“Ya se respira una formidable movilización progresista; Vox se va a pegar una castaña”
Entrevista a Antonio Maíllo, candidato a la presidencia de la Junta de 'Por Andalucía' en las elecciones del 17-M

Antonio Maíllo, candidato a la presidencia de la Junta de 'Por Andalucía', este domingo en el Paseo Marítimo de Almería.
Llega a Almería con la voz justa, castigada por los mítines y el esfuerzo de la campaña. Sin embargo, la afonía no impide a Antonio Maíllo mostrarse tajante al vaticinar un avance de la izquierda y un duro descalabro para Vox en las elecciones autonómicas. A siete días del 17-M, el candidato a la presidencia de la Junta de 'Por Andalucía' y coordinador federal de IU afirma que ya percibe ese impulso progresista en la calle, especialmente tras el debate del pasado lunes, y pone como ejemplo lo sucedido este domingo en el Paseo Marítimo de la capital, donde varios ciudadanos le paran para animarle: “Dales caña, Maíllo!"
¿Cuáles son sus expectativas en Almería? ¿Cree que la fragmentación de la izquierda la va a penalizar, también en Andalucía?
No hay fragmentación en la izquierda. Hemos conseguido una candidatura de unidad con siete organizaciones que hemos respondido a un mandato popular. Por tanto, la gente que cree en nuestro espacio lo tiene fácil: votar a Por Andalucía, que es la propuesta unitaria.
¿En Almería hay algún factor determinante en estas elecciones?
Sí, la corrupción. El caso Mascarillas ha motivado el adelanto electoral de Moreno Bonilla para no coincidir con el paso por el juzgado de Javier Aureliano García, Fernando Giménez y Óscar Liria. Es evidente que no quería vincular su campaña a ese proceso.
¿Este caso influirá también en Andalucía?
Se habla poco, quizá porque de Almería se habla poco en Andalucía. Pero quiero hacer una reflexión: la sociedad almeriense no puede avalar a una organización con ese nivel de presunta corrupción y sobrecostes en contratos. Almería es innovadora y generadora de riqueza. Avalar la corrupción es degradar el propio modelo económico.
Sin embargo, no parece reflejarse en las encuestas.
Las encuestas no votan; votan las urnas. La campaña sirve para interpelar a la sociedad.
Queremos que se reflexione sobre qué modelo garantiza un desarrollo económico sostenible y mejores condiciones laborales, por ejemplo para las manipuladoras. Y yo quiero llamar a esa Almería a que se rebele, a que se movilice y a que vote el 17 de mayo a 'Por Andalucía.
Ha centrado gran parte de su campaña en la sanidad andaluza. ¿Está tan mal como dice?
Si hacemos caso a lo que vemos, la sanidad ha colapsado. La media para conseguir una cita en atención primaria es de 11 días, y en algunos pueblos llega a 25.Las listas de espera para pruebas diagnósticas alcanzan entre seis y nueve meses. Es decir, para saber si estás enfermo o no. Un estudio señala una sobremortalidad de 3.701 personas por cáncer entre 2019 y 2024. Eso tiene que ver con retrasos en diagnósticos y deterioro del sistema.
Si esa realidad existe, ¿por qué la izquierda no logra trasladarla electoralmente?
Lo que falla es la sanidad. Y en cuanto a convencer a la sociedad, en eso estamos.
Pero también hay un fuerte blindaje mediático del Gobierno andaluz. Y eso se nota cuando su presidente va desnudo a un debate y se muestra en toda su fragilidad, incapaz de defender su gestión.
El debate del lunes pasado evidencia que cuando no está protegido por su entorno mediático, Moreno Bonilla no es capaz ni de defender qué hicieron en el escándalo del cribado de cáncer de mama. Ni una explicación. Y la ciudadanía merece conocer la verdad antes de votar.
En una provincia con tanta inmigración, ¿cómo valora el proceso de regularización?
Como una de las señales de decencia y de dignidad moral de un país. Con el tiempo, los hijos de quienes hoy son regularizados, que detentarán cargos públicos y serán dirigentes, y médicos de hospitales, y profesoras de educación, se sentirán orgullosos de la medida que hemos tomado ahora.
En Almería, además, es reconocer derechos a quienes ya sostienen la economía y evitar su explotación.
¿Qué responde a quienes hablan de inseguridad o presión migratoria?
Nosotros hablamos de seguridad humana. Seguridad es llegar a fin de mes, que la gente compre fruta y pescado fresco, que no tenga que alimentarse de ultraprocesados, como hacen muchas familias para llegar a fin de mes. La seguridad es que tengan una vivienda y un alquiler, que no tengan miedo a que te lo suban del 40 al 50% o que lo conviertan en piso turístico y te echen. La seguridad es que tu hijo estudie un ciclo de FP y no tenga que pagar 4.000 euros al año. Y la seguridad es que si tienes un hijo o hija con dificultad en el aprendizaje, no tengas que dejarte los dineros por las tardes porque la escuela no te atiende. Esa es la seguridad humana de la que habla la izquierda andaluza, que es 'Por Andalucía' y la que nosotros queremos garantizar.
