El Almería pide el alto el fuego: la guerra frena a Arabia Saudí
El conflicto en Oriente Medio enfría el músculo inversor y pone en alerta proyectos estratégicos del club

Mohammed Al-Khereiji con el príncipe heredero de Arabia Mohammed bin Salman.
La guerra no para y salpica al Almería en el momento cumbre de la temporada. Arabia Saudí sostiene buena parte del poder económico del club, muy expuesto a la geopolítica. Pese a los grandes avances del país en la diversificación de su PIB (producto interior bruto), el petróleo y el gas siguen marcando el ritmo de sus cuentas de resultados y su influencia exterior. Cuando la región arde el dinero sale y ese movimiento silencioso termina afectando a los proyectos lejanos. El presidente, Mohammed Al-Khereiji necesita inversores de Arabia Saudí en un mal momento.
Con el estrecho de Ormuz bloqueado Arabia Saudí no puede dar salida al petróleo y el gas. Los grandes fondos soberanos con el PIF como buque insignia financiando infraestructuras, deporte y tecnología dentro y fuera del país. Turismo, ocio y servicios habían ganado peso en los últimos años pero son sectores frágiles muy sensibles al miedo de los misiles y a la percepción de inseguridad que reina en toda la zona. La guerra introduce un factor de riesgo inmediato que mira el Almería de reojo, consciente de las réplicas que va a generar un conflicto armado de enormes dimensiones.
Con la guerra caen las exportaciones energéticas de Arabia Saudí, se tensan las rutas comerciales y se enfrían las inversiones exteriores. La prioridad de los países del Golfo Pérsico pasa por resistir con menor expansión y contención en el gasto externo para amortiguar una posible recesión. El efecto dominó alcanza al fútbol y especialmente a un club de LaLiga adquirido en 2019 por el ministro de Arabia, Turki Al-Sheikh que lo traspasaba a Mohammed Al-Khereiji de su misma nacionalidad. Los clubes sostenidos por capitán saudí están en alerta máxima. El Almería suspira por un alto el fuego como el poder económico saudí liderado por Mohammed bin Salman.

El Almería está controlado por capital de Arabia Saudí.
Dependencia total de Arabia
A nadie escapa la vinculación que mantiene el Almería con un país al que le ha salpicado la guerra del Golfo Pérsico. Mucho más allá de la propiedad, el club depende de un flujo inversor a un país cuyo modelo económico sigue muy expuesto a la inestabilidad regional. Los esfuerzos de Arabia Saudí a nivel de diversificación impulsados desde 2016 con el plan visión 2030 se han visto alterados con la guerra. El país no vende petróleo ni gas porque no encuentra salida para aquellos países a los que exporta.
La guerra cambia las prioridades
El conflicto abierto con Irán ha obligado a Arabia Saudí y a los estados de su entorno a replegar capitales y priorizar la inversión interna para tratar de frenar una posible recesión, congelando gastos exteriores en deporte, cine e infraestructuras no esenciales. El turismo se ha frenado en seco siendo otra fuente inagotable de dinero para el país. El Almería como anunciaba su presidente está llamando la atención con su marcha deportiva para captar inversores de Arabia Saudí, pero no se dan las mejores circunstancias para ello.
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El presidente del Almería confía en un alto el fuego para seguir avanzando.
Del petróleo a la inversión deportiva
Durante la última década, los ingresos por venta de petróleo han servido para financiar megaproyectos, compras de clubes y expansión de marcas deportivas, pero el frenazo en las exportaciones, turismo e inversión exterior amenaza el modelo en el corto plazo si no llega un acuerdo de paz que devuelva la estabilidad a la zona y mantenga la hora de ruta de un Almería que tiene que afrontar las obras más importantes desde la llegada de la nueva propiedad. Cristiano Ronaldo posee el 25 % del capital del Almería pero sigue recibiendo dinero del Al Nassr de Arabia Saudí, como futbolista.

Mohammed Al-Khereiji ha sabido diversificar sus inversiones.
Obras en pausa geopolítica
El presidente del Almería ha sabido diversificar sus inversiones en los últimos años y no todo el dinero de sus empresas lo tiene invertido en Arabia Saudí. Sus empresas se mueven por diferentes países pero a nadie escapa que la ampliación del Mediterráneo con las obras de la Fase 2 y la futura Academia del Almería quedan sujetas a un contexto global volátil con más cautela por decisiones que se van a tomar condicionados por la duración del conflicto armado. El Almería pide un alto el fuego para que no se pare Arabia Saudí.