La Segunda se internacionaliza: el español pierde peso y el Almería lo refleja
Los dueños de la categoría de plata vienen de fuera: manda el capital global

La llegada de Turki Al-Sheikh a la Primera División fue una gran novedad.
La Segunda División ha cambiado para siempre. Lo ha hecho sobre el césped, en los banquillos y, sobre todo, en los despachos. La competición que durante décadas estuvo gobernada por empresarios locales presenta ahora un mapa global donde el dinero llega desde América, Asia y Oriente Medio. El Almería fue uno de los pioneros de esta nueva realidad y hoy ya no es una excepción.
Basta con repasar la propiedad de los clubes para comprobar que el capital extranjero ha ganado terreno de forma evidente. Catar, Estados Unidos, China, México, Colombia, Argentina, Canadá, Israel o Emiratos Árabes tienen presencia directa en una categoría que resulta cada vez más atractiva para los inversores internacionales. Ascender a Primera es un premio demasiado valioso para dejarlo escapar.
La fotografía actual deja una conclusión clara: los propietarios españoles ya no dominan la categoría. La Segunda, como ocurre con el Almería desde la llegada del capital saudí, habla muchos idiomas y mira al mundo.

Christian Septien ha sido el último en aterrizar por Cádiz en LaLiga.
La inversión extranjera gana la partida
De los 22 clubes que integran la categoría, la mayoría cuenta con propietarios internacionales o grupos empresariales llegados desde fuera de España. El Albacete tiene capital catarí, el Burgos argentino, el Castellón canadiense, el Córdoba catarí, el Eldense colombiano y el Granada chino. La influencia mexicana es especialmente llamativa. Oviedo, Sporting, Cádiz y Valladolid mantienen una importante presencia de dirigentes o accionistas vinculados al país americano. A ellos se unen Leganés con inversión procedente de Emiratos Árabes, Sabadell con propietario estadounidense y Mallorca bajo el liderazgo empresarial de Andy Kohlberg. La categoría de plata se ha convertido en una puerta de entrada al fútbol español para grupos de inversión que buscan crecimiento, visibilidad y la posibilidad de alcanzar la élite.

Marcelo Figoli es argentino y dirige los destinos del Burgos CF.
Todavía quedan clubes con sello nacional
No todo el mapa está dominado por capital extranjero. Ceuta, Celta, Eibar, Real Sociedad, Tenerife y Las Palmas siguen manteniendo estructuras presidenciales claramente españolas y un control estrechamente vinculado a su entorno. Existen también modelos mixtos que representan el nuevo fútbol. El Andorra tiene a Gerard Piqué como accionista principal. El Girona mezcla la potencia financiera del City Football Group con la presencia de Marcelo Claure y el grupo liderado por Pere Guardiola. Son fórmulas que combinan raíces locales con músculo internacional. La tendencia, sin embargo, resulta evidente y crece temporada tras temporada.

Turki Al-Sheikh armó la revolución en Primera con el Almería de Rubi.
El Almería dejó de ser una excepción
Cuando el Almería abrió sus puertas al capital extranjero parecía un caso aislado dentro del fútbol profesional español. Con el paso de los años la realidad ha terminado dando la razón a quienes veían venir una transformación profunda. Hoy el club rojiblanco forma parte de una corriente que domina la categoría. La Segunda se ha convertido en una competición global en la que conviven empresarios de varios continentes con un mismo objetivo: llegar a Primera División y multiplicar negocio. La categoría sigue siendo española en las gradas, en su historia y en sus aficionados. Pero en los consejos de administración la realidad es muy diferente. Allí donde antes mandaban empresarios locales, ahora deciden grupos internacionales. Como el Almería, la Segunda hace tiempo que dejó de hablar exclusivamente español.