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Se suspenden viajes de estudios en Almería por falta de profesorado y se abre debate sobre su futuro

Los docentes son cada vez más reticentes a participar en esta actividad por la gran responsabilidad que implica: en algunos casos, los padres han llegado a organizar las excursiones

Jóvenes en un viaje de estudios, en una imagen de archivo.

Jóvenes en un viaje de estudios, en una imagen de archivo.TUMBALEA

Miguel Cabrera
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Varios institutos de Almería han tenido que suspender los viajes de estudios en las últimas semanas y, en otros casos, se han replanteado y han sido organizados por los padres, debido a la dificultad de contar con profesorado disponible para acompañar al alumnado, sobre todo por la responsabilidad que implica. Se trata de una situación que ya está generando un debate sobre el modelo de organización de este tipo de actividades.

En la provincia todavía se puede considerar que estos casos son excepcionales, puesto que la gran mayoría de las excursiones escolares siguen realizándose con profesores. 

No obstante, la Federación Provincial de Asociaciones de Familias del Alumnado de Centros de Educación Pública de Almería (Fapace) ha tenido conocimiento de al menos dos suspensiones y de otro instituto en el que la falta de docentes ha llevado a que hayan sido los padres quienes han organizado la excursión escolar. 

Tanto los profesores consultados como los miembros de la federación consideran, sin embargo, que puede tratarse de una tendencia susceptible de crecer en el futuro. “Desde el Covid muchas cosas han cambiado también en los centros educativos y esta es una de ellas”, señala Montserrat Guillén, presidenta de Fapace.

De hecho, este 'problema' se extiende por todo el país. Recientemente se ha publicado que profesores de más de 50 colegios catalanes se han negado a realizar el viaje de estudios, y en Galicia muchos centros han optado por externalizar el acompañamiento con monitores de empresas privadas, al igual que ha sucedido en un IES de Almería. 

Casos como el de los profesores citados recientemente a declarar por la Audiencia Nacional, acusados de un delito de homicidio por imprudencia profesional tras la muerte de un alumno en un hostal belga durante un viaje de estudios, también pueden marcar un antes y un después en la perspectiva de muchos docentes.

Enorme responsabilidad

“La verdad es que no me extraña nada que se llegue a este punto y es normal que el profesorado cada vez esté menos dispuesto a asumir las enormes responsabilidades que implican, tanto por las circunstancias de los propios viajes como por los casos en que puedan encontrarse perfiles ‘complicados’ entre el alumnado”, afirma José Abel, presidente en Almería del sindicato Asadian y, al mismo tiempo, director de un instituto de la provincia.

Estas reticencias del profesorado por el previsible mal comportamiento de algunos alumnos se producen a pesar de que la mayoría de los centros establece normas que impiden inscribirse en los viajes a quienes acumulen partes por mal comportamiento

Sin embargo, como añade Abel, con la normativa en la mano los centros solo pueden impedir la participación si el alumno ha cometido una infracción grave en el mes previo a la partida. Además, en algunos casos los padres de estos alumnos infractores se empeñan en que sus hijos acudan, algo que incrementa el desánimo del profesorado y refuerza el convencimiento de que no merece la pena el compromiso que se asume en una actividad voluntaria y fuera del currículo.

Los profesores consultados ofrecen múltiples ejemplos de incidentes ocurridos en viajes de centros almerienses que ponen de manifiesto que el esfuerzo, la dedicación y la responsabilidad que implican no siempre se ven correspondidos, y que en ocasiones estas incidencias acaban incluso en denuncias de padres contra profesores o institutos.

Organizados por las familias

Por estos motivos, Abel ve con buenos ojos la posibilidad de que en el futuro sean las AMPA las que organicen las excursiones escolares y que sean los padres quienes acompañen a los niños o, en su caso, otros monitores contratados.

Esto es precisamente lo que ya ha sucedido en un IES del Poniente, donde la AMPA Torrecerrillos ha organizado el viaje porque ningún profesor ha podido acompañar al alumnado

Según la presidenta de la asociación, Larissa Grosso, el 'experimento' no ha podido ir mejor, tras contratar un viaje a Italia en crucero a través de una agencia que proporcionó los monitores que viajaron con los estudiantes. “No querían volver”, comenta orgullosa la principal responsable de la organización.

Grosso cree que, con la tendencia que marcan los profesores, se podría llegar a perder algo que a su juicio es muy positivo tanto para los estudiantes como para los docentes, por lo que opina que la solución no es dejar de hacer los viajes. “Deben continuar, aunque sea de otra manera, siempre a través del diálogo y sin que todo el peso recaiga en las familias”, defiende.

Parte esencial en la formación

Desde Fapace se transmite un mensaje similar. “Queremos poner en valor los viajes de estudios y las excursiones como una parte esencial de la formación del alumnado. Estas experiencias les ayudan a ganar autonomía, mejorar la convivencia, abrir la mente y aprender más allá del aula. También permiten al profesorado fortalecer vínculos y trabajar competencias que luego mejoran la vida escolar”, señala.

La federación dice entender que tanto los viajes de estudios como las excursiones son actividades que no son obligatorias ni para los centros ni para el profesorado. Precisamente por ello, reconoce “el esfuerzo que supone organizarlas y acompañarlas” y defiende “su enorme beneficio educativo”.

Teniendo en cuenta que cada año miles de estudiantes participan en estas experiencias con normalidad, gracias al compromiso de centros, docentes y familias, Fapace manifiesta su intención de seguir apoyando “todo aquello que aporte crecimiento personal, seguridad y experiencias positivas a los hijos e hijas de las familias”.

La situación abre ahora un debate sobre la organización de los viajes de estudios en los centros educativos, en un contexto en el que estas actividades siguen realizándose en la mayoría de los casos, aunque en algunos de ellos con cambios en su gestión.

Profesores muy implicados

En cualquier caso, aunque son muchos los profesores que ya no parecen dispuestos a asumir el sobresfuerzo y el riesgo de acompañar un viaje de estudios de jóvenes cuyo comportamiento puede resultar difícil de controlar, también siguen siendo numerosos los docentes a los que sí les compensa este trabajo extra por distintas razones. En Almería hay también institutos, como el IES Galileo de Pescadería, donde el profesorado va en la línea contraria a la descrita anteriormente.

En este centro, como explica su directora, Lourdes Prior, los profesores no solo acompañan al alumnado, sino que van mucho más allá y se encargan de organizarlo todo para evitar los gastos que supone contratar una agencia de viajes, teniendo en cuenta que la mayoría de los estudiantes proceden de familias con ingresos modestos. 

Los profesores, de forma voluntaria, compran los billetes de autobús, de avión o barco según el caso, las entradas a espectáculos o atracciones, hacen las reservas de los hoteles e incluso el centro asume cada año algún gasto para abaratarlo aún más; este curso se ha pagado el viaje en autobús”, explica. 

Este año han participado cuatro profesores del centro en la organización y dos de ellos han viajado con los 24 alumnos que finalmente han podido permitirse la excursión escolar a Canarias.

A pesar de este esfuerzo, la directora reconoce que cada vez resulta más complicado. “Precisamente estos días en Granada hemos hablado de este asunto en unas jornadas andaluzas y da mucho miedo, porque la responsabilidad es muy grande a muchos niveles, administrativo, civil e incluso penal. Afortunadamente, en el caso de mi centro los profesores no son ‘normales’, por lo que tengo mucha suerte con ellos”, concluye Prior.

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