La Voz de Almeria

Opinión

Pedro Manuel de la Cruz

Pedro Manuel de la Cruz

Director de LA VOZ

Almería: ¿Están ganando la Guardia Civil y la Policía a las mafias?

“El balance de las operaciones llevadas a cabo contra el narcotráfico de drogas y personas en los últimos meses alienta la esperanza de que no se va a perder la batalla”

Un agente de la Policía Nacional y otro de la Guardia Civil, en una imagen de archivo.

Un agente de la Policía Nacional y otro de la Guardia Civil, en una imagen de archivo.

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Las continuas operaciones llevadas a cabo por Guardia Civil y Policía están demostrando que la lucha contra el narco está comenzando a alcanzar los objetivos deseados. Desde que comenzó abril, las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado han llevado a cabo una decena grandes actuaciones contra el narco desarrolladas en Almería, Pechina, Vícar, Macael, Huércal-Overa, Roquetas, Pechina y Viator, con un balance de más de sesenta detenidos, incautaciones notables de droga, armas, embarcaciones y combustible. En el último mes el balance es tan espectacular que merece la pena regresar a él desde la satisfacción de ver como los “buenos” le están ganando la partida a los “malos”, por utilizar un lenguaje habitual en el ambiente siempre tribal y complejo en el que se mueven los que se apostan en las dos orillas de la batalla.

Dos orillas de un río por el que transitan muchos barcos capitaneados por profesionales del crimen, pero en los que también navegan centenares de cómplices y colaboradores movidos por la irresistible atracción de dinero fácil.

Aquel sentimentalismo naif y ñoño con que hasta hace apenas unos años se contemplaba el cultivo de marihuana - de algo tendrán que comer, decían estos bienaventurados del buenismo-, o intelectualizaban el tráfico de personas- alguien tendrá que ayudarles a cruzar, decían los apóstoles de la ingenuidad-, aquella visión fronteriza con la candidez que consideraba delincuencia menor y casi conmovedora esas actividades ha acabado estructurándose en una geometría de clanes y en una geografía de territorios en los que la cabeza del pulpo se ha convertido en una estructura criminal organizada al siciliano modo y jerarquizada a las mafiosa manera.

La piovra- así se conoce a la mafia en la isla de Corleone- es ya una realidad en algunos territorios de la provincia. No hemos llegado aún niveles de implantación similares a los que existen en otras zonas, pero sí hay demasiadas señales que alertan de que, si no se actúa rápido, con medios y con contundencia policial y penal, al final los beneficios que generan unas actividades tan lucrativas acaben desarrollando territorios donde su consolidación genere un ecosistema social en el que impere una situación de narcobienestar que, aunque no haga imposible la efectividad de la lucha policial, sí la dificulte hasta extremos insospechados.

El balance de las operaciones llevadas a cabo contra el narcotráfico de drogas y personas en los últimos meses alienta la esperanza de que no se va a perder la batalla. La lectura de esos datos avala el optimismo, pero también alertan de su extrema presencia y de su extremada peligrosidad. Lamentablemente lo que estos éxitos policiales revelan no es sólo la eficacia de guardia civil y policía, lo que también ponen de manifiesto es el inquietante nivel de implantación de esas mafias en nuestra geografía provincial. Y es que, llegados a este punto, no hay que olvidar que los éxitos policiales demuestran la eficacia de su trabajo, pero, a la par, lo que también desvela es la peligrosísima proliferación de estos clanes y su consolidada implantación, no solo en los barrios de la capital considerados históricamente “sensibles” al acomodo de estos clanes, sino en ciudades y municipios-, Adra, El Ejido, Roquetas o Macael… en fin, la lista es abundante- en los que, hasta ahora, aunque existían, no estaban articulados con una arquitectura delictiva consolidada y en continuo aumento.

La guerra será larga, interminable- la delincuencia no descansa nunca-, pero la lucha está ganando ya la batalla.   

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