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Adiós al dodotis: Pimienta libera al Almería fuera de casa

Si logra acabar con la sangría de goles en contra su plantilla "magnífica" le responderá

García Pimienta en Tenerife conoció al Almería fuera de casa.

García Pimienta en Tenerife conoció al Almería fuera de casa.UD Almería

Tony Fernández
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El ascenso del Almería no parece esconderse en una tarde de inspiración de Luis Suárez, ni en el último fichaje que aterrice en el Mediterráneo, ni siquiera en la pizarra de García Pimienta. La respuesta lleva demasiado tiempo gritando desde las estadísticas y desde la memoria reciente de un club que cambia de entrenadores, de sistemas y hasta de generaciones de futbolistas, pero mantiene los mismos síntomas lejos de casa. Hay una herencia que nadie ha conseguido romper. Un mal que se activa cuando el equipo se aleja del Mediterráneo y que convierte a una plantilla superior en un conjunto vulnerable. Es como si el Almería viajara con una mochila invisible cargada de dudas.

Los rojiblancos transmiten autoridad en su estadio, manejan los partidos, dominan los ritmos y hacen sentir al rival pequeño. Sin embargo, cuando toca subir al autobús o al avión, aparece la otra versión. La que pierde duelos, encaja con facilidad y se desconecta durante demasiados minutos. Pasó con Rubi en Primera División, se agravó durante la campaña del descenso con cuatro entrenadores en el banquillo y se mantuvo después en las tentativas fallidas por regresar a la élite. Ahora le toca a García Pimienta enfrentarse a un problema que parece estructural. Las derrotas ante Tenerife y Sabadell han sido un recordatorio de que el verdadero rival del Almería no siempre viste otra camiseta. En Córdoba con un nudo en la garganta y volviendo a regalar medio partido hasta que aparecía Cipenga.

Rubi jugaba para líder en Santander y su equipo se llevaba una paliza (5-1).

Rubi jugaba para líder en Santander y su equipo se llevaba una paliza (5-1).UD Almería

Una enfermedad que cambia de entrenadores

Lo más preocupante para el Almería es que el problema ha sobrevivido a casi todos los cambios posibles. Han variado las plantillas, los sistemas tácticos y los responsables del banquillo, pero los defectos se repiten con una fidelidad asombrosa. Rubi no logró erradicarlos durante su etapa en Primera ni tampoco en los dos intentos posteriores de regresar a la categoría. El equipo encajaba goles con números impropios de un aspirante al ascenso y aquello acabó pasando factura. La sensación es que los males se heredan. Como si cada generación rojiblanca entregara el testigo de la inseguridad a la siguiente.

Tenerife y Sabadell encendieron todas las alarmas

García Pimienta llegó con la idea de construir un equipo valiente, protagonista y fiable con balón. En casa ha encontrado respuestas inmediatas. Las victorias ante Eldense y Cádiz mostraron una plantilla potente, equilibrada y capacitada para pelear por todo. Pero el técnico catalán también se ha llevado el primer baño de realidad. En Tenerife el Almería regaló gran parte del partido. La derrota dejó imágenes conocidas: pocas llegadas, escasa agresividad competitiva y un equipo siempre un paso por detrás del rival. Lo de Sabadell fue incluso más inquietante. En Córdoba estuvieron sometidos casi todo el partido pero con la portería a cero el Almería te gana.

Dos salidas consecutivas del Almería sin sumar, encajando goles y sin marcarlos.

Dos salidas consecutivas del Almería sin sumar, encajando goles y sin marcarlos.UD Almería

La clave del ascenso está en su propia área

García Pimienta ha definido a su plantilla como “magnífica” y no parece exagerar. Pocas escuadras de la categoría reúnen tanto talento, profundidad de banquillo y recursos ofensivos. El problema es que el ascenso no se decidirá únicamente por la calidad de sus futbolistas, sino por su capacidad para competir cuando el escenario se vuelve incómodo. El Almería no necesita reinventarse. Necesita dejar de empequeñecerse lejos de casa. Si logra sostener la intensidad, ganar más duelos individuales y reducir la sangría de goles en contra, el camino hacia Primera aparecerá con claridad. Lo que falta es romper una cadena que viene de lejos. García Pimienta ha heredado el problema más antiguo de la era saudí. Y quizá también tenga en sus manos la solución definitiva. Si se ponen el mono de faena y defienden como lo hicieron en El Arcángel la pegada les dará muchos puntos fuera de casa y el mal habrá sido desterrado.

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