El Almería cierra la Feria con 'El Bombero Torero'
Avisó García Pimienta que veríamos otro equipo tras caer en Tenerife y... el mensaje no llega o las soluciones no existen

García Pimienta calcó la Rueda de Prensa de Tenerife y su equipo sigue plano.
LA OPINIÓN DEL PARTIDO: La Feria de Almería se despide cada año con el día grande de la Virgen del Mar. Es tiempo de balances, de recuerdos y de tradiciones. Los más veteranos todavía evocan aquellas tardes en la Plaza de Toros cuando el cierre festivo llegaba con un espectáculo cómico taurino conocido como 'El Bombero Torero'. Una función para reír, para desconectar y para regresar a casa con una sonrisa. Lo que nadie esperaba es que el Almería decidiera recuperar aquella vieja imagen desde Sabadell y convertir el último día de Feria en una representación casi perfecta de aquel disparate festivo que tantas generaciones conocieron.
Porque lo visto en la Nova Creu Alta fue la continuación exacta del partido de Tenerife. Mismos errores, mismas sensaciones y la misma incapacidad para reaccionar. Un equipo sin centro del campo, carente de fútbol, de carácter y de soluciones. Un grupo de jugadores que aparecen por el césped como nombres y no como hombres. Los laterales no proyectan peligro, el ataque vive aislado y el rival encuentra premio con muy poco trabajo. Lo más inquietante es que el entrenador ve exactamente lo mismo que los aficionados y, sin embargo, nada cambia. La pregunta ya no es qué le ocurre al Almería. La duda es qué ha hecho García Pimienta durante el verano para que el equipo haya retrocedido de esta manera.

Bonini como el resto de sus compañeros no encontraron soluciones.
El decálogo rojiblanco
- Mismo partido que en Tenerife
- Otra primera mitad tirada a la basura
- El centro del campo no existe
- Los laterales siguen desaparecidos
- El Sabadell golpeó con muy poco
- Los delanteros viven aislados
- Pimienta ve el problema y no lo corrige
- Los cambios llegaron tarde
- La afición empieza a cansarse
- ¿Dónde está el Almería anunciado?
La primera parte calcada
El Almería vuelve a regalar cuarenta y cinco minutos. Lo hizo en Tenerife y lo ha repetido en Sabadell. El equipo sale frío, lento y sin ocupar los espacios. No existe mando en la medular ni capacidad para encadenar tres pases con sentido. Mientras el rival compite desde el primer minuto, los rojiblancos parecen necesitar media tarde para entrar en el partido. En Segunda División ese lujo se paga caro y el Sabadell encontró el premio sin necesidad de construir una gran actuación. Solo con calidad no se gana.

Vesga ha llegado muy lejos de su verdadero nivel.
Sin centro del campo no hay equipo
Todo empieza y termina en la sala de máquinas. El Almería no roba, no gobierna y no genera. Los delanteros viven desconectados porque el balón nunca les llega en ventaja. Los laterales permanecen sujetos y la circulación es lenta y previsible. Lo preocupante no es perder un partido. Lo alarmante es no reconocer ninguna idea futbolística definida. Cuesta detectar la mano de García Pimienta en un equipo que parece más plano cada jornada.
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Los cambios llegan tarde y el mensaje no cala
Lo más parecido al Almería de Rubi apareció en los cambios. El partido pedía decisiones drásticas al descanso porque media alineación estaba fuera del encuentro. Sin embargo, el técnico volvió a esperar mientras el reloj consumía minutos y la sensación de impotencia crecía. Si el entrenador admite públicamente que el equipo debía cambiar tras Tenerife y la respuesta es exactamente la misma, la conclusión resulta inevitable: el mensaje no llega o las soluciones no existen.