La ultraderecha reduce el concepto a la violencia para desviar el foco de los problemas reales.
¿Confía en que se llegue a un acuerdo en el convenio del manipulado?
No me cabe otra opción: es de justicia. Es un sector muy feminizado y precarizado que ni siquiera tiene reconocido el salario mínimo. Queremos desde el gobierno ser un agente activo en la economía y en el empleo en Andalucía, con una mesa permanente entre sindicatos, empresarios y administración. Almería avanzará cuando dignifique al sector de las manipuladoras, porque es clave. Sin ellas se cae el sector agroindustrial, y el hortofrutícola.
Es una cuestión de inteligencia social para resolver un conflicto que dignifica el trabajo y que es clave para dignificar el propio sector.
En una reciente concentración, dirigentes sindicales llegaron a hablar de esclavismo.
Yo hablaría de condiciones indecentes para el siglo XXI. El incumplimiento de la ley no puede tener cabida en democracia.
Almería se siente maltratada en infraestructuras. ¿Qué haría desde la Junta?
Por eso no hay que votar al Partido Popular, que lleva ocho años marginando a Almería. Pediremos las competencias en transporte ferroviario andaluz, que el Estatuto contempla y que Moreno Bonilla nunca ha reclamado, porque le interesa más el enfrentamiento con el Gobierno central y seguir la estrategia de Feijóo que defender los intereses de los andaluces.
Además, proponemos una tarifa plana de transporte de hasta dos euros al día, o incluso uno para estudiantes.
¿Y en vivienda?
La primera acción sería aplicar la ley de vivienda estatal y declarar 333 municipios tensionados. Tenemos el mapeo de las zonas tensionadas en Andalucía, lo que supondría un tope en el límite del precio de alquiler y garantizaría la tranquilidad de en torno a 800.000 personas respecto a los precios de alquiler de sus viviendas.
Y apoyar, por supuesto, la prórroga de los contratos de alquiler, que beneficiarían inmediatamente a 366.000 andaluces, entre ellos a casi 40.000 almerienses. Y, además, intervenir en el mercado con una ley que prohíba nuevos pisos turísticos en zonas tensionadas y revertir los que hay a uso residencial mientras haya falta de vivienda.
Hay dos aspectos: uno, la construcción de vivienda pública, que nosotros queremos, para que lo sea siempre, y lo vamos a hacer. Pero mientras tanto, intervenir en el mercado para solucionar la emergencia habitacional.
¿Habría medidas específicas en municipios costeros almerienses?
Correcto, si se declararan zonas tensionadas en los municipios, sobre todo en Almería ciudad, y garantizar que los alquileres no subieran el 40% o el 70%, como se están produciendo.
A nivel orgánico, ¿cómo son las relaciones con Sumar y Podemos?
Almería tiene una coordinadora provincial de Izquierda Unida que es un lujo, y que además encabeza la lista, María Jesús Amate, que hace un trabajo extraordinario de confluencia y desarrolla un liderazgo moral del que nos sentimos muy orgullosos en Andalucía y en toda nuestra organización. Y ahora -este domingo- voy a tener un acto compartido nada más y nada menos que con Raquel Martínez, que es la secretaria general de Podemos Andalucía, una almeriense que es una maravilla de mujer y un ejemplo de superación personal y laboral, que demuestra que en las listas por Andalucía hay gente muy luchadora, muy coherente y maravillosa ciudadana que trabaja codo con codo con nuestra gente. Y hay una colaboración de la que me siento muy orgulloso.
Tras las autonómicas llegarán las generales. ¿Cabe otra sorpresa como en 2023?
Aspiramos a hacer en mayo del 27 otro julio del 23. Porque Andalucía es especialista en cambiar el guión. Yo estoy detectando en Andalucía, sobre todo desde el debate del pasado lunes, una movilización formidable en el sector del progresista de izquierdas. La gente te felicita porque siente que ha podido haber un debate fluido donde hemos desnudado el ilusionismo de Moreno Bonilla, una Andalucía que no es real.
¿Qué teme más: un gobierno del PP en solitario, o con Vox?
Temo el deterioro de la sanidad, la vuelta a la educación de pago o que miles de personas no reciban dependencia. Quiero convertir ese temor en esperanza de un gobierno de izquierdas.
En toda la entrevista ha mencionado a Moreno varias veces, pero no a Vox.
Vox se va a pegar una castaña. En Almería también va a bajar. Es un voto efímero, un voto de consumo. En Almería creo que hay un sector agrario que vio con simpatía este partido como reacción a un malestar, pero después se da cuenta de que no puedes vivir sin inmigrantes. Es que si en Almería se van los inmigrantes se para todo. ¿Es que el niño que está en la universidad con su cochazo va a trabajar en el invernadero? Ese no va al invernadero. Yo esto lo descubrí no en Almería, sino en Murcia el verano pasado, en Torre Pacheco, cuando el incidente. Los agricultores estaban recogiendo el melón, y hablé con ellos. Estaban acojonados: decían que como aquello siguiera los inmigrantes podrían irse, tenían un miedo atroz, porque hubieran reventado la cosecha del melón. Ellos les vieron las orejas al lobo.