento por su trabajo, pero al Almería le urgen los goles de su delantero centro

Miguel reina en el área rival pero no termina de afinar la puntería.
La UD Almería carbura. Gana partidos, genera ocasiones y transmite la sensación de tener recursos de sobra para pelear por el ascenso directo. Sin embargo, en medio de las buenas noticias aparece una cuestión que empieza a preocupar a una parte de la afición rojiblanca: la falta de acierto de su delantero centro. Miguel de la Fuente ha sido titular en los seis encuentros disputados hasta ahora, acumula minutos, trabajo y confianza por parte de su entrenador, pero apenas ha firmado un gol.
El partido ante el Celta Fortuna volvió a poner el foco sobre el delantero. El atacante se quedó hasta en tres ocasiones delante de la portería rival. Una acabó en el poste y las otras dos fuera. Acciones que en otro momento de confianza quizá hubiesen terminado dentro y que provocaron los gestos de incredulidad de una grada que empieza a impacientarse. Porque en Segunda División el ascenso suele construirse alrededor de un goleador fiable y, por ahora, Miguel está más cerca del sacrificio que de las cifras.

A Miguel le toca celebrar los goles de los compañeros.
Siempre aparece donde debe
Lo más curioso del momento que atraviesa el delantero es que nadie puede acusarle de esconderse. Todo lo contrario. Miguel de la Fuente está permanentemente conectado al juego ofensivo del Almería. Ataca los espacios, fija centrales, presiona la salida rival y aparece una y otra vez en zonas de remate. El problema llega cuando toca definir. El delantero está donde debe estar, ocupa los espacios correctos y recibe balones en ventaja, pero la pelota no termina entrando. Y para un atacante esa diferencia lo cambia todo. Un gol transforma la confianza y varios fallos consecutivos generan dudas que terminan notándose en cada remate. El entrenador valora todo lo que aporta al colectivo. La grada, en cambio, mira el marcador y las estadísticas. Y en ellas aparece un único gol en seis partidos.
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Sus disparos a portería no faltan en los partidos como su enorme trabajo.
La fe intacta de García Pimienta
Pese a las críticas crecientes, el técnico rojiblanco no ha cambiado su discurso. García Pimienta sigue respaldando públicamente a Miguel porque considera que el delantero participa activamente en el funcionamiento del equipo y ayuda a que sus compañeros brillen. El entrenador entiende que las rachas de los delanteros cambian de un día para otro. Basta una acción acertada para romper el bloqueo. De hecho, muchos de los grandes goleadores han atravesado periodos similares antes de encadenar semanas de máxima eficacia.
Esa confianza explica también su continuidad en el once inicial. Jornada tras jornada, el técnico le mantiene como referencia ofensiva convencido de que el gol terminará llegando. En el vestuario nadie duda de su esfuerzo. La cuestión es cuándo comenzará a transformar ese trabajo en cifras.
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Una promesa llama a la puerta
Mientras Miguel sigue buscando puntería, el nombre de Thalys empieza a sonar con fuerza entre los seguidores rojiblancos. El brasileño representa la principal alternativa para la posición de delantero y son muchos los que consideran que merece una oportunidad más amplia. Especialmente después de un encuentro cómodo como el disputado ante el Celta Fortuna, donde parecía existir margen suficiente para repartir minutos y aliviar la carga del delantero titular. El debate está abierto y probablemente seguirá creciendo si los goles continúan sin aparecer.
Porque el fútbol siempre acaba reduciéndose a lo esencial. Miguel de la Fuente trabaja, corre, pelea y genera ocasiones. Pero a los delanteros se les mide por su relación con la red. Ahora mismo vive en una extraña frontera entre el futuro Pichichi que podría ser y ese dicho tan popular que retumba entre la afición cuando la pelota no entra. El del Almería está en todas. El problema es que, de momento, no le marca ni al arcoíris.