El grupo 'Tiburón Blanco' y Porcelanosa construirán 36 viviendas de lujo de verdad en Carboneras
White Shark proyecta el residencial frente a la Isla de San Andrés con geotermia y 73 aparcamientos

Imagen virtual del residencial en Carboneras.
White Shark (tiburón blanco), una comercializadora inmobiliaria con sede en Madrid, ha puesto proa hacia Carboneras donde tiene prevista una inversión en viviendas de lujo. Se trata de un residencial de 36 casas que se construirán en la calle Embajador frente a la Isla de San Andrés. La compañía promotora ya ha obtenido licencia de obras en el Consistorio carbonero y prevé iniciar los trabajos de la promoción el próximo mes de junio.
El proyecto es un singular complejo situado en una localización privilegiada frente al mar, el puerto pesquero y la marina deportiva del municipio.
Además de las 36 viviendas de altas calidades, el residencial contará con 73 plazas de aparcamiento y 36 trasteros, piscina y jardín mediterráneo semidesértico. Solados, baños y cocinas son de Porcelanosa y utilizará la geotermia para la eficiencia energética.
White Shark Building nace como un mirador frente al Mediterráneo. Un proyecto residencial concebido para quienes entienden la singularidad como espacio, luz y conexión profunda con la naturaleza.
A través de Porcelanosa Partners, su división especializada en proyectos, se ha llevado a cabo una cuidada selección de materiales, acabados y equipamientos para solados, baños y cocinas, adaptados a las necesidades específicas de la promoción y alineados con criterios de eficiencia, durabilidad y responsabilidad medioambiental.
La elección de sus productos responde no solo a criterios estéticos y técnicos, sino también a las certificaciones y acreditaciones ambientales que avalan sus procesos, materiales y soluciones. Una colaboración que aporta garantía, precisión y un estándar constructivo coherente con la exigencia de White Shark Building y con una forma de construir más consciente y sostenible.
En White Shark Building, los espacios comunes forman parte esencial de la experiencia. La piscina permite disfrutar durante todo el año, en un entorno abierto al mar. A su alrededor, el jardín semidesértico, inspirado en el paisaje del Parque Natural de Cabo de Gata, refuerza la integración del conjunto y minimiza el consumo hídrico. El proyecto incorpora además sistemas de eficiencia energética, como la geotermia y la energía solar, que reducen el impacto ambiental y optimizan el confort.