El Almería tiene una pizarra de pena: instalado en la nada estratégica
Ni corners, ni faltas laterales: el balón parado se ha convertido en una vía muerta para un equipo que ve cómo sus rivales sacan petróleo

Bonini se ve superado por Morante en un bonito duelo en el área del Almería.
El Almería ha convertido el balón parado en una asignatura pendiente que amenaza con suspender toda la temporada. Ni en saques de esquina, ni en faltas laterales, ni en lanzamientos de banda largos hay colmillo rojiblanco. La pizarra no asusta, no engaña y no decide partidos. En una categoría donde cada detalle suma, el equipo de Rubi vive instalado en la nada estratégica, mientras otros convierten la estrategia en arma letal. O no hay caudal o no aprenden del especialista si lo hay.
Burgos y Castellón ofrecen el espejo más doloroso. El primero acaba jugadas desde la esquina con regularidad quirúrgica; el segundo, en Ceuta, firmó un gol de laboratorio y remató absolutamente todas las acciones a balón parado. El Almería, en cambio, ejecuta sin convicción y defiende sin tensión. No es una tarde mala: es una constante que se repite jornada tras jornada. Muchas de las jugadas de pizarra terminan en Andrés Fernández.
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El Castellón contrataba a un especialista para esta faceta del juego.
Una amenaza inexistente
El dato mata el relato. El Almería apenas genera ocasiones claras desde el balón parado, una vía que en Segunda División supone oxígeno para muchos equipos. Saques de esquina mal ejecutados, bloqueos inofensivos y movimientos previsibles definen un catalogo pobre, sin sorpresa ni continuidad. El rival defiende tranquilo porque sabe que no pasa nada. La pizarra rojiblanca no intimida. Estamos ante un equipo transparente que da pistas al contrario.

El Burgos daba un repaso de pizarra a un Almería estéril en esta faceta.
Ellos sí creen en el laboratorio
El Castellón ofreció en Ceuta un manual de estrategia: corners cerrados, faltas laterales con remate y ocupación clara del área. El Burgos, otro ejemplo. No necesita dominar para castigar. Sus centrales atacan el balón con fe y sus lanzadores tienen oficio. Son equipos que creen en la pizarra y la trabajan como una herramienta real para competir. El Castellón llegó a contratar un especialista en esta faceta que paga con gusto su presidente.
Una carencia que penaliza
El Almería paga caro esta faceta del fútbol. En partidos cerrados, cuando el juego fluido no aparece, la estrategia debería ser salvavidas. No lo es. Y tampoco lo parece en defensa, donde cada faltita lateral genera inquietud. Sin especialistas claros ni automatismos definidos, el balón parado se convierte en una oportunidad perdida... o en una amenaza propia. En una Liga de detalles, el Almería sigue llegando tarde al aula.
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