“Me dio miedo dejar el Almería e irme a Lanzarote; ese momento marcó mi vida”
Flores pasó de celebrar el ascenso a Segunda con la UDA a verse otra vez en los campos de Tercera División

Juan José Flores López, el mítico 'Flores', cuenta cómo fue su trayectoria deportiva desde que salió del barrio de Araceli.
No hay quien pueda con él cuando sube la banda. Juan José Flores López, ‘Flores’, aquel niño que se crio en el barrio de Araceli y que fue a jugar su primer partido de fútbol con su vecino David Rizos “con unos tenis rotos”, analiza los momentos clave de su vida. Recuerda que su primer sueldo se lo puso el San Isidro, en Tercera: “Eran 30.000 pesetas, al cambio unos 180 euros”. Lo que más le marcó fue el ascenso con la UD Almería a Segunda División, en 2002, aunque al terminar contrato todo cambió: “Creo que mi expulsión en el campo del Espanyol B pudo influir. Casuco habló conmigo y me dijo que contaba conmigo sin importar la categoría, pero no me renovaron”. Fue entonces cuando le llamó el Lanzarote: “Tenía 24 años y estuve dos semanas hablando con ellos, pero no me decidí a dar el salto y con los años pues te arrepientes”.
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Flores, el lateral eterno de Almería: “Empecé a jugar al fútbol con unos tenis rotos”
Carlos Miralles
El niño que con 9 años iba de Araceli a Huércal
El cambio fue brusco para Flores, que abre su corazón en ‘Pegados a la cal’ analizando los días más complicados de su carrera: “Por no ser capaz de dar ese paso y salir de Almería al Lanzarote me vi de poder jugar en Segunda a volver a Tercera con el Comarca de Níjar. No es que estuviese a disgusto en Níjar, sino que ya sabía que volver a la rueda de Segunda B o incluso Segunda iba a ser casi imposible”. El lateral derecho, que se inició en el Montajes Miras, de fútbol sala, se siente orgulloso de sus raíces: “Soy del barrio de Araceli y con 9 años me iba andando por la cuesta de Torrecárdenas a la pista de entrenamiento. Luego con el ‘Pirri’ en Deportes Blanes y di el salto al fútbol 11 con el CD Oriente, hasta juveniles”.

Flores en el Espanyol B 0-2 Almería. Fase de ascenso a Segunda. Vio la roja en la primera parte.
Lucas Alcaraz encontró la posición perfecta para él
Señala Flores que en sus comienzos no era lateral, sino centrocampista: “Fue Lucas Alcaraz, ya en el Almería, quien me puso de carrilero y luego de lateral. Era muy polivalente y rápido, así que no me costó adaptarme”. Del Oriente firmó dos años por el San Isidro, en Tercera; hasta que Martín Doblado se lo llevó al Almería: “No era ese futbolista titular indiscutible, pero media Liga sí la jugaba”. Estuvo 4 temporadas defendiendo la rojiblanca tanto del CF como de la UD.
"El partido que más recuerdo es el 4-1 al Madrid Castilla defendiendo a Raúl Bravo"
El partido que tiene grabado a fuego es el 4-1 al Madrid Castilla de la fase de ascenso a Segunda en 2002. Juan Casuco lo puso de titular y le tocó defender a Raúl Bravo: “Si te cuento cómo salí a calentar… Al final estuvo él más pendiente de mí. Quizá fue uno de los días más felices de mi carrera”. Pero todo se torció en la siguiente jornada: “Fuimos al campo del Espanyol B y mi marca era Albert Crusat, una bala. Me expulsaron en la primera parte, creo que injustamente, y creo que eso me pudo pasar factura en mi futuro”.

Selección de Almería cadete: Francisco, Flores y Butra.
La decisión deportiva de la que aún se arrepiente
Ese mismo verano de 2002 se le cumplía el contrato. Flores tenía 24 años y no fue capaz de aceptar la propuesta del Lanzarote, también de Segunda B: “Con el tiempo claro que debí arriesgar e irme. Recibí una oferta del Lanzarote. Estuve dos semanas hablando con ellos pero me notaron indeciso. Álex Hita vivió una situación parecida a la mía. No fui conformista, sino que nos pilló jóvenes y ese miedo a salir de Almería nos hizo quedarnos. Antonio Valdivia, del Oriente, me puso en contacto con un representante, Santamaría, y me buscaba equipo en el norte de España, y tampoco me decidí”.
"Mi mujer me dice que debí aceptar la oferta del Lanzarote, pero me dio miedo irme de aquí"
Como anécdota, desvela que su mujer, con la que lleva desde los 15 años, le invitó a dar ese paso: “En aquel entonces éramos novios y me dice que si hubiera aceptado la oferta del Lanzarote hubiéramos ido los dos para allá sin problema, pero me dio miedo y me eché atrás. Bajé de nuevo a Tercera y ahí ya sentí que volver a Segunda B o Segunda iba a ser casi imposible. Llegué incluso a tener algo del Real Jaén, pero en el Comarca de Níjar ya estaba con mis amigos me quedé aquí”.

Un jugador que siempre rendía en el campo como lateral derecho.
El jugador que más le deslumbró en su carrera
El fútbol le ha brindado la oportunidad de compartir vestuario con grandes talentos de Almería. “Jorge Peralta me encantaba; Moreno, Esteban, Butra, Miranda, Sena… Es que no me quiero dejar a nadie pero son muchísimos con un talento enorme”. Y en cuanto a las bases, no duda en apuntar a Manolo Soler como uno de los grandes: “Estaba muy preparado y seguro que ha podido llegar muy lejos en el deporte. También sumaría Lucas Alcaraz, Juan Carlos Cintas y José María Salmerón”.
"Pude haber estirado mucho más mi carrera, pero encontré trabajo y lo dejé pronto"
Muy pronto, a los 30, Flores decidió colgar las botas, no definitivamente, aunque rompió la rutina de entrenamientos diarios en Tercera División con el Comarca de Níjar: “Lo dejé a los 30, más o menos, porque empecé a trabajar y me costaba más lo de ir a entrenar. Podía haber estirado más la carrera y me llamaron incluso para volver en el Comarca de Níjar. Costó adaptarse los primeros meses, pero luego tuve claro que si me iba no volvería. Luego retomé con los veteranos”.

En la fiesta del ascenso a Segunda en 2002, en la Puerta de Purchena.
Un paso a los banquillos que le está encantando
Flores sigue vinculado al fútbol como jugador veterano en el Arenas, compartiendo banda con Álex Hita: “Llevamos tantos años compartiendo campo que sin mirarnos ya sabemos dónde está cada uno”. Y también como entrenador en la Escuela EDA-TAE, de la mano de Miranda: “Llevo poco tiempo y me gusta. Estoy con los benjamines e intento que se lleven bien entre ellos y se sientan partícipes. Me encanta transmitir que si fallan no pasa nada, que es una edad de aprendizaje”.
"Uno de mis rituales era echarme alcohol en el pecho antes de salir a jugar"
De no haber sido futbolista… “Seguro que haría algo vinculado con el deporte, como preparación física o fisioterapia. Por último, desvela algunos de los rituales del vestuario en sus tiempos: “Pues yo me echaba alcohol en el pecho antes de salir a jugar. Y recuerdo que Armindo, que es muy creyente, rezaba muchísimo”. Por último, quiere que los padres sean el mejor ejemplo para sus hijos: “A veces hay prisa para que lleguen lejos. Hay que dejarlos que disfruten, que sigan su camino y que se diviertan”.

Ahora es entrenador de los benjamines de la Escuela EDA y le va genial.