La Voz de Almeria

Almería

Equipo de Primera, estadio de Tercera y entorno de Regional Preferente

El acceso al estadio del Almería por ‘Sierra Alhamilla’ ofrece un aspecto tercermundista

Aspecto de la calle principal de acceso al estadio desde la Carretera de Sierra Alhamilla.

Aspecto de la calle principal de acceso al estadio desde la Carretera de Sierra Alhamilla.La Voz

Eduardo de Vicente
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Un día nos vendieron aquello de que el Estadio de los Juegos del Mediterráneo era la joya de la corona, un recinto que decían que era de lujo para una ciudad que no había conocido nada más que la pobreza del Estadio de la Falange y las estrecheces del campo Franco Navarro, que al poco tiempo de ser inaugurado estuvo a punto de reventar por un fondo en un lleno histórico ante el Real Murcia. Veníamos de la más absoluta austeridad y el nuevo estadio nos parecía un regalo del cielo, hasta que llegó el día en que los aficionados al fútbol pudimos comprobar que aquello era un invento para salir del paso, un escenario perfecto para hacer atletismo, pero completamente inservible para el fútbol debido a las distancias insalvables que existían entre las gradas y el terreno de juego. Veníamos de escuchar las alegrías y las quejas de los jugadores sobre la hierba del campo del barrio de Torrecárdenas y nos metieron en un estadio donde ni escuchabas a los futbolistas, ni olías la hierba y lo que es peor, ni te enterabas de quién había marcado el gol si la jugada te cogía en el lado contrario.

Han pasado los años, ya más de veinte, y seguimos embarcados en el sueño de tener un equipo y una ciudad de Primera División, pero nos encontramos con el obstáculo de que continuamos padeciendo un estadio de Tercera, seguramente el más incómodo y desapacible del fútbol profesional. No hay un campo de fútbol en España donde las distancias sean tan grandes. El problema es tan serio que somos muchos los aficionados que nos imaginamos los goles en el campo y cuando llegamos delante de la televisión comprobamos que la jugada había sido distinta a la que habíamos intuido desde lejos.

Han pasado más de veinte años y el estadio se nos hace insoportable, de la misma forma que es difícil de soportar el estado en el que se encuentran los accesos por la zona de la Carretera de Sierra Alhamilla. En aquellos días de vino y rosas, cuando imbuidos por la euforia del 2005 parecía que íbamos a atar los perros con longanizas, nos dijeron que por culpa de las prisas por terminar la gran obra se quedaba para después el tema de los accesos. Hoy nos encontramos que una de las zonas principales por las que llegan los aficionados al recinto ofrece un aspecto tercermundista, como si en vez de en Europa estuviéramos en el país más atrasado del continente africano. Da vergüenza ver el estado de deterioro absoluto, con casas antiguas a medio derribar, con los vestigios de lo que fue la antigua vega contándonos una historia de miseria, con una carretera que es un camino de cabras por donde no han pisado nunca las botas de los policías municipales.

Los aficionados llevamos dos décadas esperando que arreglen el entorno al estadio.

Los aficionados llevamos dos décadas esperando que arreglen el entorno al estadio.La Voz

Estamos hablando de que queremos ser grandes, de un proyecto deportivo ambicioso que nos lleve a jugar en Primera División cuanto antes, pero seguimos bajo el yugo de una cruda realidad que nos habla de un estadio sin pies ni cabeza, un lugar pensado para el atletismo pero obligado a ser un campo de fútbol porque un complejo de estas dimensiones no se podría costear sin los recursos del fútbol profesional.

Estamos hablando de unos accesos que no se corresponden ni con la categoría del equipo ni con el número de aficionados que mueve el fútbol y que nos dejan en muy mal lugar no solo con nosotros mismos, que es lo que más importa, sino también ante la mirada de las aficiones que nos visitan. Hace unas semanas, unos ultras del Málaga que vinieron a ver a su equipo coreaban una canción que decía: “esto no es un estadio, esto es un hipódromo”.

tracking