A Julián Rubio no lo para ni un Pegaso con las puertas abiertas
Albacete rinde homenaje a un entrenador de postín que dejó huella en el Poli Ejido de Segunda

Gaby Hidalgo y Julián Rubio en el vestuario del Poli Ejido de la temporada 2003-04.
Llegó del Elche al Poniente almeriense para tomar el relevo a José María Salmerón. Julián Rubio no pasó como tantos entrenadores por Santo Domingo; dejaba su huella de señor del fútbol imponiendo su carácter al equipo y salvando la categoría de plata. Julián Rubio Sánchez ahora tiene 74 años y ha recibido el homenaje del club de su tierra. El Albacete Balompié montaba un acto entrañable para distinguir al citado Rubio junto a Gabriel Monroy. El club manchego no se olvida de aquellos que le dieron gloria. Como futbolista y como entrenador ha sido top.
Nadie sabe cual es el equipo de los amores de Julián Rubio ya que nacido en la provincia de Albacete, daba el salto a Primera desde el Onteniente cuando militaba en la categoría de plata. Rubio, era su nombre competitivo en un Sevilla que lo traspasó al Barça donde firmó cuatro temporadas, pero solo jugó tres de ellas, debido a una grave lesión. Su calidad incuestionable y el centro del campo fue su hábitat en los partidos. Un futbolista de categoría y una persona recta y directa que dejaba su impronta en una larga carrera en los banquillos.

Las ruedas de prensa con Julián Rubio daban para mucho.
Un señor pasó por el Poniente
Cuando el Poli Ejido no cumplía con lo establecido, su presidente no lo dudaba. Aquella temporada le daba el banquillo a José María Salmerón, como premio a salvar la categoría la campaña anterior, y en noviembre Gaby Hidalgo daba un golpe de timón. Apostó por un entrenador de enorme caché y el almeriense tuvo que volver a casa. Rubio enderezaba el rumbo y el equipo se salvó dejando una impronta de entrenador valiente con frases para el recuerdo. Cada rueda de prensa era un espectáculo por su forma de ver el fútbol, dejando unos calificativos para la historia: puro Julián.

Julián Rubio recibiendo un nuevo homenaje del club de su provincia.
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Una estrella que daba la cara
No se escondía en el campo y en el banquillo era incontenible. Transmitía a sus futbolistas todo lo que llevaba dentro, y una de las frases por las que se le recordará siempre en Almería es por: “A mí no me para ni un Pegaso con las puertas abiertas”, en clara alusión al objetivo de su Poli Ejido, que acababa de empezar a dirigir. Rubio era un tipo muy cercano y rotundo en sus manifestaciones. Te miraba a la cara y te decía verdades como puños. No se dejaba engañar y su Poli Ejido daba la talla en los campos de Segunda División.

Rubio y Monroy fueron los protagonistas de un bonito homenaje.
Ahora tocan los reconocimientos
Nacido en Montealegre del Castillo en 1952, se mantiene bien informado de todo lo que se mueve en el mundo del fútbol y sigue al Albacete Balompié, que le ha rendido un bonito homenaje. El jueves 16 de abril en un céntrico restaurante se veía con Monroy, rodeado de viejas glorias del club para compartir mesa. A los 74 años puede dar la vuelta a España porque entre jugador y entrenador ha dejado un palmarés incuestionable con amigos allá por donde pisa. En el Poniente almeriense los tiene y muy buenos, porque pasó como un Pegaso dejando su huella de grandeza.

Le queda mucha cuerda a éste señor del fútbol.