La Primera no llega al Almería y Al-Khereiji vuelve a abrir la cartera
El propietario rojiblanco ya aportó 30 millones para sanear la deuda de la entidad y todo apunta a una nueva inyección económica

Mohammed Al-Khereiji sabe que el fútbol cuesta dinero en Segunda.
El Almería afronta otro verano de números y decisiones económicas. La falta de ascenso a Primera División vuelve a alterar las cuentas de una entidad diseñada para competir entre los mejores. Mohamed Al-Khereiji ya realizó un importante esfuerzo en diciembre de 2025 con una aportación cercana a los 30 millones de euros destinada a reducir la deuda del club, una medida que permitió sanear la entidad, pero que puede quedarse corta ante un nuevo ejercicio lejos de la máxima categoría.
El fútbol rara vez ofrece beneficios inmediatos y Al-Khereiji lo sabe perfectamente. El Almería venderá jugadores, generará ingresos y seguirá moviendo activos de gran valor, pero la diferencia económica entre Primera y Segunda continúa siendo enorme. Por ello, todo apunta a que el máximo accionista deberá volver a sostener económicamente al club mediante una nueva operación financiera para mantener la estabilidad y la ambición de un proyecto que sigue esperando el ansiado regreso a la élite.
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Treinta millones para limpiar la deuda
La gran decisión económica de Al-Khereiji llegó a finales de 2025. El propietario saudí inyectó alrededor de 30 millones de euros para reducir la deuda y fortalecer la estructura financiera del club. La operación fue recibida como una demostración de solvencia y de compromiso con una entidad que necesitaba estabilidad tras el cambio de propiedad. Aquel movimiento no solo mejoró la situación contable del Almería. También envió un mensaje claro al mercado y al propio entorno rojiblanco: el nuevo dueño estaba dispuesto a respaldar económicamente el proyecto y asumir los costes derivados de una apuesta que necesita tiempo para alcanzar sus objetivos.
Sin ascenso las cuentas dejan de cuadrar
Los presupuestos se construyen siempre sobre diferentes escenarios deportivos, pero la realidad del fútbol obliga a revisar los cálculos cuando la clasificación no acompaña. El Almería había proyectado su crecimiento con la mirada puesta en Primera División y cada temporada en Segunda representa una pérdida de ingresos respecto a la previsión más favorable. La diferencia en derechos televisivos, explotación comercial y capacidad de crecimiento provoca que la entidad tenga que compensar por otras vías ese desfase económico. Habrá ventas importantes, movimientos en el mercado y reajustes en la planificación, pero todo indica que el esfuerzo del propietario volverá a ser una pieza clave para mantener la estabilidad del club.

El último partido de la temporada llevó el desencanto al propietario del Almería.
La vieja reflexión de Guillermo Blanes
Mucho antes de la llegada del capital saudí, el histórico dirigente Guillermo Blanes resumía la realidad económica del fútbol con una frase tan simple como vigente: "Me conformo con perder el menor dinero posible". Décadas después, aquella reflexión sigue describiendo el funcionamiento de buena parte de las sociedades deportivas. Al-Khereiji sabe que la inversión realizada en el Almería necesita tiempo para dar frutos. Los préstamos y aportaciones permiten sostener el crecimiento del proyecto mientras llega el ascenso que debe cambiar definitivamente la dimensión económica de la entidad. Porque el propietario puede vender activos, equilibrar cuentas y seguir reforzando la plantilla, pero mientras la Primera División continúe resistiéndose, tocará volver a abrir la cartera para mantener vivo el sueño rojiblanco.